Hispania Romana

A modo de introducción se presentan los recursos que Roma utilizó para favorecer la romanización, ejercer su dominio y explotar el territorio / Imagen: Mosaicos romanos (MAN)

La romanización de Hispania en una colección de recorrido histórico

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Tras la conquista romana, Hispania pasa a formar parte plena del Imperio y durante varios siglos vive integrada en el mundo romano, llegando a proporcionar emperadores como Trajano y Adriano, con la práctica desaparición de las culturas anteriores. Una colección en el Museo Arqueológico Nacional presenta una gran diversidad de objetos, tanto de la vida cotidiana como monumentales, fechados fundamentalmente entre los siglos I a.C. y V d.C.

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MAN / En el año 19 a. C., tras doscientos años de guerra de conquista, Augusto terminó con las últimas resistencias de astures y cántabros. Comenzó entonces un largo periodo de paz en el que se produjo la unificación política del territorio peninsular, la imposición de la Lex romana, la multiplicación del modelo ciudadano y la absorción de las élites indígenas que gobernaban en nombre de Roma y propagaban su cultura. Hispania quedó definitivamente integrada en el Imperio Romano.

Poder y sociedad

El discurso de la Hispania romana comienza con la presentación de los elementos que Roma utilizó para consolidar su dominio sobre los territorios conquistados e integrarlos en la nueva estructura del Imperio. Siete piezas simbolizan cada uno de esos aspectos: la ley, el ejército, las infraestructuras, las nuevas tecnologías, la lengua, la religión y la moneda.

La explotación de los recursos naturales de Hispania fue el objetivo de la conquista romana y una indispensable fuente de riqueza para el Imperio

La explotación de los recursos naturales de Hispania fue el objetivo de la conquista romana y una indispensable fuente de riqueza para el Imperio. Las principales actividades se muestran en la vitrina de la derecha: la minería, la agricultura intensiva del trigo, vino y aceite, y la explotación de los recursos marinos.

La sociedad hispanorromana, representada a través de retratos de hombres y mujeres, era un complejo mosaico en el que convivían poblaciones indígenas con gentes venidas de otras zonas del Imperio. Los pactos de hospitalidad y las relaciones de patronazgo establecidas entre ellos facilitaron la convivencia. En la vitrina se muestran algunos documentos legales en bronce que sellan estos acuerdos.

La ciudad hispanorromana

La ciudad es la base de la organización territorial y administrativa de Hispania. Se rige por leyes, como las de Osuna y Salpensa, y otras normas legales que se exponen en placas de bronce a la vista pública.

La concesión del privilegiado estatuto de colonia o municipio fue paralela a la monumentalización de las áreas públicas de la ciudad. El espacio recreado en el patio es el del foro, centro del poder legislativo, judicial y religioso. Es el lugar por excelencia de representación del poder imperial. Los retratos del emperador y de su familia que allí se erigen afirman el poder central y omnipresente del Estado. Se levantan también estatuas e inscripciones honoríficas para honrar a los miembros de las familias más destacadas de la ciudad.

La romanización conlleva la adopción de la religión oficial y de sus dioses. Su culto se une al de antiguas divinidades indígenas y orientales asimiladas a las romanas. El culto al emperador divinizado, eficaz medio de propaganda, es un pilar básico del Estado y de la vida municipal.

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Talleres y mercado

En la ciudad se desarrollan transacciones comerciales para las que se utiliza la nueva moneda

En la ciudad se desarrollan transacciones comerciales para las que se utiliza la nueva moneda. Las actividades artesanales están relacionadas con el consumo doméstico y ciudadano: alimentación, vestido, higiene, adorno, equipamiento de la casa y de los espacios públicos. Cinco vitrinas muestran estas producciones: cerámica, de mesa o de cocina, vidrio, bronce y orfebrería.

Juegos y espectáculos

Los espacios dedicados al ocio, teatro, anfiteatro, circo y termas, y las actividades allí desarrolladas se presentan en esta área. Representaciones escénicas, juegos gladiatorios y carreras de caballos son un medio de promoción de las elites ciudadanas y de control de las masas populares. Se ofrecen de forma regular y gratuita en honor del emperador o de los dioses. Gobernantes y miembros de las clases altas los financian y organizan para promocionarse y justificar su posición privilegiada.

La casa

La casa hispanorromana es escenario de la vida cotidiana de la familia propietaria y símbolo social que refleja la riqueza de su dueño. Cinco vitrinas recrean sus principales espacios funcionales. El atrio es un pequeño patio abierto que ordena el acceso a todas las dependencias. El tablinium es el espacio de trabajo del propietario. El comedor, triclinium, es una de las habitaciones principales de la casa, donde se reúne la familia, sola o con invitados, para comer y cenar.

El atrio es un pequeño patio abierto que ordena el acceso a todas las dependencias / MAN
El atrio es un pequeño patio abierto que ordena el acceso a todas las dependencias / MAN

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El peristilo, un patio con jardín rodeado por un pórtico de columnas, es un recinto de descanso, donde disfrutar de la belleza de una naturaleza domesticada. Allí se sitúa el larario, una pequeña capilla donde reciben culto los dioses Lares, protectores de la familia. Los dormitorios son habitaciones de tamaños variables y mobiliario reducido, donde los miembros de la familia descansan y donde se guardan los objetos más íntimos y cotidianos. La cocina es una pequeña dependencia presidida por el hogar, con estantes para recipientes y utensilios para preparar, servir y almacenar alimentos.

Las necrópolis

En las necrópolis hispanorromanas conviven diferentes rituales de enterramiento y se levantan tipos muy diversos de monumentos, individuales, familiares o colectivos. Una recreación de un columbario, una pequeña construcción con hileras superpuestas de hornacinas, acoge las urnas cinerarias y placas con inscripciones dedicatorias para aquellos que optaron por el rito de la cremación.

La romanización conlleva la adopción de la religión oficial y de sus dioses

Quienes eligen la inhumación dispondrán de una gran variedad de monumentos para guardar sus restos, desde un ataúd de plomo a un lujoso sarcófago de mármol. Aras y estelas señalan la tumba y recogen en su inscripción la dedicación a los dioses Manes, el nombre y edad del difunto, el elogio de su personalidad, y el deseo de que la tierra le sea leve. Y el ajuar le acompañará en la tumba y en la otra vida.

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El campo

Cada ciudad está dotada de un territorio propio para su abastecimiento. Tierras de labor y pastos, villas, aldeas, cabañas, almacenes, molinos y establos configuran el paisaje del campo en Hispania. En esta sala se exponen mosaicos y objetos procedentes de villas hispanorromanas. Los mosaicos decoraban las estancias del sector residencial, la pars urbana, reflejo de la riqueza del propietario. El dolium y los molinos evocan la pars fructuaria, almacenes y dependencias de trabajo, y la pars rustica, las tierras de labor que componían la propiedad rural.

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