Invasión de Kuwait

Un M-84 kuwaití durante la Operación Escudo del Desierto, en 1990 / Wikimedia

Tal día como hoy… 2 de agosto de 1990, el ejército iraquí invadía el emirato de Kuwait

 

El 2 de agosto de 1990, el ejército iraquí invadía el emirato de Kuwait y el dictador Sadam Hussein anunciaba su anexión por considerarlo parte integrante de Irak. El Consejo de Seguridad de la ONU condenó la ocupación. Cinco meses después, en enero, una coalición internacional liderada por los EEUU intervenía militarmente y expulsaba a los iraquíes. Fue la primera guerra del golfo.

 

CV / Kuwait es un pequeño, pero opulento emirato árabe, situado en el nordeste de la península arábiga, en el extremo septentrional del golfo Pérsico, con una extensión, de 17.819km2 –más o menos como la provincia de Zaragoza-, constituido por desierto en su práctica totalidad. Su topónimo proviene de un diminutivo que, en árabe, significa «pequeña fortaleza».

Vinculado históricamente al Imperio otomano, tras la I Guerra Mundial se convirtió en un protectorado británico, independizándose en 1961

En los siglos XVIII y XIX se convirtió en centro de intercambio de las mercancías que circulaban entre la India y Oriente Medio, y con el comercio de perlas. Luego fue decayendo, hasta adquirir de nuevo una extraordinaria relevancia tras el descubrimiento de ingentes yacimientos petrolíferos. Vinculado históricamente al Imperio otomano, tras la I Guerra Mundial se convirtió en un protectorado británico, independizándose en 1961.

La situación política en el Golfo tras la II Guerra Mundial estuvo marcada por la guerra fría y los conflictos entre árabes e israelíes. Los dos grandes aliados de los EEUU en la zona eran Israel e Irán, mientras que Siria e Irak se inscribían en la zona de influencia soviética, al menos en los que refiere a logística y apoyo militar. La revolución iraní de 1979, con el derrocamiento de la dinastía Pahlavi y la instauración de una República islámica del ayatolá Jomeini alteró profundamente el statu quo hasta entonces vigente.

En 1980, la república baasista de Irak atacó unilateralmente a Irán, iniciando una guerra entre ambos países que duró hasta 1988

En 1980, la república baasista de Irak atacó unilateralmente a Irán, iniciando una guerra entre ambos países que duró hasta 1988. Desde el comienzo de la guerra, el dictador iraquí Sadam Hussein fue desplazándose hacia posiciones prooccidentales y recibió el apoyo norteamericano, para convertirlo en un freno a las veleidades expansionistas iraníes y, acaso, en el nuevo gendarme occidental de la zona. Tras los éxitos iraquíes iniciales, los iraníes se rehicieron y la guerra entró en una larga fase de desgaste. Costó un millón y medio de muertos por ambos bandos y concluyó en tablas, volviéndose al punto de inicio. Pero por entonces, tanto Irán como Irak estaban armados hasta los dientes. Dos años después de concluir la guerra con Irán, los iraquíes cruzaban la frontera de Kuwait y se anexionaban el país.

Se ha especulado mucho sobre las razones que llevaron a Sadam Hussein a tomar esta decisión, sabiendo que corría el riesgo de una guerra con los EEUU. Tal vez pensó que los norteamericanos no se decidirían a desplegar todo el aparato logístico y militar que la recuperación de Kuwait requería. También se dijo que tal vez EEUU le había prometido Kuwait por sus servicios a Occidente contra la revolución iraní, y que al ver que no sería así, resolvió tomarlo por la fuerza. O quizás en sus delirios de grandeza megalomaníacos, pensó que su ejército era capaz de vencer a los norteamericanos. El hecho es que con la ocupación de Kuwait, Sadam Hussein se convertía en el auténtico señor del petróleo. Excluidos Irán, por razones obvias, y ahora Irak y Kuwait –en manos de un mismo dueño-, el único crudo «seguro» que quedaba en la zona para Occidente era el de Arabia Saudita y el de los emiratos menores del Golfo; la mitad que diez años antes. Y con el golfo Pérsico, por donde pasan los petroleros, en manos hostiles…

La guerra empezó en enero y los resultados son conocidos: los iraquíes fueron desalojados de Kuwait, pero Sadam Hussein se mantuvo en el poder en Irak

La reacción no se hizo esperar. Bajo el patrocinio de la ONU y la OTAN, los EEUU lideraron la respuesta militar, en la que participaron también países árabes como Egipto y Arabia Saudita; o simplemente musulmanes como Turquía. En los países occidentales la intervención militar suscitó masivas protestas. La guerra empezó en enero y los resultados son conocidos: los iraquíes fueron desalojados de Kuwait, pero Sadam Hussein se mantuvo en el poder en Irak.

La guerra tuvo también un efecto perverso al instalarse el ejército norteamericano previamente en Arabia Saudita para, desde allí, atacar Kuwait. Un millonario saudí que se había enriquecido por cuenta de la CIA vendiendo armas a los resistentes afganos contra la URSS y aportando mercenarios islamistas, consideró la presencia militar occidental en Arabia una profanación. Y creó una organización terrorista islámica: Al Qaeda. Era Osama Bin Laden.

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