Hallazgo de la tumba de San Pedro

Entrada a la gruta vaticana donde se encuentra la tumba de San Pedro / Wikimedia - Dinastiainc

Tal día como hoy… 31 de enero de 1949 Pio XII anunciaba el hallazgo de la tumba de San Pedro

 

El 31 de enero de 1949, el papa Pio XII anunciaba oficialmente en Roma el hallazgo de la tumba de San Pedro en las grutas vaticanas, bajo el altar papal de la basílica. Parecía confirmarse con ello la antigua tradición según la cual el apóstol habría sido enterrado en las proximidades del circo de la colina vaticana, donde, también según la tradición, sufrió martirio y muerte.

 

CV / La Iglesia Católica sitúa a San Pedro como el primer papa, investido directamente por Jesucristo. Según el Nuevo Testamento, era un pescador del Mar de Galilea que lo dejó todo para seguir a Jesucristo y se convirtió en su principal valedor. Tras su resurrección y reaparición ante los apóstoles, y antes de su definitiva ascensión, Jesucristo fundó la Iglesia cristiana encomendándole su gestión a Pedro con las famosas palabras “Tú eres Pedro y sobre tu cabeza edificaré mi Iglesia…”.

Según el Nuevo Testamento, San Pedro se dedicó después de la partida de Jesucristo a difundir su mensaje, fundó varias Iglesias y realizó como mínimo un par de milagros

Según el Nuevo Testamento, San Pedro se dedicó después de la partida de Jesucristo a difundir su mensaje, fundó varias Iglesias y –según los Hechos de los Apóstoles- realizó como mínimo un par de milagros invocando el nombre de Jesucristo. Después, ya fuera de la Biblia, pero según la tradición de los Padres de la Iglesia, San Pedro se dirigió hacia Roma, donde predicó con gran éxito el mensaje cristiano, hasta sufrir martirio y muerte durante la persecución de Nerón, entre los años 64 y el 67 de nuestra era. Otra tradición sostiene que llegó a Roma acompañado por San Pablo y que ambos fueron martirizados.

Sea como fuere, en un escrito posterior, un tal Caius, supuestamente presbítero de Roma, afirmaba que Pedro y Pablo habían sido enterrados en la vía ostiense, cerca del monte vaticano. En el 390, San Jerónimo afirmaba que San Pedro había sido enterrado cerca del Vaticano, y que desde un primer momento su tumba había sido venerada por los fieles; algo de lo que, ciertamente, no hay constancia. Pero la tradición fue arraigando y se tomó por cierto que los restos de San Pedro estaban enterrados en el Vaticano.

En el 390, San Jerónimo afirmaba que San Pedro había sido enterrado cerca del Vaticano, y que desde un primer momento su tumba había sido venerada por los fieles

Quizás pensando en algún revulsivo en tiempos de poca fe, Pío XII ordenó en 1939 la realización de excavaciones en los subterráneos del Vaticano para tratar de confirmar la tradición. Se prolongaron durante diez años, hasta 1949. El resultado fue el descubrimiento de una necrópolis subterránea que se extendía en paralelo a los restos del circo de Nerón, anegada de tierra y que probablemente había sido servido como base para la primera basílica. El monumento más antiguo encontrado databa del siglo II. En una pared se encontró una inscripción incompleta en griego, de antes de la época de Constantino (siglo IV): «ΠΕΤΡ ΕΝΙ», que bien podría decir, completada: «Pedro está aquí».

Debajo de la inscripción se encontraba una tumba vacía, alrededor de la cual había otras tumbas humildes, a veces superpuestas, pero sin que ninguna de ellas tocara la central. Para Pío XII fue evidente, y declaró haber encontrado la tumba de San Pedro.

Años después, se encontraron unos huesos en un nicho justo detrás de la antecitada inscripción. Los resultados del estudio arrojaron que se trataba de huesos humanos y de ratón. Los humanos tenían tierra adherida, los de ratón estaban limpios. La tierra era la misma que la de la tumba vacía. Los huesos estaban coloreados de rojo por haber sido envueltos en un paño de púrpura y oro. Los huesos humanos eran todos de la misma persona, de edad avanzada y que habría vivido en el siglo I.

Los resultados del estudio arrojaron que se trataba de huesos humanos y de ratón. Los humanos tenían tierra adherida, los de ratón estaban limpios

De todo lo anterior se infirió que cuando Constantino hizo construir la primera basílica, los huesos se desenterraron y envolvieron en un paño de púrpura y oro, siendo enterrados en la tumba que se halló vacía. ¿Pero por qué, entonces, la encontraron vacía? Se estableció la hipótesis según la cual durante las excavaciones, los obreros produjeron un derrumbe que llenó de tierra la tumba. Al estar todo mezclado y con las prisas, se confundió con deshechos y los restos humanos se guardaron sin conocerse su procedencia, hasta que se descubrió, diez años después, la inscripción y la cosa tomo cuerpo. Suena a chapuza arqueológica, sí…

En 1965 se publicó el libro ‘Reliquie di Pietro sotto la Confessione della Basílica Vaticana’. La comunidad científica presentó serias objeciones a los resultados, pero en 1968, el papa Pablo VI afirmó que según los estudios científicos realizados, se trataba de la tumba y los restos de San Pedro. Y así quedó la cosa.

Las reliquias fueron exhibidas por primera vez en noviembre de 2013, por decisión del actual papa Francisco.

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