José Raúl Capablanca

José Raúl Capablanca / Wikimedia - Vsevolod Pudovkin (director)

Tal día como hoy… 28 de abril de 1921, el ajedrecista cubano José Raúl Capablanca se proclamaba campeón del mundo

 

El 28 de abril de 1921, el ajedrecista cubano José Raúl Capablanca se proclamaba campeón del mundo al vencer al alemán Emanuel Lasker, campeón indiscutible hasta entonces. Tenía 32 años y fue un auténtico mito en la historia del ajedrez, tenido por muchos como el mejor jugador de todos los tiempos. Por la elegancia de su estilo de juego se le llamó el «Mozart del ajedrez».

 

CV / El primer campeón del mundo oficioso de ajedrez fue el español Ruy López Segura (1540-1580), autor también de uno de los primeros libros sobre ajedrez en Occidente. Y hasta donde consta, el primer torneo internacional o campeonato del mundo oficioso tuvo en el Escorial en 1575, patrocinado por Felipe II. Allí perdió Ruy López su condición de campeón in pectore a manos del italiano Leonardo da Cutri (1552-1597), que fue el vencedor del torneo.

Capablanca con su padre José María Capablanca. / Wikimedia

Hubo otros campeones oficiosos en los siglos siguientes, como el francés Philidor (1726-1795), famoso por sus partidas en el Café de la Régence de París, inmortalizado a su vez por ser el escenario de la obra de Diderot ‘Le neveu de Rameau’… o en el XIX el inglés Howard Stauton (1810-1874), el alemán Adolf Andersen (1818-1879), el  norteamericano Paul Murphy (1837-1894) o el austrohúngaro Wilhelm Steinitz (1836-1900).

Steinitz está a su vez considerado el primer campeón del mundo «oficial», entre 1886 y 1894, una vez distintas asociaciones ajedrecísticas europeas y americanas establecieron las bases que regularían los términos en que el  «aspirante» acreditado retaría al «campeón» a un match por el título. Eso sí, el campeón se reservaba el derecho a aceptar o no el reto. Para tentarlo, el aspirante tenía que recurrir al mecenazgo y aportar una suculenta «bolsa». Steinitz perdió en 1894 frente al alemán Emanuel Lasker, que ostentó la corona mundial durante 27 años, entre 1894 y 1921, cuando perdió el título frente a Capablanca.

Capablanca era hijo de españoles, José Mª Capablanca Fernández –militar español destinado en Cuba y aficionado al ajedrez- y María Graupera Marín

José Raúl Capablanca había nacido en La Habana el 19 de noviembre de 1888, hijo de españoles, José Mª Capablanca Fernández –militar español destinado en Cuba y aficionado al ajedrez- y María Graupera Marín. Aprendió a jugar al ajedrez a los cuatro años y muy pronto destacó precozmente por su habilidad estratégica. A los 13 años derrotó al campeón cubano y se proclamó campeón de Cuba. Un mecenas financió su formación en los EEUU y se trasladó a Nueva York, empezando allí a frecuentar el Club Ajedrez Manhattan.

El 6 de abril de 1906, en un torneo relámpago –modalidad en la que también destacó- venció ni más ni menos que al campeón mundial, Lasker, que le dijo, en términos elogiosos, lo siguiente: “Es muy notable, no ha cometido usted errores(!)”. Poco después, en 1908, derrotaba clamorosamente al campeón estadounidense Frank Marshall. Su ascenso a partir de entonces en el universo ajedrecístico fue meteórico, hasta la disputa del título mundial con el mismo al que había vencido en un torneo relámpago 15 años antes.

El match por el título mundial entre Capablanca y Lasker tuvo lugar en la Habana. Comenzó el 18 de marzo de 1921 y concluyó el 28 de abril

El match por el título mundial entre Capablanca y Lasker tuvo lugar en la Habana. Comenzó el 18 de marzo de 1921 y concluyó el 28 de abril. Se jugaba al mejor de 24 partidas, de las cuales se disputaron solo 14. Capablanca venció en cuatro ocasiones e hizo tablas en diez. Con la puntuación de 9-5 (+4 -0 =10), Lasker abandonó prematuramente, consciente de que no tenía nada que hacer.

Quizás sea el match en que uno de los contendientes haya acudido con mentalidad más derrotista. Lasker, ya mayor, sabía que Capablanca era superior, y así lo había reconocido en ocasiones anteriores. En un gesto que le honra, y conocedor de las dificultades financieras que Capablanca podía tener para reunir la requerida bolsa que garantizara el encuentro, Lasker renunció a su título en favor de Capablanca  sin necesidad de que se disputara el match, diciéndole públicamente: “Usted ha ganado el título no por la formalidad de un desafío, sino por su brillante maestría“. Capablanca insistió en cualquier caso en disputar el match.

Murió tras sufrir una hemorragia cerebral mientras estaba en el club de ajedrez de Manhattan, el mismo donde se había formado como ajedrecista

Lasker sabía que el campeón retenía una serie de privilegios que le permitían aceptar o rechazar a un retador, y renunció a ejercerlos. Tiempos de caballerosidad ajedrecística. Una grandeza de la que careció por completo quien luego destronó a Capablanca en 1927, Alexander Alekhine, que sí utilizó sus privilegios de campeón para negarse mezquinamente a concederle la revancha, sabedor de que nunca podría volver a vencerle.

Capablanca siguió jugando en alta competición y siendo considerado el mejor jugador del mundo, pero nunca pudo recuperar el cetro mundial porque el campeón se negó a enfrentarse de nuevo a él. Murió tras sufrir una hemorragia cerebral mientras estaba en el club de ajedrez de Manhattan, el mismo donde se había formado como ajedrecista, el 8 de marzo de 1942, a los 53 años.

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