Hiroshima: primera bomba atómica

Nube de hongo de la bomba atómica de Hiroshima (Japón), a 18 kilómetros del hipocentro de la explosión, lanzada el 6 de agosto de 1945. / Wikimedia

Tal día como hoy…  6 de agosto de 1945 se lanzaba la primera bomba nuclear en Hiroshima

 

El 6 de agosto de 1945, el bombardero B-29 Enola Gay soltaba sobre la ciudad japonesa de Hiroshima a Little Boy, la primera bomba nuclear utilizada en tiempos de guerra. Se calcula que mató entre 100.000 y 150.000 personas. Tres días después una nueva bomba caía sobre Nagasaki. Japón anunciaba su rendición incondicional el 14 de agosto. La II Guerra Mundial había concluido.

 

CV / En agosto de 1945 Japón había perdido irremisiblemente la guerra. En realidad se había cumplido la «maldición» proferida en su momento por el almirante Yamamoto (1884-1943), cuando respondió a las órdenes de iniciar el ataque a Pearl Harbor con la lacónica frase “Os prometo seis meses de victorias”. Y así había sido. Tras un avance inicial arrollador, empezaron a venir las derrotas y la lenta, pero implacable, contraofensiva norteamericana en todos los frentes del Pacífico. Y los japoneses empezaron a retroceder.

En 1945 al Japón apenas le quedaba flota de guerra, ni aviones, ni combustible para moverlos

En 1945 al Japón apenas le quedaba flota de guerra, ni aviones, ni combustible para moverlos. Pero al tratarse de una guerra básicamente aeronaval, sin las grandes batallas a campo abierto que se habían producido en Europa, el volumen de bajas había sido menor. Habían perdido alrededor de un millón de hombres, una cifra estremecedora, pero nada que ver con las bajas de Alemania o la URSS. Disponía todavía de un ejército de seis millones de soldados dispuestos a resistir desesperadamente ante la previsible invasión del territorio japonés. A medida que los norteamericanos se acercaban al Japón, la resistencia de los nipones era cada vez más feroz y desesperada. Lo habían demostrado en Iwo-Jima y en Okinawa. Los cálculos norteamericanos establecían que invadir Japón iba a costarles un millón y medio de bajas.

Japón estaba en manos de un lobby militar que, por razones intrínsecas a su propio psiquismo, prefería la inmolación de todo un pueblo a la rendición. Por su parte, los norteamericanos empezaban a estar agotados por el enorme esfuerzo bélico de los últimos cuatro años. La economía empezaba a resentirse de la militarización de la industria y la guerra se sostenía en gran parte gracias los fondos provenientes de la venta de bonos de guerra, que la población era cada vez más reacia a adquirir. La sola idea de invadir Japón y perder un millón y medio de hombres era para echarse a temblar. Habían perdido hasta entonces medio millón entre los dos frentes de la guerra -menos que en la guerra civil 1861-1865-, y tampoco estaba nada claro hasta cuándo iba la población a aguantar una lluvia de bajas que podía convertirse en aluvión. De modo que había que liquidar la guerra lo antes posible.

En Los Álamos (EEUU) se había desarrollado el Proyecto Manhattan y ya disponían del arma más letal y destructiva construida jamás

Y para esto estaba la bomba atómica. Hitler no había conseguido construirla, pero los EEUU sí. En Los Álamos se había desarrollado el Proyecto Manhattan y ya disponían del arma más letal y destructiva construida jamás. Estaba el problema moral. Ciertamente afectaría a civiles, a decenas de miles de ellos; pero solo en Alemania habían muerto más de dos millones de civiles en los bombardeos de ciudades. De modo que esto tampoco era una objeción, al menos en tiempos de guerra, de aquella guerra… Y si conseguía doblegar a los altivos generales y almirantes japoneses, incluso se ahorrarían vidas humanas, sobre todo propias. Y en la guerra, ya se sabe, si alguien ha de morir es el enemigo…

La tripulación de tierra del Enola Gay posa delante del bombardero. En el centro, su piloto Paul Tibbets. / Wikimedia

El objetivo elegido fue la ciudad de Hiroshima, de cierta importancia industrial y militar, con campamentos en los alrededores y los cuarteles generales del Segundo Ejército; centro de comunicación, almacenamiento y reunión de tropas. Ofrecía además un radio suficientemente amplio que cubría el margen de error y causaría daño efectivo. Se calcula que en el momento del bombardeo había en Hiroshima unas 250.000 personas.

La bomba Little Boy fue arrojada a las 8:15h y alcanzó en 55 segundos la altura determinada para su explosión, unos 600m sobre la ciudad

La bomba Little Boy fue arrojada a las 8:15h y alcanzó en 55 segundos la altura determinada para su explosión, unos 600m sobre la ciudad. La detonación creó una explosión equivalente a 16 kilotones de TNT y se estima que la temperatura se elevó a más de un millón de grados centígrados, incendiando el aire circundante y creando una bola de fuego de 256m de diámetro. El radio de destrucción total fue de 1,6km y se estima que 12km2 fueron absolutamente devastados.

Dieciséis horas después del ataque, el presidente Harry S. Truman anunciaba públicamente el uso de la bomba atómica. Fue también la primera noticia que tuvieron los japoneses, que en principio dudaron de que fuera cierta. No pensaba que los EEUU dispusieran de tecnología tan avanzada como para desarrollarla. Solo cuando comprobaron sobre el terreno el espectáculo dantesco que había dejado, entendieron que no podía ser el efecto de ningún arma convencional.

Dieciséis horas después del ataque, el presidente Harry S. Truman anunciaba públicamente el uso de la bomba atómica

Alfred Nobel dijo en cierta ocasión que en el momento que se llegara disponer de armas tan destructivas que los ejércitos supieran que iban a aniquilarse mutuamente sin remedio, las naciones civilizadas los disolverían. Pero quizás no tuvo en cuenta lo que apuntó Albert Einstein años después: “La energía nuclear lo ha cambiado todo, menos nuestra manera de pensar, lo cual nos aboca inevitablemente al desastre”.

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