«Los gusanos simplificaron su “plan de construcción” debido a que ello ofrecía tantas o más ventajas que una estructura corporal complicada.»

Se desvelan relaciones de parentesco entre humanos y gusanos marinos

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Pese a lo que pueden indicar las apariencias, un equipo internacional de científicos ha establecido que dos gusanos marinos simples, del género Xenoturbellida y del filo acelomorfos, tendrían un grado de parentesco con organismos como los humanos o los erizos de mar mucho mayor que el considerado hasta la fecha.

Este descubrimiento, presentado en un artículo de la revista Nature, anima a realizar una revisión importante de la historia filogenética animal, pues demuestra que estos organismos no siempre poseyeron una estructura tan simple como la que poseen en la actualidad.

El reino animal está dividido en líneas evolutivas diferentes, como por ejemplo los protóstomos y los deuteróstomos (del griego «primera boca» y «segunda boca», respectivamente). En el caso de los protóstomos, la boca que se forma al comienzo del desarrollo embrionario se convierte en la boca del organismo, mientras que en los deuteróstomos se convierte en ano y la boca se desarrolla en una fase posterior.

Hasta ahora sólo se habían identificado tres filos de deuteróstomos, a saber, Chordata (vertebrados); Echinodermata (erizos, estrellas y pepinos de mar); y Hemichordata (enteropneustos). «Nuestra investigación muestra que Xenoturbellida y Acoelomorpha forman juntos el cuarto filo, que hemos denominado Xenacoelomorpha», explicó el Dr. Albert Poustka, del Instituto Max Planck de Genética Molecular de Berlín (Alemania).

El género Xenoturbella vive en las costas de Islandia, Escandinavia y Escocia. Comparte la misma estructura corporal que los acelomorfos, que alcanzan un tamaño máximo de unos pocos milímetros y carecen de intestino lineal, apertura branquial y cavidades corporales. Muchos miembros de ambos grupos viven en el fondo oceánico y se alimentan de partículas orgánicas de los sedimentos. Algunas especies son parasitarias y viven, por ejemplo, en el intestino de los pepinos de mar.
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Los gusanos simplificaron su “plan de construcción”

Según los científicos, Xenoturbellida y Acoelomorpha poseen un antepasado común del que desciende el grupo complejo de los deuteróstomos. «Por ello, a diferencia de lo que se pensaba hasta ahora, los gusanos xenacoelomorfos no siempre tuvieron una estructura simple, sino que perdieron las características típicas de muchos deuteróstomos debido a procesos evolutivos», indicó el Dr. Poustka. «Los gusanos simplificaron su “plan de construcción” debido a que ello ofrecía tantas o más ventajas que una estructura corporal complicada.»

Pepino de mar.

Con la ayuda de modelos matemáticos de gran potencia, los científicos estudiaron nuevos «minigenes» -denominados microARN (moléculas de ácido ribonucleico)- y aminoácidos de los genomas completos de Acoelomorpha y Xenoturbellida y un grupo grande de varios centenares de genes.

El análisis del microARN de Xenoturbella y el acelomado Hofstenia miamia mostró que el acelomado Symsagittifera roscoffensis estudiado con anterioridad había perdido la mayoría de estos «minigenes». El repertorio de genes de los animales en cuestión apunta al parentesco entre estos animales y los deuteróstomos.

Por ejemplo, poseen un microARN que sólo se había detectado hasta ahora en equinodermos y enteropneustos. Todos los animales analizados hasta ahora del nuevo filo Xenacoelomorpha poseen el gen RSB66, observado con anterioridad únicamente en deuteróstomos.

Así pues, los organismos complejos de protóstomos y deuteróstomos no proceden de los acelomorfos, como se pensaba hasta ahora. Los investigadores indican que queda claro que los estudios realizados con anterioridad poseen un error sistemático denominado en círculos científicos como «atracción de ramas largas».

Según ellos, este error suele producirse al comparar los genotipos de organismos que se han desarrollado durante mucho tiempo por separado. Este efecto puede producirse incluso cuando las secuencias de ADN (ácido desoxirribonucleico) de algunos organismos han mutado a mayor velocidad que la media.

«Este es el caso concreto de los acelomorfos», indicó el Dr. Poustka. Los investigadores desentrañan ahora el genoma completo de las distintas especies de Xenacoelomorpha para conocer mejor la evolución de los deuteróstomos.

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