Karl Popper

Karl Popper en los años 80 / Wikimedia – LSE library

Tal día como hoy… 17 de septiembre de 1994 fallecía Karl Popper

 

El 17 de septiembre de 1994 fallecía en Londres a los 92 años de edad Karl Popper, filósofo de la ciencia y uno de los pensadores más influyentes del siglo XX, que vivió casi en su totalidad, muy especialmente en sus momentos más trágicos. Como no podía ser de otra manera, también su obra ha sido objeto de frecuentes controversias. Mantuvo una interesante polémica con Thomas Kuhn a propósito de sus respectivas concepciones sobre la ciencia.

 

CV / Karl Popper nació el 28 de julio de 1902 en Viena, entonces todavía capital del Imperio Austro-húngaro. Pertenecía a una familia judía de clase media que se había convertido al luteranismo. Por su parte, siempre se opuso al sionismo y en materia religiosa se declaró reiteradamente agnóstico. Estudió Matemáticas en la Universidad y se formó en la atribulada Viena de entreguerras, introduciéndose en los círculos neopositivistas del Circulo de Viena, con los cuales marcó sus diferencias en la ‘Lógica de la investigación científica’ (1934), acaso su obra más importante, aunque pasó desapercibida hasta su traducción al inglés en 1959.

Procedente de familia judía siempre se opuso al sionismo y en materia religiosa se declaró reiteradamente agnóstico

Con la llegada del nazismo a Austria, se exilió a Nueva Zelanda. Allí escribió durante la II Guerra Mundial otra de sus obras más conocidas, ‘La sociedad abierta y sus enemigos’, que publicó en 1945. Tras la guerra, se nacionalizó británico y, apadrinado por Hayeck, consiguió ingresar como profesor de Filosofía en la London School of Economics. Se retiró de la docencia en 1969, pero siguió escribiendo e impartiendo conferencias y seminarios prácticamente hasta su muerte. A lo largo de su vida académica recibió muchos premios y reconocimientos. Ideológicamente, fue considerado un defensor del sistema liberal, que identificaba con la sociedad abierta y, en cierto modo, un filósofo orgánico del modelo occidental, opuesto al colectivismo socialista.

Tras la guerra, se nacionalizó británico y, apadrinado por Hayeck, consiguió ingresar como profesor de Filosofía en la London School of Economics

En filosofía de la ciencia, el mayor logro de Popper es sin duda su establecimiento de un criterio de demarcación que, más allá de las proposiciones con sentido o su verificación empírica, situaba en su posibilidad de falsación. Es decir, una proposición científica ha de poder admitir la posibilidad de ser refutada, o, mejor, «falsada». Y esto es lo que distingue a la ciencia de las pseudociencias.

El Psicoanálisis, por ejemplo, funcionaría a partir de la proposición “todas las acciones humanas dependen, en última instancia, de motivaciones inconscientes”. En el propio enunciado reside la imposibilidad de someterlo a contrastación empírica y, por tanto, de «falsarlo», luego, es una pseudociencia cuyas posibles refutaciones quedan descalificadas de antemano por el propio discurso. Análogamente, lo mismo ocurre, según Popper, con el marxismo.

En cambio, un enunciado sobre la teoría de la relatividad, por ejemplo, que la luz modifica su trayectoria al pasar cerca de un campo gravitatorio, es algo susceptible ser contrastado, como efectivamente lo fue tras las observaciones de Eddington. Luego, es una ciencia.

Para Popper, nunca hay en ciencia una verificación definitiva, sino solo provisional

Para Popper, nunca hay en ciencia una verificación definitiva, sino solo provisional. Lo llamó el método hipotético-deductivo, contra el inductivo, porque nunca podremos verificar una hipótesis en todos sus infinitos supuestos. En este sentido, no importa lo descabellada que aparentemente pueda parecer una proposición, lo importante es que esté sujeta a la posibilidad de falsación.

En filosofía política se opuso al historicismo y a las sociedades cerradas que postula. Los enemigos de la sociedad abierta a lo largo del tiempo vendrían ejemplificados, según Popper, por Platón, Hegel y Marx, todos ellos a su vez totalitaristas y colectivistas. Insistió sobre ello en ‘Miseria del historicismo’ (1961). Aunque sin duda podríamos decir que su visión de estos pensadores es, como mínimo, sesgada y resultado de lecturas dependientes de los mismos prejuicios que critica en filosofía de la ciencia, no por ello Popper debe ser considerado un «psicologista» puro frente al «sociologismo»; ciertamente no era tan chusco.

En filosofía política se opuso al historicismo y a las sociedades cerradas que postula

Lo que no deja de sorprender, en cierto modo, es como a lo largo de su trayectoria epistemológica, Popper acabará defendiendo un ‘Conocimiento objetivo’ (1972) sin sujeto conocedor. Algo que, mutatis mutandi, no deja de evocar el espíritu absoluto de una de sus bestias negras filosóficas: Hegel. En fin…

En una entrevista con Bertrand Russell, admitió no haberse opuesto a la caza de brujas anticomunista desencadenada McCarthy en los EEUU. Lo cual consideró un error por su parte.

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí