Julián Gayarre

Julián Gayarre en 1880 / Wikimedia

Tal día como hoy… 9 de enero de 1844 nacía Julián Gayarre

 

El 9 de enero de 1844 nacía en Roncal, población navarra ubicada en al valle pirenaico del mismo nombre, Julián Gayarre Garjóns. Para algunos, el mejor tenor de todos los tiempos a juzgar por las referencias de que se dispone, aunque no haya quedado nada suyo grabado. Su prematura muerte a los 45 años coadyuvó también a la forja del mito.

 

CV / Era hijo de una familia humilde, y trabajó como pastor desde los trece años, tras concluir la instrucción escolar elemental. En 1859, con quince años, su padre lo envió a Pamplona para trabajar como dependiente. Allí se produjo, según la tradición, su primer contacto con la música, cuando pasó desfilando por delante del establecimiento donde trabajaba una banda de música, y el joven Gayarre abandonó su puesto de trabajo para seguirla. Fue despedido y tuvo que regresar a Roncal, consiguiendo al poco tiempo trabajo en una forja en la población de Lumbier. A los 18 años regresó a Pamplona para ejercer como herrero.

Según la tradición, tenía la costumbre de cantar mientras trabajaba, razón por la cual un compañero le sugirió que se inscribiese en el Orfeón de Pamplona

También según la tradición, tenía la costumbre de cantar mientras trabajaba, razón por la cual un compañero le sugirió que se inscribiese en el Orfeón de Pamplona, por entonces de reciente creación. Nada más escuchar su voz, el director lo puso de primer tenor. Su prodigiosa voz llamó poderosamente la atención de los círculos musicales de Pamplona, que consiguieron gestionarle una beca en el Conservatorio de Madrid en 1868. Fue una estancia breve; al todopoderoso maestro Gaztambide –conocido compositor de zarzuelas de la época, pero que mucho de cazatalentos no debía tener- no le gustó la voz de Gayarre, que tuvo que regresar al año siguiente, fracasado, a Navarra.

Pero sus convecinos pamplonicas, convencidos del talento del joven Gayarre, no desaminaron y siguieron porfiando hasta conseguirle una nueva beca de la Diputación foral de Navarra para ir a estudiar canto, esta vez a Italia, en Milán. Una vez allí, el maestro Lamperti, sin duda mucho más perspicaz que el inefable Gaztambide, percibió el potencial del joven: solo tres meses después de su llegada a Italia, triunfaba clamorosamente y por todo lo grande. A partir de allí, su carrera fue imparable.

Triunfó arrolladoramente en todas la óperas europeas importantes –Bolonia, Roma, San Petersburgo, Moscú, Viena…- y se consagró definitivamente en la Scala de Milán

Triunfó arrolladoramente en todas la óperas europeas importantes –Bolonia, Roma, San Petersburgo, Moscú, Viena…- y se consagró definitivamente en la Scala de Milán el 2 de enero de 1876 –con 31 años- con la ópera ‘La Favorita’, de Donizetti, convirtiéndose en el indiscutible primer tenor del mundo. Actuó en las mejores óperas de Europa y América, siendo tal su éxito que recibió el apodo de «senza rivali» -sin rivales-. Fue verdaderamente el rey en todos los papeles de tenor del género lírico-dramático del repertorio italiano, wagneriano y francés. A sus naturales facultades vocales y a una bella y flexible voz de tenor spinto, añadió una depurada técnica y musicalidad. Poseía un prodigioso fiato que le permitía mantener una nota aguda hasta 28 segundos, algo solo a su alcance.

En el año 1889 enfermó de una bronconeumonía gripal, afección muy fácilmente mortal en la época –aunque otras fuentes hablan de una epidemia de dengue, enfermedad infecciosa que empieza con síndromes gripales, que Gayarre habría contraído-. Aun así, a finales de diciembre de 1889 aceptó cantar en el Teatro Real de Madrid  ‘Los pescadores de perlas’, de Bizet. Al salir a escena y atacar una nota aguda, se le quebró de repente la voz y sufrió un desvanecimiento momentáneo. De nuevo según la tradición, algunos de los que estaban más cercanos le oyeron decir que aquello era el final: había intuido su pronta muerte… Cayó en una profunda depresión y su salud empeoró rápidamente, muriendo el 2 de enero de 1896, con 45 años, a punto de cumplir los 46.

Cayó en una profunda depresión y su salud empeoró rápidamente, muriendo el 2 de enero de 1896, con 45 años, a punto de cumplir los 46

No se sabe oficialmente de la existencia ninguna grabación de Gayarre, pero se ha especulado con que podría haberlas. En su época ya había técnicas de grabación que, si bien no generalizadamente comercializadas, se reservaban precisamente para casos como el de Gayarre.

En Roncal, su villa natal, se puede visitar la que fue su casa, hoy convertida en casa-museo, y su tumba, un féretro de mármol elevado por las figuras de la Armonía y la Melodía, con un genio alado que parece estar escuchando su último suspiro.

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