Guerra de África

El lienzo representa la batalla de Tetuán, librada el día 31 de enero de 1860 en Tetuán, Marruecos, entre el Ejército Español de África y el Ejército de Marruecos por la posesión de la plaza. / Wikimedia - Dionisio Fierros 

Tal día como hoy… 29 de octubre de 1859 España declaraba la guerra a Marruecos

 

El 29 de octubre de 1859, España declaraba la guerra a Marruecos, un conflicto que se vendió como el retorno a los tiempos imperiales por el primer ministro O’Donnell, que dirigió personalmente al ejército. Las deficiencias del ejército español se hicieron muy pronto patentes pese a las victorias y, al final, como dijo Benito Pérez Galdós, fue una guerra grande con una paz chica; una «quijotada», en el sentido peyorativo del término.

 

CV / En la España de Isabel II gobernaba como primer ministro el general Leopoldo O’Donell al frente de la Unión Liberal, una amalgama sincrética que él mismo se había sacado de la manga. En realidad, la guerra también se la inventó él, con la finalidad de desviar la atención del personal de sus sempiternas veleidades conspirativas.

En la España de Isabel II gobernaba como primer ministro el general Leopoldo O’Donell al frente de la Unión Liberal. En realidad, la guerra también se la inventó él

Lo cierto es que durante su gobierno promovió una activísima política exterior. (Re) anexionó Santo Domingo (1861), intervino en la Conchinchina (1858), en México (1862), declaró la guerra del Pacífico (1865-1866) -contra Chile y Perú-… y la guerra de Marruecos (1859-1860). Todas ellas se resolvieron en sendos fracasos, muy especialmente en lo que refiere a las expectativas suscitadas, acreditando que, contra lo que podía pensar O’Donnell, España distaba mucho de ser una gran potencia. Los dominicanos decidieron al poco tiempo volver a ser independientes; en la Conchinchina, Francia se quedó con todo el pastel y España con lo puesto; en México, España se largó cuando lo hizo también Inglaterra; la guerra del Pacífico fue un delirio megalómano, sin objeto ni objetivos…

Oficialmente, España le declaró la guerra al sultán de Marruecos para vengar “El ultraje inferido al pabellón español por hordas salvajes”. Pero O’Donnell se había comprometido ante Inglaterra a no ocupar ningún territorio marroquí que afectara al Estrecho de Gibraltar. Aunque se vendió de forma muy distinta, y lo cierto es que el recurso de la «guerra contra el moro» desató un fervor patriótico sin precedentes desde los tiempos de la Guerra de la Independencia. En lugares como Cataluña, el País Vasco y Navarra se vivió como una auténtica cruzada. La práctica totalidad de los partidos españoles apoyaron la guerra. Y cómo no, la Iglesia…

En Cataluña se organizó un cuerpo de voluntarios con un cronista gráfico: el pintor Joan Fortuny

O’Donnell abandonó sus tareas de gobierno y se puso al frente del ejército, llevándose a lo más florido del generalato, Zabala, Prim, Ros de Olano… En Cataluña se organizó un cuerpo de voluntarios con un cronista gráfico: el pintor Joan Fortuny. En total, unos 45.000 soldados, 3.000 caballos, 70 piezas de artillería y el supuesto apoyo de la marina, con 24 buques de guerra y 11 de transporte.

El ejército partió de Ceuta en diciembre, empezando con problemas serios de suministros porque la flota no pudo aprovisionarlo por el mal tiempo. Lo primero que se evidenció fue que el ejército español estaba mal preparado, pobremente equipado y pésimamente dirigido. Aun así, derrotó a los marroquíes en Castillejos y tomó Tetuán. Luego marchó hacia el oeste, con el objetivo de tomar Tánger, reforzándose con 6.000 carlistas vasco-navarros voluntarios, que  debieron pensar que, a falta de cristianos ateos que matar, buenos eran infieles creyentes. Tras la batalla de Wad-Ras, el ejército se quedó en una situación de impasse frente a Tánger, con epidemia de cólera y sin provisiones.

Finalmente intervino Gran Bretaña y sentenció que la broma ya había llegado demasiado lejos; que Marruecos pagara una indemnización de guerra y que el ejército español se volviera por dónde había venido. Se acordó que, a la espera del pago, España mantendría la plaza de Tetuán. España se quedaba también con el enclave del Ifni para establecer bases pesqueras. Tetuán se evacuó poco después; el Ifni no se ocupó hasta 1934, durante la II República.

Oficialmente, murieron en la guerra 4.000 españoles y 6.000 marroquíes. Probablemente fueron bastantes más, en ambos bandos

Oficialmente, murieron en la guerra 4.000 españoles y 6.000 marroquíes. Probablemente fueron bastantes más, en ambos bandos. En el caso español, más de la mitad no cayeron en combate, sino víctimas de epidemias y de hambre.

Como curiosidad, cabe señalar este conflicto tuvo Karl Marx como comentarista de guerra en la ‘Nueva Gaceta Renana’ –Neue Rheinische Zeitung-. Entre otras valoraciones, consideraba que el único militar mínimamente competente del ejército español era el general Prim.

O’Donnell fue cesado por Isabel II en 1866. Se dice que lloró cuando, en una fiesta, la reina no bailó con él, intuyendo su próximo cese. Falleció un año después en Biarritz, a consecuencia de una intoxicación por haber ingerido ostras en mal estado. A Isabel II la echaron dos años después, en 1868.

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí