Homo antecessor, ¿una o muchas especies?

Recreación de Homo Antecessor / Wikimedia - Losdelpalito

Quién y cómo fue el primer Homo encefalizado (entrega 14)

Después de años de investigación hoy en día tenemos una amplia muestra del grupo Homo. El problema subyace entre los intereses y las percepciones de muchos expertos. Ante una variabilidad regional o temporal son muchos quienes definen nuevos Homo.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista  @DAVIDRABADA

La dispersión ha sido tanta que hasta la opinión pública se halla confundida, por no hablar de la de los propios paleoantropólogos. Hoy en día se habla de Homo ergaster, Homo erectus, Homo antecessor, Homo georgicus, Homo cepranensis, Pitecanthropus erectus y otros muchos más. Pero, ¿hay tantos Homo distintos? ¿O todo se trata de una nueva lucha entre splitters y lumpers? (ver el capítulo: Parientes fósiles humanos, ¿pocos o demasiados?).

Los splitters han definido muchas especies dentro del grupo Homo. Ejemplos de ello han sido ergaster, antecessor, georgicus y cepranensis entre muchos otros. Para los lumpers, y dada la gran variabilidad que Homo erectus manifiesta a nivel mundial, se trata en su conjunto de una misma especie. Ésta se entrelazó continente a continente como hoy hacemos los sapiens. De hecho, y si comparásemos los cráneos de cien aborígenes australianos con los de cien europeos gráciles, más de un splitter defendería que los sapines de Europa son una especie distinta a los sapiens australianos. También, y si comparásemos la variabilidad de erectus con la del actual sapiens, los splitters deberían definir más especies de sapiens de las que nos imaginamos. Junte sino a todos los splitters del mundo ante una fosa común y éstos hallarán más diferencias entre las variedades de sapiens actuales que entre todos los erectus pasados. Pero, y aun así, ¿llevan los splitters la razón? ¿o sus especies responden más a sus deseos?

Hoy en día muchos expertos han demostrado que las distintas especies de erectus pertenecen a un único grupo evolutivo, a Homo erectus

Hoy en día muchos expertos han demostrado que las distintas especies de erectus pertenecen a un único grupo evolutivo, a Homo erectus. Es decir que Homo ergaster, Homo georgicus, Homo cepranensis y Homo antecessor son sinónimos de los mismo, de Homo erectus. El caso del Homo antecessor en Atapuerca ilustra muy bien como se llega a ello.

La creación de Homo antecessor por los noventa levantó gran polvareda entre los expertos. Ya en 1997 Delson discrepó argumentando que la variabilidad de Homo erectus acogía perfectamente a antecessor en su seno. Por la misma razón la propia escuela americana se resistió a aceptar esta especie de una manera abierta. El hecho que la mayoría de publicaciones que permitieron hablar de Homo antecessor no fueran americanas daba testimonio de ello. Véase, por ejemplo, la dualidad de publicaciones entre el American Journal of Physical Anthropology y el Journal of Human Evolution. Los primeros, made in USA, hablaron inicialmente de un Homo erectus sin más, y los segundos aceptaron de primeras al antecessor made UE. Como vemos la ciencia se halla repleta de intereses y prejuicios.

 

Mera especulación y no humildad científica

Bajo el prisma de los americanos algunos autores prefirieron hablar de un mismo grupo evolutivo, el erectus. Así lo hicieron Cela & Ayala en 2001 en su libro Senderos de Evolución Humana. Lo mismo hicieron Zollikofer y colaboradores en el Science de octubre de 2013, o Dennis A. Etler en la revista Athena Review. Pero otros paleontropólogos, contrarios a tal unificación, insistieron en crear nuevas especies dentro el grado erectus. Sírvase el ejemplo del homínido hallado en Ceprano, Italia, presumiblemente contemporáneo a Homo antecessor y asignado a éste por Manzi y otros autores en 2001.

Cráneo holotipo Hombre de Ceprano / Wikimedia – Aurélien Mounier1, Silvana Condemi1, Giorgio Manzi2,3*

Más tarde, y en 2003, Mallegni y colaboradores describieron a este erectus como perteneciente a una nueva especie, el Homo cepranensis a pesar que Ascenzi en 1996, Clarke en 2000 y Ascenzi también en el 2000 lo justificaran dentro de erectus. Si cepranensis perteneció o no a antecessor, pareció, y ante los hechos, una simple falacia.

Cuando en 1997 Bermúdez de Castro definió a su Homo antecessor, el argumento clave fue su morfología facial en donde el de Ceprano no conservaba la cara. Eso ya invalidaría la asignación del hombre de Ceprano a antecessor como argumentó Manzi en 2001. A pesar de ello se utilizaron ambos restos para reconstruir un cráneo completo de cepranensis-antecessor.

Las simulaciones que se realizaron de Homo antecessor combinando la bóveda craneal de Ceprano con los fragmentos de cara de Gran Dolina, corrían gran riesgo de ser puras especulaciones

Las simulaciones que se realizaron de Homo antecessor combinando la bóveda craneal de Ceprano con los fragmentos de cara de Gran Dolina, corrían gran riesgo de ser puras especulaciones, ya que estos restos pertenecieron a individuos desiguales, de edad distanciada y de variedades biológicas diferenciadas. Cabe añadir que los dos fragmentos de Atapuerca que permitieron recrear la cara de Homo antecessor pudieron ser de individuos distintos.

En definitiva, a falta de una mayor representatividad de ejemplares, todo lo que se dijo fue mera especulación y no humildad científica. Si nos ceñimos a lo segundo, a la humildad, cabe insistir que Homo erectus ostenta una variabilidad mayor que antecessor y cepranensis juntos. Por eso Bräuer en 1992, y Asfaw en 2002, incluyeron a antecesor en erectus. Y ya sabemos que no es la primera vez que esto ocurre en paleontropología.

 

Restos poco identificables

Recordemos aquí el caso de Homo rudolfensis. Algunos autores como Wood y Kennedes en 1999 lo consideraron dentro de Homo habilis en contra de las corrientes predominantes. Pues antecessor, y a pesar de la gran variabilidad compartida con erectus, fue impuesto por las corrientes predominantes y así lo tenemos en todos los libros escolares. Pocos hablaron de prejuicios o personalismos de quienes crearon esta especie a partir de un conjunto parcial, disperso y fragmentario.

Según Yolanda Fernández-Jalvo & Peter Andrews en 2001, el 75% de los restos de antecessor, por su pequeñez y destrucción, no eran identificables. Por otro lado, los especímenes hallados para la creación de Homo antecessor pertenecieron en su mayoría a individuos jóvenes. Para dar consistencia a una especie, y según normas internacionales, se necesita una representación amplia de sus edades, sobretodo de las adultas. Si del Homo antecessor no se conocían bien sus características adultas, su descripción resultaba totalmente parcial y sin validez científica.

Reconstrucción del cráneo de Homo antecessor a partir de los fragmentos hallados (Museo de Arqueología de Cataluña en Barcelona).

Añadamos a lo anterior que los caracteres para definir antecessor eran rasgos juveniles comunes entre el género Homo, hecho que no permitía establecer diferencias tajantes entre sus especies. Además las morfologías craneales de las diferentes especies de homínidos se parecen más cuanto más jóvenes son. Sólo cuando ambos crecen aparecen mayores diferencias. Con los restos de los jóvenes antecessor es normal que se hallaran tantos paralelismos con otros Homo. Es más, si sólo dispusiéramos de unos restos fragmentarios de chimpancé joven para definir su especie, probablemente hablaríamos de un antepasado nuestro al parecerse a nuestros bebés.

En el caso de Homo antecessor se manifiestan caracteres juveniles compartidos que no pueden utilizarse para definir una nueva especie

La evolución de los humanos se ha visto potenciada por el conservadurismo de caracteres infantiles por un mecanismo llamado neotenia que Gould documentó en 1977, o por hipermorfosis que McKinney & McNamara definieron en 1991. En el caso de Homo antecessor se manifiestan caracteres juveniles compartidos que no pueden utilizarse para definir una nueva especie. Por ejemplo, la ausencia de quilla parietal es un rasgo típico en todos los erectus jóvenes. El surco poco marcado sobre el torus supraorbitario también entraría en dicha explicación. Y el rasgo más defendido en antecessor, el de una cara moderna por su perfil facial poco prominente y sus pómulos marcados creando una depresión, la llamada fosa canina, resultó ser más de lo mismo.

De hecho, el ejemplar de antecessor ATD6-58, que pertenece a un pómulo de un semiadulto, ya muestra que esta característica desaparecía con la edad como en todos los erectus del mundo. En fin, que la fosa canina no justificaría la creación de la nueva especie antecessor y el cambio de todo el árbol evolutivo perpetrado por los responsables de Atapuerca.

 

Vaga definición de antecessor

Pero lo más paradójico fue que la mayoría de caracteres utilizados en la definición de antecessor fueron cualitativos y no cuantitativos. Se repetían rasgos como más o menos apuntado, más o menos protuberante o más o menos alargado. Ello incurría en una vaga definición de antecessor quedando éste dentro de la variabilidad de erectus. En fin, que antecessor se desmoronaba en cada conferencia de sus creadores.

Lo más paradójico fue que la mayoría de caracteres utilizados en la definición de antecessor fueron cualitativos y no cuantitativos

Prueba de ello fue cuando Eudald Carbonell, uno de los tres directores de Atapuerca, y ante representantes del Museo de Paleontología del Seminario de Barcelona se le escapó: si no definimos una nueva especie nadie nos hace caso; o durante la conferencia del 9 de noviembre de 1999 en el Cosmocaixa de Barcelona en donde José Luis Arsuaga, principal dirigente de Atapuerca, y ante la presión de muchos expertos que le llevamos la contraria, proclamó: llámenle como quieran (al antecessor). No es importante, sólo son nombres […]. Estamos ante el yacimiento más importante del mundo; con el añadido del otro responsable de Atapuerca, Bermúdez de Castro que en el 12 de noviembre de 2002 se quejó diciendo en el mismo Cosmocaixa, la prensa de USA nos critica el antecessor porqué nos miran por encima del hombro […], y no aceptan al antecessor […]. NO es importante el nombre que le pongan a un fósil.

Quedaba claro que la posible mal definición de antecessor no fue asunto de unas conferencias sino de una ciencia mal entendida por sus creadores

Con todo lo anterior quedaba claro que la posible mal definición de antecessor no fue asunto de unas conferencias sino de una ciencia mal entendida por sus creadores. En definitiva, hay que llamar a la prudencia en todos estos campos evolutivos humanos que tanto afectan al ego partidista. Para llegar a conclusiones sólidas hacen falta más ejemplares fósiles y más mansedumbre científica.

En ello llegó un artículo en 2018 que aclaró las pretensiones de los presuntuosos. Francés Ribot, Mario García y Qian Wang, y no sin muchos obstáculos desde Atapuerca, publicaron en el Anthropological Review una demostración exhaustiva que Homo antecessor era una simple sinonimia de Homo erectus. Paradójicamente el equipo de Atapuerca ninguneó aquel trabajo y siguió manteniendo sus tesis. Una de ellas había sido que antecessor fue el antepasado de sapiens. Pero, y esta vez, ¿estuvieron en lo cierto?

Este artículo es la continuación de una serie titulada “Prejuicios y Evolución Humana“, a cargo de nuestro colaborador científico, David Rabadà.

Entregas anteriores:

Prejuicios y evolución humana (1)

Parientes fósiles humanos ¿pocos o demasiados? (2)

El concepto de homínido, ¿realidad o prejuicio? (3)

La falsedad de los árboles evolutivos (4)

La evolución, mitos y prejuicios (5)

El Darwinismo, lucha y prejuicios (6)

El bipedismo humano ¿ancestral o novedad evolutiva? (7)

El bipedismo humano ¿causas o quimeras? (8)

El primer humano en marchar derecho, ¿quién y cuándo? (9)

Las primeras herramientas, ¿antes o después de la encefalización? (10)

La encefalización humana, ¿concepto o artilugio? (11)

Evolución humana y evolución cerebral (12)

Homo habilis ¿primer bípedo encefalizado? (13)

Quién y cómo fue el primer Homo encefalizado (14)

2 Comentarios

  1. no soy experto. Solo aficionado y me hago una pregunta: HOMO ANTECESSOR ¿podria ser un eslabon entre homo erectus y homo heidelbergensis?

  2. Efectivamente, esta es la corriente vigente hoy en día y más aceptada, aunque ya fue propuesta por otros autores en el momento de crearse Homo antecessor.

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