José Cadalso

En Madrid, tuvo algunos lances amorosos que le costaron en algunos casos los  correspondientes duelos de rigor, de todos los cuales salió airoso

Tal día como hoy… 26 de febrero de 1782, fallecía José Cadalso

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El 26 de febrero de 1782, fallecía a los 40 años José Cadalso, escritor, como  consecuencia de las heridas recibidas durante el asedio de Gibraltar. Había obtenido el grado de coronel un mes antes.

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CV / Es un lugar común decir que en España no hubo Ilustración, o que si la hubo pasó de puntillas. Y sin duda es cierto, pero con matices. No hubo sin duda Ilustración en la medida que pudo haberla en Francia, Inglaterra, Alemania… Pero sí hubo ilustrados, una minoría cuyo legado fue también más débil, hasta siendo en muchas ocasiones olvidados, cuando no denostados: Feijoo, Moratín, Jovellanos, Balmis, Salvany, Malaspina, Mayans o Cadalso, cuya muerte se conmemora hoy.

Su obra, ‘Cartas Marruecas’ expone lúcidamente la crítica sobre el secular atraso español, que trasciende lo meramente político y se adentra en los sociológico y etnográfico

José Cadalso y Vázquez de Andrade nació en Cádiz el 8 de octubre de 1741, hijo de un comerciante vizcaíno que estaba en América cuando nació y al que no conoció hasta los 13 años. Huérfano de madre, que murió durante el parto, su educación corrió a cargo de un tío materno jesuita. Fue educado en Francia e Inglaterra, y viajo por toda Europa aprendiendo además varias lenguas. Cuando a los 16 años volvió a España, quedó impactado por el atraso que arrastraba respecto a todos los países que había conocido, y se fue de nuevo a París y Londres. Regresó definitivamente a España a los 20, para arreglar la herencia paterna, que resultó no ser tal, de modo que tuvo que arreglárselas ingresando en el ejército.

Participó en los círculos civiles y militares de ideas ilustradas. Con motivo del «Motín de Esquilache», una rebelión popular –inducida por los sectores más reaccionarios- contra la política del ministro Esquilache, al cual Carlos III había traído de Nápoles, confesará que “aquel día conocí el verdadero carácter del pueblo”, refiriéndose a las turbas fanáticas.

En Madrid, tuvo algunos lances amorosos que le costaron en algunos casos los  correspondientes duelos de rigor, de todos los cuales salió airoso. También se creó una leyenda prerromántica en torno a su relación con una actriz, cuya prematura muerte le sumió en un estado melancólico que expresó en su obra póstuma ‘Noches Lúgubres’, que impresionará profundamente años más tarde a Larra y a Espronceda.

Edición de las Cartas Marruecas, de José Cadalso, año 1796

Su obra más importante, ‘Cartas Marruecas’, también se publicó póstumamente (1789). Se trata una exposición lúcidamente crítica sobre el secular atraso español, que trasciende lo meramente político y se adentra en los sociológico y etnográfico. Está escrita en forma epistolar, bajo el mismo modelo que las ‘Cartas Persas’ de Montesquieu, a las cuales él mismo hace referencia en la introducción. Un joven marroquí que está de paso por España después de haber viajado por Europa, escribe sus impresiones en un intercambio epistolar con un instruido español, Nuño, y con un amigo marroquí, Ben-Beley.

Cadalso plantea los problemas que España sigue arrastrando y que la llevaron a la decadencia, proponiendo eliminar lo inútil y aprovechar lo de positivo que haya sin más concesiones que las propias de la inteligencia. Pero no es una obra optimista. Cadalso era consciente del considerable atraso científico español y de la disparidad de pueblos que integraban el reino. Concluiremos esta breve reseña con una cita de estas Cartas marruecas que son, en cierto modo, premonitorias por su rabiosa actualidad. Son fragmentos de la Carta XXVI:

“Por la última tuya veo cuán extraña te ha parecido la diversidad de las provincias que componen esta monarquía. Después de haberlas visitado, hallo muy verdadero el informe que me había dado Nuño de esta diversidad”.

“(…) Por causa de los muchos siglos que todos estos pueblos estuvieron divididos, guerrearon unos contra otros, hablaron distintas lenguas, se gobernaron por diferentes leyes, llevaron distintos trajes y, en fin, fueron naciones separadas, se mantuvo entre ellos cierto odio que, sin duda, ha aminorado y aun llegado a aniquilarse; pero aún se mantiene cierto desapego entre los de provincias lejanas; y si esto puede dañar en tiempo de paz, porque es obstáculo considerable para la perfecta unión, puede ser ventajoso en tiempo de guerra por la mutua emulación de unos con otros. Un regimiento todo aragonés no mirará con frialdad la gloria adquirida por una tropa castellana, y un navío todo tripulado de vizcaínos no se rendirá al enemigo mientras se defienda uno lleno de catalanes”.

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También un 26 de febrero se cumplen estas otras efemérides

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