Hermanos Montgolfier

A la izquierda (arriba): Jacques-Étienne Montgolfier, (abajo): Joseph Michel Montgolfier.  A la derecha: El globo de aire caliente de los hermanos Montgolfier / Wikimedia

Tal día como hoy… 4 de junio de 1783 los hermanos Montgolfier alzaban el globo aerostático

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El 4 de junio de 1783, los hermanos Joseph-Michel y Jacques-Étienne Montgolfier realizaban el primer elevamiento público en el aire (no tripulado) con un globo aerostático fabricado por ellos: una bolsa de lino esférica forrada de papel, de 8m3 de volumen, 11m de diámetro y 226kg llena de aire caliente. El aerostato recorrió 2km movido por el viento a altitud aproximada de 2km. Meses después realizaron el primer experimento tripulado, una oveja, un gallo y un pato, delante del rey Luis XVI. Finalmente, el 21 de noviembre se llevó a cabo con tripulación humana: Pilâtre de Rosier y el marqués de Arlandes sobrevolaron París.

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Los primeros cinco ascensos de globos aerostáticos en Francia / Wikimedia

CV / Volar había sido desde siempre uno de los sueños de la humanidad y los intentos por conseguirlo se pierden en la noche de los tiempos, siendo el mito de Dédalo e Ícaro, o el del caballo alado Pegaso, ejemplos de ello. Se dice que sobre el siglo V a.C. Arquitas de Tarento –el tirano, filósofo y matemático pitagórico que impresionó a Platón- construyó un artefacto que volaba mediante propulsión con un chorro de aire que llamó «Peristera» -en griego: paloma-. Con independencia de la veracidad de los relatos sobre el artefacto de Arquitas, sí hay constancia de que en estos mismos tiempos los chinos ya conocían la linterna de Kong Ming, que podría considerarse un precursor del globo de los Montgolfier. Se sabe también que en el siglo VI, el emperador Gao Yang utilizaba prisioneros haciéndolos volar atados a cometas para experimentar. Uno de estos prisioneros experimentales fue Yuan Huangtou, hijo del anterior emperador chino derrocado por Gao Yang, a quien contrarió sobremanera que el prisionero sobreviviera al vuelo, y ordenó ejecutarlo inmediatamente después de su exitoso «aterrizaje».

Ya en la Edad Media, Abbás Ibn Firnás se lanzó desde el minarete de la mezquita de Córdoba con un exoesqueleto a imitación de la anatomía de los pájaros. Cayó directo y en vertical, pero con la caída amortiguada «solo» se rompió las dos piernas. Sería un precursor de los paracaídas.

La primera formulación teórica sobre la posibilidad de flotar en el aire –término más apropiado que el de «volar»» la estableció el filósofo y físico Roger Bacon (1214-1294) tras estudiar los trabajos de Arquímedes del siglo III a.C. A partir de la noción de la densidad entendió que era posible conceptualmente que una máquina más ligera que el aire flotara en él, de la misma manera que un barco flota en el agua. Una idea que en realidad estaba implícita en el Principio de Arquímedes. Una idea que no tuvo muy en cuenta tres siglos después Leonardo da Vinci (1452-1519), que llevó a cabo varios diseños de planeadores y «ornitópteros», que nunca llegó a construir, bajo la idea de desarrollar algún tipo de fuerza de propulsión.

En realidad, se trataba de dos modelos teóricos fundamentados en conceptos físicos distintos. Uno, el del aerostato, se basaría implícita o explícitamente en el Principio de Arquímedes: un cuerpo más ligero que el aire flotaría en él. Pero esto no es exactamente volar, sino flotar. El otro, bajo el modelo de los pájaros, se basaría en el desarrollo de una fuerza de propulsión. Del primero surgirán los globos y los zeppelines; del segundo los aeroplanos.

En los tiempos de los Montgolfier, el modelo del aerostato basado en el Principio de Arquímedes era ciertamente el único asequible y fue el que adoptaron

Huelga decir que el gran problema físico-mecánico del modelo de los pájaros era cómo lograr desarrollar una fuerza de propulsión suficiente para alzar el vuelo con procedimientos estrictamente mecánicos, lo cual solo será posible con el posterior desarrollo de los motores de combustión. En los tiempos de los Montgolfier, el modelo del aerostato basado en el Principio de Arquímedes era ciertamente el único asequible.

Y fue el que adoptaron, en su caso mediante el calentamiento del aire que, al ser más ligero, se elevaba. Claro que el vuelo duraba lo que tardaba el aire en enfriarse. Luego se construyeron dispositivos para poder calentar el aire durante el vuelo, y más adelante se procedió a rellenar la bolsa del globo con hidrógeno y, posteriormente, con helio, ambos más ligeros que el aire. La alta inflamabilidad del hidrógeno fue una de las razones de numerosos accidentes, entre ellos el del dirigible Hindenburg en New Jersey, el 6 de mayo de 1937, que se saldó con 36 muertos y fue el final de la era de los zeppelines; claro que para entonces los aeroplanos ya empezaban a estar listos para reemplazarlos.

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También un 4 de junio se cumplen estas otras efemérides

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