Hermenegildo

Triunfo de San Hermenegildo (Francisco de Herrera el Mozo, 1654)

Tal día como hoy… 13 de abril del año 585 era asesinado el príncipe visigodo Hermenegildo

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El 13 de abril del año 585 era asesinado en Tarragona el príncipe visigodo Hermenegildo. Se ignora si por orden de su padre, el rey Leovigildo, contra quien se había alzado, o de su propio hermano, el futuro rey Recaredo I. Filicidio o fraticidio, nunca lo sabremos. La siguiente temporada del «Juego de Tronos» hispánico no aportó datos concluyentes…

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El caso de Hermenegildo es uno de los episodios visigodos más conocidos por la posterior utilización que se hizo de él por motivos religiosos

CV / Aun con lo poco que se sabe de ella, la etapa de los godos da sobradamente para una «Materia de Bretaña» hispana mucho más rica y sin necesidad alguna de inventarse reyes que jamás existieron ni lances que no tuvieron lugar. Basta, simplemente, con leer las crónicas. Los caballeros del rey Arturo no precisan, por lo visto, que debamos recurrir a la memoria para que los recordemos… basta con la literatura y con Hollywood. Con los godos no es así, y como bien sabemos, la memoria está prohibida… Un auténtico filón que, sorprendentemente, sigue sin explotarse. En fin…

El caso de Hermenegildo es uno de los episodios visigodos más conocidos por la posterior utilización que se hizo de él por motivos religiosos: la conversión al catolicismo por amor, la rebelión contra el padre hereje y la posterior conversión oficial a la fe católica de Recaredo –el principal sospechoso habitual-, en una victoria póstuma que le valió ser canonizado por el Papa Sixto V, a instancias de Felipe II, el 13 de abril de 1585, exactamente mil años después de su muerte.

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Un trono para dos reyes

Tras un siglo de convulsiones, el reino visigodo había conseguido una cierta estabilidad bajo el reinado de Liuva I (568-573). Para que nos hagamos una idea, se le llamaba morbus gothorum –la enfermedad de los godos- a la inveterada costumbre, una auténtica propensión irreprimible, de conspirar y matarse entre ellos y a sus reyes. Esto había remitido con Liuva, quien al poco tiempo asoció al trono a su hermano Leovigildo. Como la monarquía visigoda era electiva, la doble monarquía era una forma de asegurar la sucesión sin las matanzas que acostumbraban a producirse en caso contrario.

Como la monarquía visigoda era electiva, la doble monarquía era una forma de asegurar la sucesión sin las matanzas que acostumbraban a producirse en caso contrario

Leovigildo (570-586) siguió con la política de apaciguamiento de su hermano, contemporizando con los católicos hispanorromanos, con sus propios congéneres arrianos y con la importante comunidad judía, constituyendo un proyecto de reino multicultural que trató de ir más allá de la monarquía étnica para avanzar hacia otra de base territorial. En su caso, asoció al trono a sus dos hijos, Hermenegildo y Recaredo. Para contrarrestar el aislamiento exterior, Leovigildo emprendió una política de alianzas matrimoniales con los vecinos francos enemigos de sus enemigos, igualmente francos. A saber, con Austrasia y Neustria, contra Burgundia.

Proyectó casar a Recaredo con Rigunda, hija de, Chilperico I de Neustria. Pero en el camino, la caravana de la princesa prometida fue asaltada varias veces, llegando a Hispania sin dote y con lo puesto. Fue devuelta a Neustria sin más contemplaciones.

A Hermenegildo le fue mejor. Casó con la princesa Ingunda, hija del rey Sigeberto I de Austrasia. Pero pronto surgieron problemas domésticos. La reina Goswinta, esposa de Leovigildo, era una arriana fanática que decidió jugar a suegra perversa con su católica nuera, haciéndole la vida imposible. Y Goswinta representaba a sectores de la aristocracia visigoda de cuyo apoyo su real marido no podía prescindir. Para evitar males mayores, Leovigildo decidió enviar a Hermenegildo a Sevilla como gobernador de la Bética, y así alejarlo de Toledo.

Según una leyenda de la ciudad de Sevilla, San Hermenegildo fue recluido y sufrió martirio en este edificio, que es una torre-puerta de la muralla conocida como Puerta de Córdoba.1​ A la derecha está la entrada a la Iglesia de San Hermenegildo.

Pero las cosas empeoraron una vez Hermenegildo recaló en Sevilla. Acaso por influencia de su joven esposa –ambos tenían unos 15 años-, se había convertido en secreto al catolicismo. Y no compartía el eclecticismo religioso de su padre. Así que empezó a conspirar abiertamente aliándose con la poderosa jerarquía católica. Y con los bizantinos, que ocupaban la franja costera desde Cádiz hasta Alicante. El año 581 Hermenegildo se proclamaba rey en Sevilla.

Leovigildo estaba por entonces combatiendo a los suevos en Galicia. Tras vencerlos, sobornó con el botín obtenido al católico gobernador bizantino de Cartagena, que se olvidó por completo Hermenegildo. Descendió entonces con su ejército, tomó Mérida y sitió Sevilla, donde se encontraban Hermenegildo, Ingunda y el hijo lactante de ambos.

Al rendirse Sevilla, Hermenegildo huyó a Córdoba, donde fue capturado. Ingunda y el bebé se refugiaron en Cartagena. Allí, el olvidadizo gobernador los envió a Constantinopla con órdenes precisas para que jamás llegaran a su destino. Al tener noticia de ello el hermano de Igunda, Childeberto II de Austrasia, invadió la Narborense. Hermenegildo se fugó para unirse a su cuñado, pero fue nuevamente detenido y encarcelado en Tarragona. Allí, el conde Sisberto lo hizo asesinar el 13 de abril del 585; se ignora por orden que quién.

Tras la muerte de Leovigildo al año siguiente, Sisberto fue recompensado: Recaredo lo hizo matar sin más contemplaciones. ¿Venganza contra el asesino de su hermano o “Roma no paga a traidores”?

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También un 13 de abril se cumplen estas otras efemérides

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