Joseph-Ignace Guillotin

Retrato de Joseph-Ignace Guillotin (1738-1814) / Wikimedia

Tal día como hoy… 26 de marzo de 1814 fallecía Joseph-Ignace Guillotin

 

El 26 de marzo de 1814 fallecía en París, a los 75 años de edad, el doctor Joseph-Ignace Guillotin, el nombre del cual se adoptó como epónimo para el dispositivo de ejecución cuya invención se le atribuye falsamente: la guillotina.

 

CV / Aunque Guillotin no fe el inventor de la guillotina, sí fue, ello no obstante, el más destacado impulsor de su generalización para la aplicación de la pena de muerte. Y aunque hoy en día pueda parecernos algo de lo más chocante, lo cierto es que lo hizo movido por motivos humanitarios, con la finalidad de evitar innecesario sufrimiento al reo y para acabar con las diferencias sociales –que hasta en esto existían- en la aplicación de la pena de muerte. Por otro lado, Guillotin era un hombre culto, instruido y contrario a la pena de muerte; pensaba que la implantación de la guillotina sería un primer paso hacia su abolición.

Guillotin era un hombre culto, instruido y contrario a la pena de muerte; pensaba que la implantación de la guillotina sería un primer paso hacia su abolición

Nació en Saintes, en Nueva Aquitania (Francia), y estudió medicina en Reims y en París. También fue profesor de literatura en Burdeos. En 1784 fue designado por el gobierno francés para estudiar el magnetismo animal -fenómeno que aseguraba haber descubierto Franz Mesmer-, en una comisión creada a este efecto junto a personajes de la talla de Benjamin Franklin, Antoine Lavoisier y Jean Sylvain Bailly. En 1789, con el estallido de la Revolución Francesa, fue elegido miembro de la Asamblea Constituyente. Fue desde esta posición que empezó a promover el uso de la guillotina. La Asamblea acabó adoptándola para asegurar que la pena de muerte fuera igual para todos, sin distinción de rangos ni clase social, y sin provocar sufrimiento, o el menos posible.

La guillotina / Wikimedia- Peter d’Aprix

Y es que los métodos de ejecución anteriores a la guillotina eran, ciertamente, mucho más salvajes y cruentos. La decapitación mediante espada o hacha era un «privilegio» reservado a las clases aristocráticas, o a los reyes hechos ejecutar por otros reyes. Se sabe de dispositivos de decapitación mecánica, es decir, antecedentes de la guillotina, como mínimo, desde el siglo XIII, denominados fallbeil en Bohemia, maiden en Escocia, gibbet en Inglaterra, mannaia en Italia… pero los métodos usuales de ejecución para cualquiera que no fuera noble eran la rueda, el desmembramiento o el ahorcamiento; mención especial merece la escabrosa combinación que en Inglaterra se conocía como hanged, drawn and quartered –ahorcado, arrastrado y descuartizado-, procedimientos, todos ellos, que comportaban un periodo más o menos largo de tortura y sufrimiento. La ejecución venía precedida de un largo suplicio, por lo general llevado a cabo públicamente.

La rueda, por ejemplo, consistía en atar al reo en una cruz o en un banco, procediendo el verdugo a triturar con una barra de hierro todos los huesos y articulaciones del infeliz condenado. Era un espectáculo sádico que, además, requería de una cierta pericia, porque lo que se pretendía era precisamente el sufrimiento del reo y no muriera por hemorragia interna.

La rueda lo que pretendía era precisamente el sufrimiento del reo / Wikimedia

Tras ello, se le situaba en una rueda en posición forzada que repugna tanto describir que mejor nos la evitaremos. Baste decir que, llevada a cabo por un verdugo «experto», la agonía podía prolongarse durante horas y hasta incluso un día entero. Entre los desdichados que fueron ajusticiados en la rueda figura Cartouche, el famoso ladrón del París. Al asesino de Enrique IV, Ravaillac, se le aplicó una combinación de rueda y descuartizamiento…

Guillotin consideraba todo esto una salvajada y pensaba que, antes de que la humanidad adquiriera suficiente altura moral como para entender que la pena de muerte debía ser abolida, como mínimo había que evitar sufrimientos innecesarios. Inspirándose en los dispositivos de decapitación mecánica anteriores, encargó a un fabricante de clavicordios la primera «guillotina», con el asesoramiento del verdugo de París. Un colega de Guillotin –también médico- y colaborador suyo, el doctor Antoine Louis, diseñó la cuchilla oblicua, más efectiva que la horizontal utilizada hasta entonces.

El uso del epónimo para el nuevo instrumento se hizo tan habitual que muchos apellidados así decidieron cambiarse el nombre

El uso del epónimo para el nuevo instrumento se hizo tan habitual que muchos apellidados así decidieron cambiarse el nombre. El primer ajusticiado en la guillotina en Francia fue un bandido salteador de caminos, el 25 de abril de 1792; el último, un hombre que había asesinado a su exnovia, el 10 de septiembre de 1977. Después, se abolió la pena de muerte en Francia.

Existe una leyenda urbana según la cual Guillotin murió guillotinado por su propio invento, pero es falsa. Dicha fake new se extendió por confusión con otro hombre llamado también Guillotin, que sí fue decapitado en la guillotina en Lyon durante la Revolución Francesa. En realidad, nuestro Guillotin murió de carbunclo en su casa, hoy hace 205 años.

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