¿Hablar idiomas ayuda al mecanismo de control?

Saber si este control del lenguaje es específico del idioma o si es similar o está relacionado con un sistema de control más general que los humanos utilizan en su vida diaria / Pixabay

Diferentes estudios apuntan hacia una relación entre el lenguaje y las habilidades generales de control en los seres humanos

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Cuando las personas son bilingües o multilingües, y hablan más de un idioma, cambian de idioma dependiendo de con quién hablen. Por ejemplo, algunas personas cuando hablan con sus padres, pueden hablar en catalán, pero con amigos que no hablan catalán cambiarán al castellano y, con un amigo que los visite, hablarán en inglés. Por lo tanto, las personas multilingües tienen que elegir el idioma en el que desean expresar su mensaje y a la vez han de evitar el uso de palabras de otros idiomas. Sorprendentemente, las personas bilingües cometen pocos errores y casi siempre hablan en el idioma que pretenden hablar. Para poder hacerlo, se ha sugerido que utilizan algún tipo de mecanismo de control.

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UPF / Estudios recientes publicados por el Grupo de Investigación en Bilingüismo y Producción del Habla (SPB) del Centro de Cognición y Cerebro (CBC) que lidera Albert Costa, profesor de investigación ICREA del Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (DTIC) de la UPF,  han tenido como objetivo principal saber si este control del lenguaje es específico del idioma o si es similar o está relacionado con un sistema de control más general que los humanos usan en su vida diaria.

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Por ejemplo, afirma Kalinka Timmer, primera autora de estos estudios y miembro del equipo de Costa en el Centro de Cognición y Cerebro (CBC) de la UPF: “cuando conducimos tenemos que prestar atención a los automóviles y ciclistas que nos rodean, pero también tenemos que prestar atención a las señales de tráfico, y si de repente suena una sirena de ambulancia, centraremos nuestra atención en ella”. “Dentro de nuestro estudio usamos experiencias simples para medir los mecanismos de control generales y los mecanismos de control que subyacen más específicamente al lenguaje”, añade Timmer.

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Relación entre el lenguaje y el control general

Para medir el control del idioma, se utiliza un experimento en el que las personas nombran determinadas imágenes, por ejemplo en tres idiomas diferentes (catalán, español e inglés), dependiendo de la bandera que acompaña la imagen. Para medir el control general, los participantes han de tomar decisiones sobre el color (rojo o azul), el tamaño (grande o pequeño) o el tipo (letra o número) de un objeto determinado que se les presenta. Se ha visto que el control se manifiesta de diferentes maneras. Por ejemplo, en la velocidad de la respuesta, más lenta cuando cambian a un nuevo idioma (o tarea) que cuando nombran una imagen nueva en el mismo idioma (o tarea).

A medida que los bilingües son más capaces de cambiar de idioma, también mejora su control general

La segunda cuestión que se plantearon estos investigadores fue si esta medida de control era fiable y se mantenía a lo largo del tiempo, es decir si la misma capacidad de control se mantenía tanto si se valoraba hoy o dentro de una semana. “Si no, esta medida nos resultaba inútil. Por lo tanto, realizamos la misma experiencia dos veces con una semana de por medio”, explica Timmer. Así, el estudio reveló que, tanto para el control del lenguaje como para el control general, esta medida fue bastante fiable ya que los participantes mostraron un rendimiento similar al primer día y también una semana después. Por el contrario, los investigadores vieron que otro tipo de control, más relacionado con objetivos a largo plazo, el valor obtenido no era fiable puesto que no se mantenía en el tiempo, por lo que se puso de manifiesto que no era una buena medida para investigar si el control del lenguaje está o no relacionado con el control general.

Para investigar si el lenguaje y el control general estaban relacionados, los investigadores estudiaron por medio de correlaciones si las habilidades de control en estos dos dominios eran similares para cada participante. Timmer añade que,  “mostramos que solo algunos de los procesos que subyacen a estas dos habilidades de control se comparten y que algunos otros son diferentes. Por ejemplo, durante el control del lenguaje, las personas tienen que hablar, lo cual no es necesario para el control general. Pero algunos de los mecanismos parecen superponerse entre el lenguaje y el control general”. Esta investigación es parte de un proyecto más amplio en el que se trata de dilucidar cuál es la relación entre el lenguaje y las habilidades generales de control, y qué tan flexibles son estos procesos de control.

En estudios anteriores este grupo de investigadores demostraron que las personas bilingües tienen diferentes tipos de control del lenguaje según estén hablando en su idioma dominante o si lo están haciendo en un segundo idioma no dominante. En otro estudio, que se encuentra actualmente en revisión, “mostramos que a medida que los bilingües son más capaces de cambiar de idioma, también mejora su control general, sugiriendo de nuevo algún tipo de relación entre el lenguaje y el control general”, concluye Timmer.

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Referencia bibliográfica: 
Timmer, K., Calabria, M., Branzi, F. M., Baus, C., & Costa, A. (2018), “On the reliability of switching costs across time and domains”, Frontiers in Psychology, 9, 1032. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2018.01032

Timmer, K., Christoffels, I. K., & Costa, A. (2018), “On the flexibility of bilingual language control: The effect of language context”, Bilingualism: Language and Cognition.https://doi.org/10.1017/S1366728918000329

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