Isaac Peral

Retrato artístico de Peral. Autora: Eulogia Merle – Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Wikimedia)

También un día como hoy… 22 de mayo de 1895 fallecía Isaac Peral

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El 22 de mayo de 1895 fallecía en Berlín, a los 43 años de edad, Isaac Peral y Caballero, marino español, inventor y constructor del primer submarino movido por propulsión eléctrica, a consecuencia de un tumor cerebral del que se había operado en Alemania.

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CV / La navegación submarina siempre había sido, como volar, uno de los más codiciados sueños de la humanidad. En realidad, la idea de una nave submarina era posible conceptualmente desde la formulación del Principio de Arquímedes en el siglo II a.C. aunque ciertamente no hubiera la menor posibilidad técnica de llevarla a cabo.

La navegación submarina siempre había sido, como volar, uno de los más codiciados sueños de la humanidad

Más modernamente, consta que el ingeniero español Jerónimo de Ayanz (1553-1613), inventor de la primera máquina de vapor, diseñó un submarino cuyos planos se han perdido, sin que se sepa a ciencia cierta si llegó a construirlo. Se sabe también que en 1620, J. Drebbel (1572-1633) construyó un submarino a remos en el cual, según la tradición, habría embarcado el rey inglés Jaime I. En cualquier caso, el invento no convenció al Almirantazgo y Drebblel sobrevivió regentando una cervecería en Inglaterra. Durante la Guerra de Secesión norteamericana (1861-1865), tanto la Unión como la Confederación utilizaron  algunos rudimentarios aparatos sumergibles, movidos a remos o a pedales, es decir, de tracción humana.

El primer submarino no movido por tracción humana fue el Ictíneo II (1864), construido por Narcís Monturiol (1819-1885), propulsado por un motor de combustión a vapor anaeróbico. Tampoco, pese a los parabienes iniciales, mereció la menor atención de las autoridades. Y tras esto llegamos a Isaac Peral.

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El 8 de septiembre de 1888 tenía lugar la botadura del submarino «Isaac Peral»

Isaac Peral nació en Cartagena el 1 de junio de 1851. Cursó estudios militares e ingresó en la marina de guerra, participando en la Guerra de los Diez años, en Cuba, y en la Tercera Guerra Carlista. También participó en trabajos y proyectos de ingeniería, tomando parte en la construcción del canal de Simanalés, en las Filipinas. En 1883 accedió a la cátedra de física-matemática en la Escuela de la Armada.

A Peral no le preocupaba Alemania sino el conflicto que tarde o temprano iba a estallar con los EEUU a propósito de Cuba

En 1885 se produjo entre España y Alemania el incidente de las Carolinas, que estuvo a punto de provocar una guerra. A Peral no le preocupaba Alemania, que era por entonces una potencia naval de segundo orden –como España-, sino el conflicto que tarde o temprano iba a estallar con los EEUU a propósito de Cuba, siendo como era público y notorio que los norteamericanos le habían echado el ojo a la isla. En cualquier caso, a raíz del contencioso de las Carolinas resolvió comunicar a sus superiores que tenía resuelto el tema de la navegación submarina con un motor eléctrico que propulsaba la nave torpedera en inmersión. Al principio, la idea entusiasmó incluso a la regente María Cristina, y Peral puso manos a la obra.

El 8 de septiembre de 1888 tenía lugar la botadura del submarino «Isaac Peral». El casco era de acero y la cota máxima de inmersión 30 m. Medía 22m de eslora por 2,87 de manga, desplazando 77 tn en superficie y 85 en inmersión, impulsado por dos motores eléctricos de 30 caballos cada uno; disponía de un tubo lanzatorpedos con tres proyectiles, un periscopio y un dispositivo que permitía navegar a la profundidad elegida. Tenía una autonomía de 66 horas, y un radio de acción de 284 millas náuticas. Si España se decidía a desarrollar el proyecto, iba a contar con la ventaja de algunos años sobre el resto de potencias, y de un arma naval hasta entonces desconocida. Pero no fue así.

Submarino Peral en 1888

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Peral se propuso realizar el trayecto sumergido del Estrecho de Gibraltar, entre Algeciras y Ceuta. A partir de este momento, y sin que hayan trascendido los oscuros intereses que entraron en juego, todo se torció. Se le denegó la realización de la prueba y se canceló el proyecto. En un escrito fechado el 11 de noviembre de 1890, el primer ministro Cánovas del Castillo Peral se dirigió a Peral en estos términos: “El comandante del torpedero submarino entregará al arsenal de la Carraca, bajo inventario, acumuladores, bombas, generadores y demás efectos y material de buque”.

Se organizó una campaña de desprestigio contra Peral, que no tuvo más remedio que solicitar la baja voluntaria de la marina en 1891

El siguiente paso fue una campaña de desprestigio contra Peral, que no tuvo más remedio que solicitar la baja voluntaria de la marina en 1891, quedándose sin medios de subsistencia. Intentó explicar a la opinión pública lo sucedido, pero se le prohibió publicar en cualquier medio. Solo lo consiguió, a medias, en la publicación satírica ‘El Matute’.

Los equipos del submarino fueron desmontados y el casco quedó dispuesto para desguace en San Fernando. 40 años después fue llevado a Cartagena para convertirse en monumento. Por qué se canceló el proyecto y se lanzó la campaña contra Peral es algo que nunca se ha sabido.

Ya como civil, Peral fundó una empresa dedicada al aprovechamiento de la energía eléctrica, pero apenas le quedaba tiempo. Cuatro años después de su muerte, la escuadra española era estrepitosamente hundida por la norteamericana en Cuba y Filipinas. Sobran las palabras.

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También un 22 de mayo se cumplen estas otras efemérides

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