En 1977 publicó su ‘Autobiografía de Federico Sánchez’, obra galardonada con el Premio Planeta / Créditos imagen: Dinkley  (Wikimedia)

Tal día como hoy…  7 de junio del año 2011 fallecía Jorge Semprún

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El 7 de junio del año 2011 fallecía en París Jorge Semprún Maura, intelectual, escritor, guionista cinematográfico, militante y miembro del Comité Ejecutivo del PCE durante la dictadura franquista, y ministro de Cultura español con el PSOE entre 1988 y 1991. Fue enterrado en Francia, país donde vivió la mayor parte de su vida, y por voluntad propia, con una bandera republicana sobre su ataúd.

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CV / El caso de Semprún es en cierto modo análogo al de Max Aub, con la diferencia de una generación por los 20 años que les separaban, y el distinto impacto que los mismos acontecimientos ejercerán a lo largo de sus respectivas trayectorias biográficas e intelectuales. Más afrancesado sin duda Semprún, pero en ambos casos con la insoslayable sensación de desapego que produce el contacto con una realidad española que, aun sintiendo como propia, se sabe ajena. Max Aub lo intuyó en ‘La Galllina ciega’ (1971); Semprún lo ratificó en ‘Federico Sánchez vous saloue bien’ (1993), escrito originalmente en francés, como la mayor parte de su producción literaria, traducido al español como ‘Federico Sánchez se despide de ustedes’. «Federico Sánchez», el alter ego de Jorge Semprún: su nombre de guerra en los tiempos de militancia clandestina en el Partido Comunista de España.

Cuando estalló la sublevación militar, se exilió con su familia en París, donde concluyó el Bachillerato y estudió Filosofía en la Universidad de La Sorbona

Jorge Semprún había nacido en Madrid el 10 de diciembre de 1923, hijo de una familia ilustre y acomodada. Nieto por parte de madre de Antonio Maura, destacado político conservador, cinco veces primer ministro con Alfonso XIII. De su padre le vino la tradición republicana. Cuando estalló la sublevación militar, se exilió con su familia en París, donde concluyó el Bachillerato y estudió Filosofía en la Universidad de La Sorbona. Durante la II Guerra Mundial se alistó en la Resistencia, siendo capturado por los alemanes e internado en Buchenwald. Tras la guerra se instaló en París y militó en el PCE, que le envió a España para trabajar en la clandestinidad hasta 1962, en que fue llamado a Francia tras la captura de Julián Grimau por la policía franquista.

En 1964 fue expulsado del PCE bajo la acusación de, como solía ser en estos casos, «revisionista» y «socialdemócrata». Junto a Fernando Claudín, intentó modernizar la línea y la propia estética de un PCE que seguía instalado en el estalinismo organizativo más rancio y desconectado de la realidad política española. Santiago Carrillo los fulminó a ambos. En realidad, poco tenía que hacer un hombre de mundo y culto como Semprún en un PCE con Carrillo, Líster y Pasionaria como mandamases. Luego Carrillo intentó hacer suyas aquellas propuestas, con el personaje equivocado: él mismo.

En 1977 publicó su ‘Autobiografía de Federico Sánchez’, obra galardonada con el Premio Planeta. Es el relato de su vida en la clandestinidad hasta su expulsión del PCE. Algunos han querido ver en esta obra un ajuste de cuentas con Carrillo. Puede que algo haya de esto, pero si nos atenemos a la cantidad de cadáveres políticos que Carrillo fue dejando en la cuneta del PCE, y al hecho de que Semprún estuvo muchos años trabajando en la clandestinidad española, cosa que otros no hicieron desde su dorado exilio en Francia, México o la URSS, la verdad es que se trata de un libro que merece ciertamente la pena de ser leído.

Fue autor de éxito y respetado en Francia, a la vez que un perfecto desconocido entre el público español, hasta su ‘Autobiografía de Federico Sánchez’

Semprún siguió con sus cosas después de la expulsión, como miembro de las élites de la izquierda intelectual francesa o, mejor, afincada en París, como Costa-Gavras, Mikis Teodorakis, Yves Montand… Fue autor de éxito y respetado en Francia, a la vez que un perfecto desconocido entre el público español, hasta su ‘Autobiografía de Federico Sánchez’, ya con el dictador muerto y con la transición en marcha. Pero tampoco cuajó; el país no estaba para exquisiteces, y sus gobernantes menos aún… Un país, éste, especializado en desperdiciar a sus talentos.

Lo rescató Felipe González trayéndoselo de Francia en su penúltima legislatura, aunque no se sabe muy bien por qué. Fue ministro de Cultura durante tres cortos años; un cargo que sin duda le iba como anillo al dedo, pero en un gabinete en el cual parecía un alienígena castigado a hacer de Don Tancredo. A destacar el odio de Alfonso Guerra hacia Semprún, y el desdén de Semprún hacia Guerra. En ambos casos, público y notorio. Un papel que no entraba en su repertorio, así que, educadamente, se fue.

Escribió luego ‘Federico Sánchez se despide de ustedes’, dando por cortésmente concluida su implicación política. Pero en realidad, su paso por el ministerio fue solo una breve rentrée, porque su auténtica despedida databa de mucho antes. La escribió él mismo en las últimas páginas de la Autobiografía de Federico Sánchez, al describir sus impresiones mientras asistía al sepelio de Franco en 1975: el fracaso de una generación que asistía al entierro de una dictadura que no había podido derrocar.

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También un 7 de junio se cumplen estas otras efemérides

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