Ética digital y el futuro de los humanos en un mundo conectado

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¿Por qué es importante la ética en un mundo en proceso de desarrollo tecnológico acelerado? El futurista Gerd Leonhard analizó esta cuestión en TEDx Brussels.

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El renombrado físico teórico Stephen Hawking declaró recientemente a la BBC que «El desarrollo de la inteligencia artificial (IA) podría significar el fin de la raza humana». «La IA es potencialmente más peligrosa para la supervivencia de la raza humana que las armas nucleares» fueron las palabras que utilizó Elon Musk, gran inversor en alta tecnología y director ejecutivo de Tesla. Si Hawking y Musk se muestran así de preocupados, ¿hasta qué punto debería estarlo el resto del mundo? Ante el crecimiento exponencial del desarrollo tecnológico, ¿cómo cabe garantizar que no nos engulla? ¿Qué función desempeña la ética a la hora de guiarnos hacia este nuevo mundo? A principios de mes, el futurista Gerd Leonhard reflexionó sobre estas cuestiones en una charla de TEDx Brussels titulada «Digital ethics and the future of humans in a connected world» (solo en inglés)», o «Ética digital y el futuro de los humanos en un mundo conectado».

Imagen: Cordis

Imagen: Cordis

El futuro bien podría ser del modo siguiente: nanorrobots en el torrente sanguíneo capaces de eliminar el colesterol; un chip implantado en el cuerpo con capacidad para registrar el estado de salud y enviarlo a su médico, y también a su aseguradora; casi cualquier aspecto —música, películas, registros sanitarios, extractos bancarios, etc.— se digitaliza o automatiza y queda registrado todo lo que uno come, bebe, ve o comunica. Todo ello podría mejorar el bienestar y la seguridad, pero también quebrantar cualquier forma de soledad o privacidad. Leonhard preguntó al público de TEDx si les parecía una situación perturbadora o alentadora. Se trata de una cuestión que debe contemplarse en breve, ya que la tecnología progresa a una «velocidad endiablada y exponencial» y para 2029, afirmó, las máquinas poseerán una inteligencia similar o mayor que la de los humanos.

«¿Resulta útil o escalofriante que Google registre cada paso que ustedes dan? —planteó Leonard, para contestar a continuación—. Depende de su percepción ética ». En el debate sobre privacidad frente a seguridad, afirmó Leonhard, reside la clave de la importancia de la ética. Pero, ¿quién debe decidir por nosotros lo que es ético en relación con nuestra privacidad? ¿La administración? Leonhard se refirió al historial ético de varias administraciones en este tema: «El director del FBI afirma que debería prohibirse lo que hace Apple ahora mismo —permitir ocultarse (en teoría) tras una encriptación en el nuevo iPhone—. El director de GCHQ afirmó que “la privacidad no ha sido nunca un derecho absoluto”, y el presidente Obama afirmó que “es importante tener presente que no se puede lograr una seguridad al 100 % ni una privacidad al 100 %”». Con respecto a la cantidad cada vez mayor de intermediarios en Facebook y otras páginas similares, Leonhard preguntó: «¿Deberíamos dejar las decisiones éticas en manos de aquellos que controlan el acceso, las plataformas, las herramientas, las aplicaciones o los sitios web? ¿Es buena idea? Depende de quién se trate, pero no es un dilema entre blanco o negro».

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Un híbrido entre cielo e infierno

En el futuro, cuando se conecten a Internet tres mil millones de personas más, la ética digital será prioritaria, insistió Leonhard: «Ya contamos con asistentes personales inteligentes de nueva generación como Siri y Cortana y una “IA en la nube”; ¿quedará la humanidad compuesta por personas idénticas, registrables, fácilmente manipulables y controladas a distancia? ¿Nos deparará el futuro una confianza ciega en la tecnología? ¿Es capaz la tecnología de solventar todos los problemas?».

 La Inteligencia Artificial es un trozo de la humanidad introduciéndose en una máquina, según Leonhard

«La tecnología se está internando en las personas y las personas en la tecnología —continuó—. “Eso” precisamente es lo que significa la IA: un trozo de la humanidad introduciéndose en una máquina». Leonhard denominó a esta realidad en ciernes «Helven», un híbrido entre cielo e infierno (heaven – hell) en función del punto de vista desde el que se contemple. «La cuestión —puntualizó— no radica ya en si podemos hacer algo, ya que la respuesta es afirmativa antes o después. La nueva cuestión debe plantearse en términos de por qué, dónde y cuándo».

Después de poner sobre la mesa tamaña cantidad de cuestiones éticas, Leonhard propuso varias directrices: «Hay que alcanzar un equilibrio. Debemos impulsar la humanidad (la cualidad de ser humano) y la tecnología, dejar margen para la ineficacia y promover la eficacia. Lo exponencial es una cuestión de velocidad, de poder y del efecto de red. Quisiera proponer una nueva etiqueta, “humanencial”, para referirse a la profundidad, el significado y la realización personal. Todo esto se encuentra en proceso de convergencia».

Señaló tres reglas básicas que la World Future Society (WFS) recomienda en relación con la ética ante el mundo futuro: los humanos no deberían convertirse en tecnología, los humanos no deberían estar sometidos a una imposición dominante por parte de la IA y los humanos no deberían fabricar criaturas nuevas.

«Si no se presta una mayor atención a la ética digital —advirtió Leonhard en su conclusión—, nuestras propias invenciones bien podrían suponer una amenaza de extinción».