Hegel

Hegel según Jakob Schlesinger, 1831. / Wikimedia

Tal día como hoy… 14 de noviembre de 1831 fallecía Georg Whilhelm Friedrich Hegel

 

El 14 de noviembre de 1831 fallecía en Berlín, víctima de la epidemia de cólera que asolaba Prusia, Georg Whilhelm Friedrich Hegel, máxima expresión de la filosofía del Idealismo alemán, y uno de los filósofos más importantes en influyentes de la historia; también uno de los de más difícil lectura, y de los más controvertidos.

 

CV / Los manuales clásicos de historia de la filosofía acostumbraban a abordar el Idealismo alemán de acuerdo con la siguiente clasificación: Kant representaría el idealismo trascendental, Fichte el idealismo subjetivo, Schelling el idealismo objetivo, y Hegel el idealismo absoluto. Una perspectiva sesgada, hoy prácticamente abandonada, máxime en la medida que Kant no es un pensador clasificable como idealista, sino que más bien el Idealismo de Fichte surge como reacción contra la filosofía kantiana, aunque se postulara como su continuación más consecuente.

Hegel podría ser ciertamente el último filósofo que cree ciegamente en la razón, y el suyo es el «último» gran sistema filosófico, después de Kant

Tampoco Hegel es cronológicamente el último idealista –será Schelling-. Eso sí, Hegel podría ser ciertamente el último filósofo que cree ciegamente en la razón, y el suyo es el «último» gran sistema filosófico: el que trata de ver qué se puede hacer con la filosofía, después de Kant.

Para muchos críticos, la famosa «dialéctica hegeliana» la experimentó él mismo a lo largo de su trayectoria intelectual biográfica, pero como un desplazamiento de sus propias posiciones iniciales. Empezaría con un pensamiento revolucionario y partidario de la revolución francesa, para irse escorando progresivamente hacia el conservadurismo y el nacionalismo. Al igual que precursor del marxismo, se le considera también un apologeta del nacionalismo alemán y, según Karl Popper, de los totalitarismos de todos los tiempos. En palabras del historiador de la filosofía alemán, Rudder Safranski, la vida de Hegel coincidió plenamente con lo que denominó «los años salvajes de la Filosofía», cuando se creía que podía abarcarlo todo y dar cuenta de todo.

Estudió Teología en el seminario protestante de Tubinga, donde trabó amistad con Hölderlin y con Schelling. Entusiastas seguidores de la Revolución Francesa y de la filosofía kantiana

Hegel nació en Stuttgart el 27 de agosto de 1770. Estudió Teología en el seminario protestante de Tubinga, donde trabó amistad con Hölderlin y con Schelling. Entusiastas seguidores de la Revolución Francesa y de la filosofía kantiana. Los tres plantaron el simbólico «árbol de la libertad», en unos tiempos optimistas en que se creía firmemente en el ideal ilustrado, según el cual la historia era el despliegue de la razón en el tiempo, hasta culminar en la plena realización de la idea de la libertad. Hölderlin fue el primero que se apartó de la especulación filosófica, convencido de que solo la poesía podía expresar el estado de unión en el Uno-todo, anterior a la escisión sujeto-objeto resultante de la «reflexión». E inició su propia trayectoria. Por entonces, el más prometedor de los tres jóvenes era Schelling, pero pronto Hegel se le adelantó, produciéndose una ruptura entre ambos que perduró durante el resto de sus vidas. Para Schelling, Hegel le traicionó.

Tras un tiempo como profesor Gymnasium  -Instituto de Bachillerato-, consiguió entrar, gracias a las gestiones de su amigo Schelling, como profesor en la Universidad de Jena en 1804. En octubre de 1806, Napoleón entró en Jena tras derrotar la batalla del mismo nombre, liquidando el Sacro Imperio Romano Germánico, cuya estructura formal había pervivido desde Carlomagno. Hegel estaba en Jena, concluyendo su ‘Fenomenología del Espíritu’; de la entrada de Napoleón en Jena, afirmó que había visto el espíritu de la historia montado a caballo.

Se convirtió en el filósofo oficial prusiano, desde su cátedra en la Universidad von Humboldt de Berlín, llegando a afirmar que entre el estado prusiano y él, había afinidades electivas

Tras la derrota y caída de Napoleón, Europa volvió a las monarquías absolutistas del antiguo régimen, haciendo como si nada hubiera pasado. Hegel sabía perfectamente que esto no era así, pero maniobró para adaptarse a los tiempos, y se convirtió en el filósofo oficial prusiano, desde su cátedra en la Universidad von Humboldt de Berlín, llegando a afirmar que entre el estado prusiano y él, había afinidades electivas.  En cierto modo, fue el primer profesional de la filosofía. Hasta entonces, la mayoría de filósofos conocidos habían sido matemáticos o teólogos o, en general, científicos y pensadores cuya producción filosófica respondía a la necesidad de fundamentación epistemológica y/o ontológica de su propio conocimiento, para tener claro, en definitiva, lo que se estaban trayendo entre manos.

En sus últimos años, Hegel fue la legitimación ideológica del reino de Prusia y del nacionalismo alemán. Como reacción a su racionalismo «entregado», surgió el irracionalismo –Schopenhauer, Kierkagaard, Nietzsche…-, y acaso como venganza póstuma, la denominada izquierda hegeliana –o jóvenes hegelianos-, representada por Feuerbach, Bauer, Strauss… es decir, las fuentes intelectuales de las que bebió el joven estudiante Karl Marx.

Para concluir, hemos dicho que Hegel murió víctima del cólera, a los 61 años. Ello no obstante, algunos de sus biógrafos lo han puesto en duda, a la vista de los síntomas descritos, y apuntan que tal vez, debido a la epidemia, se le atribuyera como causa de su muerte, aunque pudiera haber sido debido a alguna otra dolencia.

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí