Guerra de los Seis Días

El Ejército israelí en el Sinaí durante la guerra en 1967 / Wikimedia - רפי רוגל - ROSENMAN424

Tal día como hoy… 10 de junio de 1967 finalizaba la Guerra de los Seis Días

 

El 10 de junio de 1967, bajo la mediación de la ONU y la aceptación de las partes beligerantes, se decretaba el alto el fuego que puso fin a la tercera guerra arabo-israelí, la Guerra de los Seis Días, que concluyó con una aplastante victoria israelí sobre Egipto, Jordania, Siria e Irak, pese a su abrumadora inferioridad demográfica.

 

CV / Oriente Medio ha sido desde casi siempre un  polvorín, y a finales de mayo 1967 estaba a punto de estallar una vez más. La primera guerra entre árabes e israelíes de los tiempos modernos había tenido lugar en 1948, con motivo de la partición de Palestina por la ONU y la creación del Estado de Israel, que los países árabes se negaron a aceptar. Concluyó con la victoria de Israel in extremis.

En 1967, la escalada de tensión había alcanzado su punto máximo al desplazar Egipto 100.000 soldados a la frontera con Israel en el Sinaí y el cierre de los estrechos de Tirán

La segunda fue con la llamada «Crisis de Suez» en 1956. Cuando el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser nacionalizó el Canal, Gran Bretaña. Francia e Israel avanzaron hasta ocuparlo, pero las dos superpotencias, los EEUU y la URSS, exigieron la retirada de los ocupantes. Israel consiguió algunas pequeñas ventajas; Francia y Gran Bretaña comprendieron que sus días imperiales habían pasado a la historia…

En 1967, la escalada de tensión había alcanzado su punto máximo al desplazar Egipto 100.000 soldados a la frontera con Israel en el Sinaí y el cierre de los estrechos de Tirán. Siria hostigaba a Israel desde los altos del Golán y Jordania se aprestaba a marchar para echar a los judíos al mar, con la supuesta ayuda de Irak. La situación para Israel se presentaba muy complicada. En el plano demográfico la desproporción era evidente: Israel contaba con de 2,8 millones de habitantes, frente a los 50 millones de sus vecinos y enemigos inmediatos, Egipto, Siria, Jordania e Irak.

En el plano militar tampoco las comparaciones eran muy reconfortantes para los israelíes. Los ejércitos árabes, especialmente Egipto, disponían de moderno material soviético, más de 800.000 soldados y 950 aviones de combate. En contrapartida, Israel disponía de 200 aviones de combate y, recurriendo a la movilización general, de un ejército de 260.000 hombres. Por si tan abrumadora desventaja no fuera suficiente, Israel se enfrentaba a dos problemas irresolubles. El primero, que carecía de profundidad estratégica debido a la estrechez de su espacio geográfico: todas sus ciudades estaban prácticamente a tiro del enemigo; el segundo, que con casi el 10% de su población movilizada –considerado el límite técnicamente posible-, no podía permitirse alargar esta situación más allá de un breve periodo de tiempo, so pena de colapsar.

La Guerra de los Seis días es un caso paradigmático de psicología de la guerra y toma de decisiones

La Guerra de los Seis días es un caso paradigmático de psicología de la guerra y toma de decisiones. El Estado Mayor advirtió a los gobernantes israelíes que no podrían resistir un ataque árabe simultáneo; si Egipto y Siria daban el primer golpe tomando la iniciativa, Israel sería incapaz de reaccionar por su falta de profundidad estratégica. Por otro lado, Nasser podía mantener su fraseología bélica y sus 100.000 soldados frente a Israel indefinidamente, o por mucho más tiempo del que los israelíes podían permitirse mantener su hipertrofiado ejército, a la espera de que alguno, Egipto, Siria o Jordania, se decidiera a atacar…

Los dirigentes árabes confiaban en su superioridad para afrontar los múltiples escenarios bélicos que se contemplaban, incluido el de su capacidad para aguantar una guerra larga desde sus lejanas retaguardias. Y contaban con que disponían de la iniciativa. Israel, en cambio, barajó todas las hipótesis y llegó a la conclusión de que solo tenía una opción, la guerra preventiva. Y la primera ministra Golda Meir optó por el ataque preventivo.

En 6 días, los israelíes barrieron a los árabes. En primer lugar, aprovechando la eficacia de sus servicios de información y destruyendo por sorpresa la mayor parte de la aviación egipcia y siria en sus aeródromos –que quedaron inutilizados- mediante ataques aéreos fulminantes, obteniendo así la decisiva supremacía aérea. Luego, aprovechando esta ventaja para atracar en tierra. Cuando atacaron a los egipcios y empezaron a avanzar por el norte del Sinaí, el pánico cundió en el ejército egipcio por miedo a quedar embolsados, y se produjo la desbandada. Luego, contra Siria, en el Golán.

Las bajas oficiales fueron, por parte de Israel, 777 muertos y 2.563 heridos; por parte árabe, 23.000 muertos, 45.000 heridos y más de 500 aviones destruidos

En seis días, la situación se había invertido. Israel había ocupado Gaza, Cisjordania, Jerusalén oriental, los estrechos de Tirán y toda la península del Sinaí y los altos del Golán. Ahora eran los israelíes los que tenían a su merced las capitales enemigas, El Cairo y Damasco. Entonces se decretó el alto el fuego. Las bajas oficiales fueron, por parte de Israel, 777 muertos y 2.563 heridos; por parte árabe, 23.000 muertos, 45.000 heridos y más de 500 aviones destruidos. David había vuelto a vencer a Goliat.

Israel devolvió a Egipto el Sinaí tras los Acuerdos de Camp David en 1978, y cedió Gaza y Cisjordania a la Autoridad Nacional Palestina. Jerusalén se anexionó administrativamente a Israel y los altos del Golán siguen hoy en día en poder de Israel.

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