Guerra Irán-Irak

Al retomar Khorramshahr, los iraníes capturaron a unos 19,000 soldados de un desmoralizado ejército iraquí en 1982. / Wikimedia - Capture_in_Khorramshahr.jpg : Desconocido trabajo derivado: Eleland ( hablar )

Tal día como hoy… 22 de septiembre de 1980 comenzaba la guerra entre Irán-Irak

 

El 22 de septiembre de 1980, fuerzas del ejército iraquí compuestas por 190.000 soldados, 2.200 tanques y 450 aviones invadían la provincia iraní de Juzestán, dando comienzo con ello la guerra entre Irán e Irak. El dictador iraquí Saddam Hussein había pensado en una guerra relámpago frente a un Irán debilitado por la reciente revolución jomeinista. Fue una larga guerra de ocho años que se cobró más de un millón de muertos en ambos bandos.

 

CV / Las razones de la guerra se remontan en la histórica enemistad entre árabes y persas. Más próximamente, en la situación creada en Oriente Medio tras la revolución iraní de 1979, que derrocó al Sha Mohammad Reza Pahlevi y llevó a la constitución de una teocracia islámica bajo la dirección del ayatolá Jomeini. Se daba además el caso de que los iraníes eran de confesión musulmana chiíta, mientras que los iraquíes eran mayoritariamente sunnitas, aunque con bolsas de población chiíta. Algo así como católicos y protestantes en el cristianismo.

Los expertos consideraban que en caso de guerra entre ambos países, Irak se derrumbaría en un par de semanas

El Irán del Sha era, junto con Israel, el gendarme oficial de la zona y aliado privilegiado de los EEUU. Solo dos años antes de la revolución, el desequilibrio militar entre Irán e Irak era total, tanto  por la calidad de su ejército, que era el mejor de la zona, tras el de Israel, como demográficamente. Mientras que Irak tenía en 1980 una población en torno a los 14 millones de habitantes, la de Irán era, en esta misma época, de 38 millones, casi tres veces más. Los expertos consideraban que en caso de guerra entre ambos países, Irak se derrumbaría en un par de semanas.

Pero la revolución de Jomeini trastocó completamente el escenario geopolítico de la zona. El ejército iraní quedó muy debilitado, tanto por las purgas, como por el exilio de muchos oficiales leales al Sha. Su fuerza aérea era en 1980 nominalmente del doble que la de Irak, pero era más que dudoso que hubiera nadie capaz de pilotar los modernos aviones, además de carecer de repuestos. Con la revolución, el (des) equilibrio de fuerzas se había roto en favor de Irak, que  pese a tener mucha menos población, disponía de un ejército intacto, con material básicamente soviético y francés.

En el sentido de las agujas del reloj: soldado iraquí con una máscara anti-gas; soldados iraníes celebrando la victoria ante el ataque a la ciudad fronteriza de Basora; encuentro entre Saddam Hussein y Donald Rumsfeld, antiguo Secretario de Defensa de Estados Unidos; plataforma petrolífera quemada en Irán por los estadounidenses. / Wikimedia

Privados de su aliado en la zona, convertido ahora en enemigo acérrimo, los EEUU iniciaron aproximaciones al Irak de Saddam Hussein, el dictador baasista que, en comparación al teocrático Irán de Jomeini, era poco menos que un modelo de laicidad. Saddam Hussein tenia, por su parte, cuentas pendientes con Irán, y sin duda animado por los EEUU, decidió cobrárselas invadiendo militarmente Irán. Al principio, los iraquíes avanzaron sin demasiados problemas disponiendo de la absoluta hegemonía aérea; efectivamente, la fuerza aéreas iraní estaba en estado inoperativo, y las milicias chiíes iraníes no eran rival para el ejército regular iraquí. Saddam Hussein pensaba en una rápida victoria que le aportaría nuevos territorios ricos en petróleo, además de erigirse en el nuevo gendarme de la zona con el beneplácito occidental por su hostilidad a Irán.

Pero las cosas pronto se le torcieron. El ayatolá Jomeini hizo un llamamiento a la población a incorporarse a filas, y decenas de miles de jóvenes fanatizados respondieron a su llamada. Irán, privado de material militar y de un ejército profesional, decidió recurrir al único aspecto en el que conservaba ventaja, su mayor población. Cientos de jóvenes suicidas con una llave colgada en el cuello a modo de collar y pasaporte al paraíso, se inmolaban en los campos de minas para facilitar luego el paso de las tropas…

El conflicto se alargó durante ocho años, y se ha comparado con la I Guerra Mundial por las similitudes que guarda con ella

El conflicto se alargó durante ocho años, y se ha comparado con la I Guerra Mundial por las similitudes que guarda con ella: movimientos masivos de tropas, enfrentamientos a bayoneta, guerra de trincheras… y cientos de miles de muertos. Al final, concluyó como había empezado, sin un vencedor claro y con las fronteras en el punto de inicio. Para el régimen de los ayatolás, la guerra les permitió consolidar el nuevo régimen liquidando a las facciones disidentes; Saddam Hussein, frustradas sus expectativas megalómanas del lado iraní, dirigió su mirada hacia el pequeño, pero opulento, emirato de Kuwait, que invadió en agosto de 1990, dando lugar a una nueva guerra, esta vez con los EEUU, que a la larga fue su tumba.

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