Inseguridad de la población asalariada frente a la COVID-19

Un 5,7% de los y las participantes han perdido su empleo desde el comienzo de la pandemia / istockphoto_nito100

El estudio de la UAB y ISTAS-CCOO pone de manifiesto, entre otros datos, que un 75% de la población asalariada está preocupada por la dificultad de encontrar trabajo si pierde el actual y que se ha duplicado el porcentaje de personas que trabajan en condiciones de “alta tensión”.

 

UAB / Con el objetivo de conocer el impacto de la pandemia entre las personas asalariadas o autónomas que a fecha 14 de marzo de 2020 tenían un trabajo, incluyendo aquellas afectadas por un ERTE o despedidas, dos equipos de investigadores con una larga trayectoria de colaboración, el grupo POWAH integrado por investigadores de las Facultades de Medicina y de Ciencias Políticas y Sociología de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y el Instituto Sindical de Trabajo Ambiente y Salud (ISTAS-CCOO) decidieron poner en marcha la encuesta COTS, “Condiciones de trabajo, inseguridad y salud en el contexto del COVID-19”.

El 69,7% de los y las trabajadoras están preocupadas por la disminución de sus salarios y tres de cada cuatro (75,6%) manifiestan su preocupación por la dificultad de encontrar un nuevo trabajo en caso de quedarse en paro

Los primeros resultados de esta encuesta, realizada sobre una muestra de más de 20.000 participantes, se han presentado en una rueda de prensa conjunta con la intervención de la rectora de la Universitat Autònoma de Barcelona, Margarita Arboix; Albert Navarro, coordinador del grupo POWAH y profesor de la Facultad de Medicina de la UAB; Salvador Moncada, epidemiólogo e investigador de ISTAS-CCOO y uno de los autores del estudio y el secretario general de CCOO, Unai Sordo.

Los resultados apuntan que el 69,7% de los y las trabajadoras están preocupadas por la disminución de sus salarios y tres de cada cuatro (75,6%) manifiestan su preocupación por la dificultad de encontrar un nuevo trabajo en caso de quedarse en paro.

Un 5,7% de los y las participantes han perdido su empleo desde el comienzo de la pandemia, y aproximadamente uno de cada cuatro participantes en la encuesta COTS (26,2%) se vio afectado por un ERTE durante el estado de alarma.

El estudio también muestra que los bajos salarios facilitan que más personas vayan a trabajar con síntomas. Según los datos de la encuesta COTS, el porcentaje de personas que fueron a trabajar con síntomas como fiebre, tos, dificultad respiratoria o malestar general durante el estado de alarma decretado por la pandemia del COVID-19, es casi el doble entre quienes afirman que su salario les permite cubrir las necesidades del hogar sólo “algunas veces” (18,2%), que entre quienes pueden hacerlo siempre o muchas veces (10,5%).

El estudio también muestra que los bajos salarios facilitan que más personas vayan a trabajar con síntomas

Otro dato destacado es que más del 70% de los y las participantes que manifiesta haber ido a trabajar a su empresa u organización, afirma haber trabajado en algún momento sin las medidas de protección adecuadas, siendo este porcentaje ligeramente superior entre los y las trabajadoras de sectores considerados esenciales y que realizaron tareas de atención al público. Las ocupaciones más afectadas por esta problemática, han sido las sociosanitarias, así como el personal de tiendas de alimentación y productos básicos, mercados y supermercados.

Además, según los datos de la encuesta COTS, el porcentaje de personas que ha trabajado en situaciones de “alta tensión” durante la pandemia se ha duplicado en relación a los valores de 2016. En la tercera Encuesta de Riesgos Psicosociales de ISTAS-CCOO, realizada en el año 2016 se estimó que un 22,3% de la población asalariada residente en España estaba en situación de alta tensión, mientras que en los resultados de la encuesta COTS este porcentaje prácticamente se duplica alcanzando el 44,3%.

Un 21,5% de los participantes en la encuesta ha consumido tranquilizantes, sedantes o somníferos durante el último mes

La encuesta muestra también que durante la pandemia se duplicó el número de personas que consumió tranquilizantes. Un 21,5% de los participantes en la encuesta ha consumido tranquilizantes, sedantes o somníferos durante el último mes. De éstos, más de la mitad (12%) son nuevos consumidores, mientras que entre quienes ya consumían antes del inicio de la pandemia, una de cada tres aumentó la dosis o cambió a un fármaco más fuerte.

Por último, un 36,7% de la población asalariada española considera que su salud ha empeorado durante la pandemia del COVID-19. Dicho empeoramiento fue más acusado entre mujeres que entre hombres (41,6% frente a 31,9%).

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