124 millones de personas en 51 países padecen niveles elevados de inseguridad alimentaria, advierte un nuevo informe / Pixabay

Las crisis alimentarias continúan golpeando

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La inseguridad alimentaria aguda es cuando la incapacidad de una persona para consumir alimentos adecuados pone su vida o medios de subsistencia en peligro inmediato. Hambre crónica es cuando una persona no puede consumir suficientes alimentos para mantener un estilo de vida normal y activo durante un período prolongado. Cada año, la ONU informa sobre la cifra de personas en el mundo que padecen hambre crónica. El último informe de este tipo (octubre de 2017) concluyó que 815 millones de personas en el planeta padecen hambre crónica.

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CE/ Un nuevo informe presentado hoy alerta sobre los niveles crecientes de hambre aguda. Unos 124 millones de personas en 51 países se vieron afectadas por la inseguridad alimentaria aguda en 2017, 11 millones más que el año anterior, según la última edición del Informe Mundial sobre Crisis Alimentarias.

El informe define la inseguridad alimentaria aguda como hambre de una severidad tal que representa una amenaza inmediata para la vida o los medios de subsistencia de las personas.

El informe define la inseguridad alimentaria aguda como hambre de una severidad tal que representa una amenaza inmediata para la vida o los medios de subsistencia

Este aumento se debe en gran parte a los conflictos nuevos o que se han intensificado en Myanmar, el noreste de Nigeria, la República Democrática del Congo, Sudán del Sur y Yemen. Las sequías prolongadas resultaron también en malas cosechas consecutivas en países ya enfrentados a niveles elevados de inseguridad alimentaria y malnutrición en África oriental y austral.

Elaborado anualmente por un grupo de socios humanitarios internacionales (lista completa al final) el informe ha sido presentado por la Unión Europea, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (WFP) en una sesión informativa para los países miembros de la ONU Roma.

El estudio concluye que las crisis alimentarias están cada vez más determinadas por causas complejas como son los conflictos, los fenómenos meteorológicos extremos y los elevados precios de los alimentos básicos, factores que a menudo coinciden al mismo tiempo.

La situación que revela el informe mundial pone de relieve la necesidad urgente de actuar de forma simultánea para salvar vidas, medios de subsistencia y abordar al mismo tiempo las causas profundas de las crisis alimentarias.

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Culpables: los conflictos y el cambio climático

Los conflictos continuaron siendo la causa principal de la inseguridad alimentaria aguda en 18 países, 15 de ellos situados en África o en Oriente Medio. Son el motivo fundamental de gran parte de los casos de inseguridad alimentaria aguda en el mundo, con el 60 por ciento del total global, afectando a 74 millones de personas.

Los desastres climáticos -principalmente la sequía- fueron también factores importantes en el origen de crisis alimentarias en 23 países -dos tercios de ellas en África- y fueron responsables de la inseguridad alimentaria aguda de unos 39 millones de personas.

Los conflictos continuaron siendo la causa principal de la inseguridad alimentaria aguda en 18 países, 15 de ellos situados en África o en Oriente Medio

Los conflictos, desastres climáticos y otros factores contribuyen a menudo a crisis complejas que tienen consecuencias devastadoras y duraderas en los medios de vida de la población.

A día de hoy existen más comunidades enteras -y más niños y mujeres- que necesitan apoyo nutricional en comparación con el año pasado, y se necesitan soluciones permanentes si queremos revertir esta tendencia.

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Un difícil camino por delante

Los conflictos seguirán siendo posiblemente un importante impulsor de crisis alimentarias en 2018, afectando a Afganistán, República Centroafricana, República Democrática del Congo, el noreste de Nigeria y la región del Lago Chad, Sudán del Sur, Siria y Yemen, así como Libia y el Sahel central (Malí y Níger), según el informe.

Yemen continuaría siendo con diferencia la mayor de las crisis alimentarias. Se prevé que su situación se deteriore, debido en particular al acceso restringido, el colapso económico y los brotes de enfermedades.

Mientras tanto, el impacto del clima seco extremo en la producción agrícola y ganadera podría impulsar la inseguridad alimentaria en las áreas pastoriles de Somalia, sureste de Etiopía y el este de Kenia, además de en África occidental y países del Sahel como Senegal, Chad, Níger, Malí, Mauritania y Burkina Faso.

El impacto del clima seco extremo en la producción agrícola y ganadera podría impulsar la inseguridad alimentaria en las áreas pastoriles

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Respuestas adecuadas

El informe mundial sobre crisis alimentarias recopila en un único documento datos y análisis regionales y nacionales de múltiples fuentes para aportar una imagen clara y completa de las crisis y la inseguridad alimentaria aguda en los países afectados.

Al ofrecer un análisis basado en evidencias, el informe demuestra que, además de la ayuda humanitaria necesaria con urgencia, las iniciativas de desarrollo deben llevarse a cabo mucho antes, abordando las causas profundas de la vulnerabilidad extrema y, por lo tanto, aumentando la resiliencia.

Se espera que la Red Mundial contra las Crisis Alimentarias lanzada por la Unión Europea, la FAO y WFP en la Cumbre Humanitaria Mundial de 2016 se convierta en el motor del vínculo entre las operaciones humanitarias, de desarrollo y de paz, promoviendo una mayor coordinación entre los organismos humanitarios y de desarrollo.

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