Juan Calvino

Retrato del joven Calvino. / Wikimedia

Tal día como hoy… 27 de mayo de 1564 fallecía en Ginebra Juan Calvino

 

El 27 de mayo de 1564 fallecía en Ginebra Jehan Cauvin, más conocido como Juan Calvino, por derivación de su apellido latinizado: Calvinus. Teólogo francés y una de las máximas figuras de la Reforma Protestante. Conocido por su inflexibilidad y dogmatismo, llegó a instaurar en Ginebra una dictadura teocrática que condenó a la hoguera, entre otros, a Miguel Servet, descubridor de la circulación menor de la sangre.

 

CV / Si la máxima figura del catolicismo es San Pedro, pero su auténtico teorizador, sistematizador e impulsor fue San Pablo, entonces habría que decir, por analogía, que Lutero es el San Pedro del protestantismo, y Calvino su San Pablo. Su influencia fue inmensa; mucho más allá de lo que sería el «calvinismo» sensu stricto.

Su influencia fue inmensa; mucho más allá de lo que sería el «calvinismo» sensu stricto

Nació en Noyon, en la Picardía francesa, el 10 de julio de 1509. Su padre, abogado y secretario del obispo local, le pagó los estudios de Derecho en París. Destacó como estudiante y se doctoró en Orleans el año 1532. Durante su paso por la Universidad entró en contacto con las ideas teológicas de Lutero, que saltaron a la luz púbica el 1 de noviembre de 1533. Este día, Nicolas Cop, rector de la Sorbona y amigo de Calvino, leyó un discurso –con motivo de la apertura del año académico- que causó un gran revuelo por su afinidad con las tesis de Lutero y por una defensa de los méritos de Cristo que anticipaba la futura doctrina de la Gracia de Calvino. Se acusó a Calvino de ser el inspirador del discurso y ambos tuvieron que huir de París.

Recalaron en Ginebra, donde fueron acogidos por el reformador Guillaume Farel, que nombró a Calvino lector de la Santa Escritura en la iglesia de San Pedro, desde cuyo púlpito lanzó sus filípicas e improperios contra Roma y el papa. Su fanatismo llegó a tales excesos que el Consejo de Ginebra expulsó a Cop y a Calvino de la ciudad en 1538. Calvino anduvo entonces por Neuchâtel, Basilea, Estrasburgo… siendo considerado como un nuevo profeta. En 1539 se casó con una viuda, Idelette de Bure, con la cual tuvo un hijo que murió al poco tiempo.

Residió en Estrasburgo ejerciendo como pastor y dedicándose a sistematizar su propia teología, que podríamos resumir en sus «Cinco Solos»

Residió en Estrasburgo ejerciendo como pastor y dedicándose a sistematizar su propia teología, que podríamos resumir en sus «Cinco Solos», llamados así por ser cinco sentencias que empiezan con «Solo», en latín, claro:

1.- Sola scriptura: «Solo» la Biblia es la palabra de Dios y fuente de autoridad.

2.- Sola fide: «Solo» por la fe en Dios puede uno salvar su alma, sin necesidad de buenas obras ni otras acciones.

3.- Sola gratia: «Solo» de la gracia divina, como favor inmerecido, procede la salvación.

4.- Solus Christus o Solo Christo: «Solo» a través de Jesucristo, único mediador entre Dios y el hombre –con la probable excepción del propio Calvino, es de suponer- hay salvación.

5.- Soli Deo Gloria: «Solo» por la voluntad de Dios el alma se salva. No hay ningún otro mérito ni posibilidad de redención.

A todo esto subyacen la doctrina de la predestinación, la negación del libre albedrío y la negación del valor de las buenas acciones para salvar el alma. Las consecuencias son bastante inquietantes: nunca sabremos si estamos entre los elegidos por Dios para salvarnos, hagamos lo que hagamos. Este «tormento interior» se modulará después con «indicios»: el éxito en la vida –Max Weber lo desarrollará en su obra ‘La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo’ (1905)-, el rigorismo exterior e interior, y la intuición de estar entre los elegidos arbitrariamente para la salvación. No muy reconfortante, la verdad…

En 1541 Calvino regresó a Ginebra a petición del Consejo de la ciudad, y allí se instaló hasta su muerte, instituyendo una república teocrática y rigorista

En 1541 Calvino regresó a Ginebra a petición del Consejo de la ciudad, y allí se instaló hasta su muerte, instituyendo una república teocrática y rigorista. En 1553 llegó a Ginebra huyendo de la Inquisición católica Miguel Servet, con quien Calvino había mantenido correspondencia: fue quemado vivo por hereje. La condena a Servet suscitó la polémica con Sebastián Castellio (1515-1563), un humanista defensor de la libertad humana. El debate está magistralmente descrito en la obra de Stephan Zweig ‘Castellio contra Calvino’, un monumento literario en favor de la libertad de expresión y contra la intolerancia y el fanatismo…

Digamos también que, según uno de sus más tempranos biógrafos, un sacerdote católico contrario a la predestinación llamado Jerome Bolsec, el joven Calvino había sido condenado a la hoguera en su ciudad natal de Noyon per delito de sodomía, pena conmutada por la de ser marcado por un hierro candente con una flor de lys. También según Bolsec, años después habría reincidido en Ginebra con un joven adolescente, que le habría abandonado después de robarle. La posible homosexualidad de Calvino ha sido un lugar común por parte de sus enemigos. Si tenemos en cuenta los estratosféricos niveles de homofobia propios de aquellos tiempos, compartidos por tirios como troyanos, no deja de ser curioso.

Juan Calvino murió a los 54 años como consecuencia de una sepsis. Atendiendo a su doctrina de la predestinación, no podemos saber si fue al cielo o al infierno.

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