Empezaba un nuevo periodo para España / Wikimedia

Tal día como hoy… 14 de abril de 1931, se proclamaba en España la II República

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El 14 de abril de 1931 se proclamaba en España la II República. Aunque en el cómputo global de las elecciones municipales, celebradas dos días antes, las candidaturas monárquicas obtuvieron más ediles gracias al voto rural, la aplastante victoria republicana en el voto urbano -41 de las 50 capitales de provincia- precipitó la caída del régimen monárquico. Las poblaciones de Éibar (Guipúzcoa), Sahagún (León) y Jaca (Huesca), fueron las primeras en proclamarla el lunes 13. Al día siguiente les seguían las grandes ciudades: Madrid, Barcelona, Valencia… España se convertía en una república por segunda vez en su historia.

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CV / Con la abdicación del monarca Alfonso XIII (1886-1941) concluía el periodo conocido como «La Restauración», iniciado 56 años antes con el pronunciamiento militar que había liquidado la I República y entronizado a Alfonso XII. En realidad, la Restauración fue un apaño que aunó a los distintos sectores conservadores, tradicionalistas y «moderados», pergeñando un remedo de monarquía parlamentaria muy lejanamente inspirada en el modelo británico. En la práctica, el edificio duró lo que su arquitecto, Cánovas del Castillo (1828-1897); el resto fue una (larga) agonía.

Con la abdicación del monarca Alfonso XIII (1886-1941) concluía el periodo conocido como «La Restauración», iniciado 56 años antes con el pronunciamiento militar

Fue un régimen concebido en términos decimonónicos, ideado asegurar el mantenimiento de un orden social basado en el caciquismo y en el fraude electoral explícito, con las preceptivas y mínimas concesiones a la modernidad. Gozó de una cierta aceptación en sus primeros tiempos, coadyuvando también a ello la relativa buena marcha de la economía; pero en su propia arquitectónica conceptual llevaba marcada una fecha de caducidad ya rebasada. Topó básicamente con dos problemas que, en virtud de su propia naturaleza, estaba incapacitado para resolver: el cambio social que se estaba produciendo como resultado de la industrialización, y la cuestión colonial en Cuba y Filipinas. Ambos chocaban directamente con anacrónico modelo vigente.

Con sus restringidas veleidades modernizadoras al límite, el régimen solo supo afrontar estos problemas mediante la represión policial y militar. Durante la primera etapa se aguantó más o menos, pero las contradicciones llegaron a su punto álgido en 1898, con la estrepitosa derrota militar ante los EEUU y la pérdida de las últimas colonias. Pocos meses antes había fallecido Cánovas en un atentado anarquista.

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La Restauración entró en barrena

Coincidiendo con el cambio de siglo, la Restauración entró en barrena. En el interior, las tensiones sociales y políticas fueron en aumento. Surgieron poderosas centrales sindicales obreras, partidos políticos de izquierda y corrientes reformadoras –generación del 98, del 27…-, configurando un escenario político de referentes muy distintos a la (falsa) dicotomía decimonónica liberales/conservadores. A ello se le añadió la cuestión territorial, especialmente en Cataluña y el País Vasco…

El 14 se proclamaba la República. Su primer presidente fue Niceto Alcalá Zamora (1877-1949), y su primer jefe de gobierno Manuel Azaña (1880-1940)

En el plano exterior, se emprendió la aventura de Marruecos como sucedáneo del «honor» colonial perdido; con resultados desastrosos, tanto en lo referente a vidas humanas como en lo económico. Además, con la sensibilidad social en alza, que los que declaraban las guerras se las ahorraran pagando la exención, o contribuyó precisamente al fervor patriótico popular. Estallaron motines entre las levas, como la Semana Trágica en Barcelona… La neutralidad española en la Gran Guerra (1914-1918) aportó un breve periodo de reactivación económica, que tampoco significó ninguna mejora en las condiciones de vida de la población, y las luchas obreras se redoblaron… la corrupción campaba a sus anchas.

El régimen mantenía su influencia en las zonas rurales, con el control social garantizado por el caciquismo latifundista, pero las ciudades hervían de descontento. La dictadura de Primo de Rivera fue el canto del cisne. Al principio adoptó una posición regeneracionista y dio un fuerte impulso a las obras públicas, pero pronto se agotó, quedando solo, una vez más, la represión. Tras la dimisión del dictador, Alfonso XIII intentó repetir la experiencia con dos fugaces «dictablandos», el general Berenguer y el almirante Aznar. Ante la presión popular, se convocaron elecciones municipales para el 12 de abril de 1931. El 14 se proclamaba la República. Su primer presidente fue Niceto Alcalá Zamora (1877-1949), y su primer jefe de gobierno Manuel Azaña (1880-1940). Empezaba un nuevo periodo para España, pero ésa ya es otra historia…

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