Guillermo Tell

Pourtraits et Vies des Hommes Illustres, 1584 / Wikimedia - Autor: Biblioteca de los lombardos

Tal día como hoy… 18 de noviembre de 1307 Guillermo Tell disparaba contra la manzana

 

El 18 de noviembre de 1307, un héroe suizo, Guillermo Tell, disparaba con su ballesta una flecha contra una manzana verde puesta sobre la cabeza de su hijo, dándole limpiamente y sin que el niño sufriera ningún daño… O así es al menos como lo cuenta el Chronicon Helvetium, escrito por Egidio Tschudi, doscientos años después de que supuestamente aconteciera el hecho.

 

CV / A los héroes les es inherente convertirse en mitos; y los mitos, no sabemos si lo hechos que nos cuentan ocurrieron verdaderamente, si son un refrito de varios hechos, más o menos verídicos, unificados en un solo relato por la tradición –o la propaganda-, o si son puras invenciones. Como Roldán, como Robin Hood, o como tantos otros, éste es también el caso de Guillermo Tell, el ballestero héroe de la independencia suiza.

En realidad, no hay ningún documento histórico que acredite, ni directa ni indirectamente, la existencia de Guillermo Tell, aunque sí del contexto histórico en que se enmarca

En realidad, no hay ningún documento histórico que acredite, ni directa ni indirectamente, la existencia de Guillermo Tell, aunque sí del contexto histórico en que se enmarca: la resistencia suiza contra la dominación austríaca. Según la tradición, Guillermo Tell habría vivido entre finales del siglo XIII y principios del XIV en la aldea suiza de Bürglen, en el cantón suizo de Uri. En aquellos tiempos, la Casa de Habsburgo estaba acrecentando sus dominios feudales, sentando las bases que la llevarían a convertirse en la dinastía más poderosa de Europa, llegando a ocupar el trono del Sacro Imperio Romano Germánico, de España, de Portugal, de Hungría, de Flandes, de Bohemia, de Austria… La leyenda de Guillermo se inscribe en la lucha de los suizos contra los intentos de dominación por parte de los Habsburgo, que a finales del silgo XIII se anexionaron algunos cantones suizos, con el objetivo de dotar de contigüidad territorial entre sus posesiones en el Tirol y en el alto Rin.

Tras la anexión, los Habsburgo enviaron a un cruel gobernador, un tal Hermann Gessler –del cual tampoco hay noticia documental histórica-, una de cuyas primeras medidas fue instalar en la plaza de cada población importante, un sombrero clavado en una pica, que representaba al soberano Habsburgo, con la obligación de que los aldeanos se inclinaran al pasar por delante, en señal de sumisión y respeto. No inclinarse ante el sombrero podía significar convertirse en reo de muerte…

El pérfido gobernador Gessler ideó un castigo macabro para ambos: debería disparar con su ballesta a una manzana situada sobre la cabeza de su hijo

Pues bien, un día como hoy, Guillermo Tell, de quien solo sabemos que era conocido por sus habilidades con la ballesta, se encontraba paseando con su hijo Altdorf por la plaza mayor de Bürglen, y se le olvidó inclinarse ante el sombrero, razón por la cual él y su hijo fueron detenidos. El pérfido gobernador Gessler, sabedor de las habilidades de Tell, ideó un castigo macabro para ambos: debería disparar con su ballesta a una manzana situada sobre la cabeza de su hijo. Si se negaba a hacerlo, ambos, padre e hijo, serían ajusticiados; si fallaba, ambos serían igualmente asesinados; solamente si acertaba a la manzana, serían puestos en libertad. Tell puso dos flechas en su carcaj, disparó la primera y acertó de pleno en la manzana, sin que su hijo recibiera un solo rasguño. Admirado, Gessler le puso en libertad y le preguntó por qué había pedido dos flechas. Tell le respondió que la segunda era para matarle a él, en el caso de que hubiera lastimado a su hijo…

Encolerizado, Gessler mandó detenerle de nuevo, y toda la comitiva se dirigió con su prisionero hacia el castillo de Küssnacht, a través de lago de los Cuatro Cantones –actual lago de Lucerna-. Quiso la Providencia que durante la travesía por el lago se desencadenara un temporal que puso la barca a la deriva. Tell, experto también en navegación lacustre, se ofreció a pilotar la barca y dejarlos a salvo en la orilla. Efectivamente lo consiguió, salvando así también la vida del propio Gessler. Una vez en la orilla, Tell huyó y, durante la persecución, mató a Gesselr con la segunda flecha. Entonces estalló la rebelión de los cantones de Uri, Schwyz y Unterwalden, que expulsarían a los Habsburgo al año siguiente, en 1308.

Guillermo Tell y su hijo. Memorial en Altdorf, capital del cantón suizo de Uri. / Wikimedia

Algo debió haber, porque algo más de un siglo y medio después, consta la existencia de leyendas orales sobre las gestas de Tell, que un tal Jacob Ruof refundió en 1545 en un drama en verso, escrito en alemán, por nombre Wilhem Tell. Antes, hacia 1500, Tschudi había escrito sus Chronicon Helvetiu… Guilelrmo Tell ya era parte de la historia de Suiza…

Lo que no está tan claro es que participara realmente en ella. Como todos los mitos, hay relatos de proezas parecidas en baladas medievales inglesas -que pudieron haber inspirado, a su vez, la tradición de Robin Hood, o al revés-, o  en la Crónica Danesa (1200) de Saxo Grammaticus. Lo que sí es cierto es que unos 10 años después de los hechos atribuidos a Guillemo Tell, los tres cantones de Uri, Schwyz y Unterwalden, derrotaron al duque Leopoldo I de Habsburgo en la batalla de Morgarten (1315) y formaron la Liga Perpetua, embrión de la Confederación Helvética, actual Suiza.

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