En el mes de diciembre, el Museo organizará una jornada de conferencias en torno al impresionismo americano / John Singer Sargent. Dos mujeres dormidas en una barca bajo los sauces, c. 1887. Calouste Gulbenkian Museum, Lisboa

La expansión del impresionismo en Estados Unidos

Del 4 de noviembre de 2014 al 1 de febrero de 2015

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El Museo Thyssen‐Bornemisza presenta en otoño la primera exposición en España dedicada a la expansión del impresionismo en Estados Unidos. Comisariada por Katherine Bourguignon, conservadora de la Terra Foundation for American Art y especialista en arte francés y americano de finales del siglo XIX y principios del XX, la muestra, que ya ha sido presentada en el musée des impressionnismes de Giverny y las National Galleries of Scotland de Edimburgo, rastrea a través de casi ochenta pinturas el modo en que los artistas norteamericanos descubrieron el impresionismo en las décadas de 1880 y 1890 y su desarrollo posterior, en torno a 1900.

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Cassatt_otono_editedAunque artistas como Mary Cassatt y John Singer Sargent llevaran algunos años viviendo y exponiendo en Francia y tuvieran una relación muy estrecha con pintores como Degas o Monet, hubo que esperar hasta 1886, a la exposición de impresionismo francés organizada por el marchante Paul Durand‐Ruel en Nueva York, para que los norteamericanos comenzaran a hacer uso de la nueva pincelada, los colores brillantes y los temas modernos del movimiento francés, y se animaran incluso a viajar a París para conocerlo de primera mano.

Las obras de Cassatt, Sargent o Whistler reunidas en la exposición revelan su papel en el desarrollo del impresionismo en Europa, mientras que las de Theodore Robinson o Childe Hassam, entre otros artistas que viajaron también a Francia para conocer el impresionismo, muestran una asimilación más gradual de la nueva técnica. Al igual que las de otros pintores norteamericanos que, sin haber tenido un contacto directo con los impresionistas y desde puntos de partida muy diversos, supieron adaptar sus ideas y su forma de pintar a los temas nacionales y seducir así a un nuevo  público. Todas están acompañadas en las salas por algunos lienzos de Monet, Manet, Degas y Morisot, que sirven para contextualizar y establecer un interesante diálogo entre ellas.

Para los pintores norteamericanos que querían participar de la modernidad europea era imprescindible pasar una temporada en París para visitar el Louvre y el Salón anual, e incluso formarse en alguno de los cada vez más numerosos estudios y academias. James McNeill Whistler fue uno de los primeros, seguido por Mary Cassatt.

En 1874, cuando París se estaba recuperando de la guerra franco‐prusiana, llegó una segunda oleada de pintores norteamericanos, como John Singer Sargent y Theodore Robinson.

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Cassatt, Sargent y los impresionistas

Mary Cassatt y Sargent vivieron y formaron parte de los inicios del impresionismo y tuvieron unas carreras fundamentalmente europeas. Gracias a su relación con Degas y Morisot, Cassatt fue invitada a participar en cuatro exposiciones impresionistas entre 1879 y 1886, en las que, como única representante norteamericana, logró una buena acogida con sus cuadros de mujeres y niños de la clase media‐alta. Mantuvo una estrecha amistad con Monet, al que visitó en Giverny, y poseía cuadros importantes de todos los impresionistas. A pesar de haber expuesto en años anteriores en el Salón oficial, terminó por evitarlo y abrazó por completo el impresionismo, convirtiéndose en una de las principales impulsoras del estilo francés al otro lado del Atlántico.

Nacido en Italia de padres estadounidenses, John Singer Sargent pasó toda su vida en Europa. En 1883 empezó a experimentar con la pincelada suelta y con composiciones menos estructuradas; y siguió haciéndolo en los años siguientes, en los que su amistad con Monet y sus visitas a Giverny hicieron cada vez más patente la aplicación de la nueva técnica y la introducción de temas modernos y colores más vivos. Estuvo muy influido por las exposiciones impresionistas y tuvo una presencia real en el movimiento, pero su caso es diferente al de Cassatt. Él no se decantó exclusivamente por el nuevo estilo y en los retratos de encargo mantenía un tratamiento más suave y acabado de las figuras, con algún ocasional toque impresionista. Además, desde que expuso en 1877 por primera vez en el Salón oficial, siguió enviando obras casi todos los años.

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Americanos en Giverny

Otros artistas norteamericanos que trabajaban en Francia en esa época empezaron a explorar a finales de los años 1880 las posibilidades del impresionismo y a pintar al aire libre en el bosque de Fontainebleau, en la costa de Bretaña y en Giverny, donde podían trabajar cerca del maestro Monet, aunque este solo permitía a unos pocos colocar el caballete junto al suyo. Uno de ellos fue Theodore Robinson que, en esas sesiones al aire libre, comenzó a utilizar colores más claros y a estudiar los cambios de luces y sombras a diferentes horas del día, aunque mantenía el rigor académico y el acabado meticuloso en las figuras. Empezó a adoptar también un punto de vista elevado, especialmente en sus vistas del pueblo, fascinado por los efectos que producía. Hasta 1892, fecha en la que la colonia era ya más numerosa, volvió todos los años a Giverny, desde la primavera hasta el comienzo del invierno.

John Leslie Breck, otro asiduo de Giverny entre 1887 y 1891, incorporó a sus obras elementos novedosos como las sombras coloreadas, e incluso realizó una serie de almiares basada directamente en los de Monet.

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Escenas urbanas. Nueva York, Boston, Chicago

En torno a 1890, varios artistas norteamericanos que habían vuelto de Europa empezaron a incorporar los nuevos temas, composiciones y colores del impresionismo a sus obras. Se enfrentaban entonces a un público distinto del que tuvieron sus predecesores franceses veinte años antes y el movimiento había evolucionado ya en el viejo continente hacia nuevos planteamientos gracias a artistas como Van Gogh, Gauguin, Seurat y Signac. Con más referencias y una mayor libertad, sus cuadros no representaban un estilo pictórico unificado, sino más bien puntos de partida individuales.

Childe Hassam pasó tres años estudiando y pintando en Francia, de 1886 a 1889, y, aunque evitó el círculo impresionista, esta etapa marcó de manera considerable su técnica. Sus composiciones de esos años, creadas en el estudio, anuncian ya un interés por los efectos de la luz. Hassam solo se dedicó enteramente al nuevo estilo tras regresar a Estados Unidos en 1889 donde, al igual que William Merritt Chase, realizó numerosas vistas urbanas y de jardines.

Chase, que fue uno de los pintores esenciales para el desarrollo del impresionismo en Norteamérica, tenía una formación artística clásica, que había desarrollado en Nueva York y en Múnich. En la década de 1880 empezó sin embargo a adoptar colores más claros, temas modernos y novedosos encuadres. Las obras de esta época, con los parques públicos de Nueva York y Brooklyn como escenarios, supusieron un cambio fundamental en su carrera y le permitieron recuperar el apoyo de críticos y coleccionistas.

 

 

 

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