Juan Marsé

Juan Marsé en 1991 / Wikimedia - Elisa Cabot

Tal día como hoy… 8 de enero de 1933 nacía en Barcelona Juan Marsé

 

El 8 de enero de 1933 nacía en Barcelona Juan Marsé Carbó, uno de los mejores novelistas vivos en lengua castellana, si no el mejor, algunas de cuyas obras forman parte del imaginario colectivo de varias cohortes generacionales. 

 

CV / Literariamente se le ubica en la denominada «generación del 50» y en la «Escuela de Barcelona», en la que también se situaría a autores como Juan Goytisolo, Carlos Barral, Jaime Gil de Biedma, Eduardo Mendoza, Juan García Hortelano…

En su adolescencia Marsé se dedicó al oficio de joyero, oficio que adjudica también a alguno de sus personajes literarios

Su madre murió en el parto y fue adoptado desde su nacimiento por un matrimonio del cual tomó sus apellidos. En su adolescencia se dedicó al oficio de joyero, oficio que adjudica también a alguno de sus personajes literarios-. Se inició literariamente con relatos cortos en revistas barcelonesas. Su primera novela, ‘Encerrados en un solo juguete’, fue finalista del Premio de Biblioteca Breve. Entre 1959 y 1962 residió en París, trabajando como profesor de español y como mozo en los laboratorios del Instituto Pasteur. De vuelta a Barcelona, trabajó en publicidad y como como periodista en las revistas Bocaccio y ‘Por Favor’; colaboró también como guionista cinematográfico.

En 1966 publicó la que quizás sea su novela más famosa, ‘Últimas tardes con Teresa’, con la cual obtuvo, esta vez sí, el Premio Biblioteca Breve. Luego, ya como escritor consagrado, fueron apareciendo ‘La oscura historia de la prima Montse’ (1970) –una precuela de ‘Últimas tardes con Teresa’- ‘Si te dicen que caí’ (1973) –Premio México de novela-, ‘La muchacha de las bragas de oro’, por la cual obtuvo el Premio Planeta 1978, ‘Un día volveré’ (1982), ‘El amante bilingüe’ (1990), ‘El embrujo de Shanghai’ (1993)… Fue galardonado con el Premio Cervantes en el año 2009.

El universo literario de Marsé transcurre fundamentalmente por la ciudad de Barcelona, una ciudad cuyo imaginario sitúa en distintos momentos históricos

El universo literario de Marsé transcurre fundamentalmente por la ciudad de Barcelona, una ciudad cuyo imaginario sitúa en distintos momentos históricos en el Barrio Chino, Gracia y el Carmelo, en una sociedad marcada por las secuelas de la guerra civil y por la inmigración andaluza, siendo sus personajes preferidos el inmigrante –inmortalizado en la figura del pijoaparte de ‘Ultimas tardes con Teresa’-, la del «pijo» -o «pija», a secas –La Teresa Serrat de la misma novela-, la de los perdedores de la guerra civil –el Jan Julivert de ‘Un día volveré’- o los herederos de esta derrota –el «Java» de ‘Si te dicen que caí’-…

Las novelas de Marsé son una crónica de la Barcelona de la época en que creció, elevada a la categoría de fabulación literaria, sin perder por ello verosimilitud histórica sus relatos. Y éste es sin duda alguna uno de sus grandes méritos. Huyendo del tópico por el procedimiento de fundarlo reconvertido en lugar común –dos términos, «tópico» y «lugar común», que aunque sean sinónimos en el fondo, comportan valoraciones distintas de lo denotado-. El contraste entre la Barcelona de los ricos burgueses y la de los marginados, entre la de los vencedores y los vencidos; todos ellos con sus grandezas y sus miserias, sus verdades y sus mentiras, sus prosaicas realidades y sus quimeras, con sus respectivas mochilas sociales a cuestas; y el pantanoso terreno entre la verdad y la mentira, donde no resulta fácil distinguir a una de la otra, ni siquiera en el ámbito de la propia identidad que uno se ha ido construyendo a partir de la adaptación de sus recuerdos.

El contraste entre la Barcelona de los ricos burgueses y la de los marginados, entre la de los vencedores y los vencidos; todos ellos con sus grandezas y sus miserias

Y aunque moviéndose en un entorno incluso recurrente, su obra es universal. Lo que distingue el localismo provinciano de lo universal no es el entorno, sino sus categorías. Se puede ser cosmopolita desde el lugar de la Mancha donde urdió Don Quijote sus futuras andanzas, o desde la remota villa normanda donde Emma Bovary fabuló las suyas; al igual que se puede ser provinciano en la Quinta Avenida de Manhattan, o en Madrid o en Barcelona. Depende de quién nos lo cuente. Don Quijote tuvo la suerte de caer en manos de Cervantes, y Emma Bovary en las de Flauvert. Barcelona y el pijoaparte tuvieron la fortuna literaria de caer en las de Marsé. Y aunque hay sin duda elementos quijotestos y bovarianos en el pijoaparte, quizás, ya puestos, su personaje literario más afín sea el Julien Sorel de Sthendal en ‘El Rojo y el Negro’.

Relatos que no son «verdad», pero que aspiran a pasar por «ciertos», y que hasta pueden llegar a ser tenidos por verdaderos desde una cierta interpretación de los hechos debidamente combinados al caso. Como las «aventis» de los niños de ‘Si te dicen que caí’, que se entretienen con historias fantasiosas, a medio camino entre la fantasía y una realidad cuya auténtica naturaleza ignoran, pero sobre la cual los construyen, y tan ligados la materia de esta realidad que al final acaban siendo ciertos… o no. Como los recuerdos del Luis Forest de ‘La muchacha de las bragas de oro,  que de tanto fabular sobre sí mismo acaba ignorando cuáles de sus recuerdos son verdaderos o impostados. O, en definitiva, como sentencia el narrador de ‘El embrujo de Shangai’: ‘Los sueños juveniles se corrompen en boca de los adultos’.

Un placer, en definitiva, leer a Juan Marsé.

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