Homo erectus y su expansión mundial

Diorama, cavemen - National Museum of Mongolian / Marine Corps photo by Lance Cpl. Nathan McCord/Released)

Poco después de los 2 millones de años, y por primera vez en nuestra evolución, un grupo humano se dispersó más allá del continente africano. Así fue que Homo erectus alcanzó Europa, Asia y hasta partes de Oceanía. Ello lo realizó expandiendo su primer modo de talla, el I.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista  @DAVIDRABADA

Son prueba de esta antigua diáspora el yacimiento de barranco León en España de 1,3 millones de años, el de Sangiran en Indonesia de unos 1,7, el de Dmanisi en Georgia de también 1,7, el de Longgupo en China de 1,8, o el de Mojokerto en Java de también 1,8. Pero en julio de 2018 apareció en la revista Nature un yacimiento con líticos de modo I en Shangchen, también en China. Su datación arrojaba una antigüedad de 2 millones de años. Por lo tanto, estos y otros yacimientos dan testimonio del avance temprano de erectus por Eurasia ya desde sus inicios africanos. Cabe preguntarse qué razones impulsaron tal proeza si sus anteriores ancestros y parientes se mantuvieron básicamente en África.

La primera razón es de tipo climático. Alrededor de los 1,8 millones de años hubo un máximo glacial que abrió las estepas por Eurasia, diezmó sus masas forestales y expandió la sabana africana. Bajo tal contexto erectus se halló ante la posibilidad de expandirse más allá de sus orígenes australes. De hecho la estepa asiática estaba ahora más cerca de la sabana África y en ello erectus halló una puerta abierta a su dispersión. Pero aquello no pudo ser suficiente ya que otras glaciaciones anteriores habían abierto otros puentes para los australopithecus y otros bípedos precedentes.

Alrededor de los 1,8 millones de años hubo un máximo glacial que abrió las estepas por Eurasia, diezmó sus masas forestales y expandió la sabana africana / Pixabay

La segunda razón se hallaba en un tema ecológico. Los carnívoros suelen ocupar grandes territorios para satisfacer sus demandas de proteína. Ello implica que se dispersan con mayor celeridad que la mayoría de herbívoros. El hecho que en la misma época otros carnívoros también se dispersaran por Eurasia parece apoyar esta tesis. Grandes felinos como Machairodus, Panthera y Smilodon se dispersaron juntamente con Homo más allá de los 1,8 millones de años.

La tercera razón ya ha sido abordada en capítulos anteriores, y es que erectus con su bajo dimorfismo sexual, ausencia de estro femenino y sexo durante todo el año, debió alcanzar una tasa de reproducción mayor que sus parientes antecedentes. Con ello erectus evitó, que con su reproducción tipo K, se viera impedido de colonizar otros continentes (ver: Quién y cómo fue el primer Homo encefalizado).

Pero una última y cuarta razón de la diáspora de erectus fue su salto a una mayor encefalización. El gran cerebro que poseía lo hizo más versátil y flexible a más ecosistemas, y con ello más adaptable a nuevos espacios. Su expansión fue inevitable, y no una sola vez, sino al menos dos. Si hace entre 2 y 1,8 millones de años devino una primera dispersión, medio millón años más tarde se registró otra.

 

Nueva talla: el Modo II

Esta vez, y nuevamente desde África, los erectus mejoraron su estilo de vida. Con una nueva talla muy extendida por África, el Modo II, más la habilidad de campamentos con fogatas estables, y conjuntamente con quizás un protolenguaje, parece que erectus volvió a salirse de África hacia Europa y Eurasia. Así tenemos constancia en Europa occidental y Asia de bifaces entre 0,5 y un millón de años, aunque en marzo de 2011 nos llegó una fecha de lo más antigua.

Los erectus mejoraron su defensa ante competidores, redujeron los parásitos de la carne cruda, obtuvieron una fuente de calor adicional, iluminaron la oscuridad, y finalmente cocinaron sus alimentos

En el Science de ese mes se publicaba el hallazgo de bifaces en Tell Ubeidiya, la India, con unos 1,4 millones de años. Es decir, la segunda diáspora empezó más allá del millón de años, todo ello asociado a la talla modo II, al dominio del fuego y al uso de un lenguaje no articulado. Anteriormente todos los yacimientos parecen asociados más a carroñeros eventuales que a los segundos erectus ya cazadores organizados. Cabe añadir que si el dominio del fuego se extendió en esa segunda diáspora, los erectus mejoraron su defensa ante competidores, redujeron los parásitos de la carne cruda, obtuvieron una fuente de calor adicional, iluminaron la oscuridad, y finalmente cocinaron sus alimentos. Esto último revolucionó sus ingestas al hacerlas más blandas, digeribles y masticables.

El fuego aumentó su capacidad de adaptabilidad afianzando su éxito reproductivo y su nueva diáspora / Pixabay

En fin, el fuego aumentó su capacidad de adaptabilidad afianzando su éxito reproductivo y su nueva diáspora. Pruebas de ello fueron publicadas en abril de 2012 en PNAS. En un artículo se demostraba que erectus usaba el fuego para cocinar hace más de un millón de años. Esto se vio en la cueva de Wonderwerk en Sudáfrica. A estas hogueras controladas cabe añadir la otra de Sudáfrica en la cueva de Swartkrans de 1,1 millones de años, o la Chesowanja en Kenia en donde se hallaron 40 calcinaciones circulares de hace 1,4 millones de años. También hay que mencionar las fogatas de Koobi Fora, Awash i Gadeb en Àfrica de unos 1,5 millones de años, aunque, y en estos casos, pertenecen a fuegos ocasionales sin certeza que erectus los alentara y gestionara.

En resumen podemos decir que erectus empezó a dominar el fuego durante el primer tercio de su existencia, un invento que le fue muy útil para su segunda diáspora por el mundo

En resumen podemos decir que erectus empezó a dominar el fuego durante el primer tercio de su existencia, un invento que le fue muy útil para su segunda diáspora por el mundo. En pocos milenios aquellas poblaciones evolucionarían hacia el Homo sapiens y el Homo naledi por África, hacia el Homo floresiensis y otros por Indonesia, y por último hacia el Homo heildelbergensis y el neandertal por Europa y Oriente próximo. Como vemos la dispersión de erectus fue el preámbulo de nosotros mismos, los sapiens, y de algo más importante, la expansión de la cultura fuera de los límites de la especie. Ahora los cambios de cultura lítica se daban dentro del sino de una misma especie, no entre especies. Erectus pasó de la talla I a la II sin cambios taxonómicos relevantes. Igualmente ocurriría con neandertal que pasó de los bifaces del II al musteriense del III, o con sapiens que pasó del modo III al IV, y todo ello cada vez a mayor celeridad.

En conclusión podemos decir lo siguiente. En primer lugar que a partir de erectus la evolución cultural se desligó en gran medida de la evolución biológica. Y en segundo lugar que cada vez los avances tecnológicos sucedían más rápidos a medida que avanzaba la evolución humana. La explicación reside en el aumento del índice de encefalización ocurrido desde Homo erectus hasta los sapiens. Nuestro cerebro iba a permitir la revolución cultural en el resto de nuestra evolución. No obstante antes debemos analizar la llegada de erectus a Europa y las pugnas entre los expertos. Orce, entre intereses y prejuicios, tiene mucho que contar.

Este artículo es la continuación de una serie titulada “Prejuicios y Evolución Humana“, a cargo de nuestro colaborador científico, David Rabadà.

Entrega anterior: Homo erectus y su eterna juventud sexual (entrega 19)

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