El maíz es un ejemplo de planta utilizada para la fabricación de biocombustibles. / Wikipedia

La biomasa y el reto del desarrollo sostenible

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La biomasa cubre cerca de la mitad del consumo total de energías renovables en nuestra sociedad, y se prevé que también sea el medio con el que satisfacer la mitad del objetivo de energías renovables fijado en Europa 2020. A medida que «se calienta» el debate político en torno a la seguridad energética, la biomasa se considera cada vez más como una fuente primaria de combustible con la que sustituir el gas natural y proporcionar calefacción urbana. Pero ¿en qué medida es un recurso sostenible? Recientemente se celebró en Bruselas el congreso de la Asociación Europea de la Biomasa (AEBIOM), al que asistieron especialistas científicos, autoridades políticas y representantes de ONG y grandes empresas de esta industria. 

La diferencia entre la biomasa y los combustibles fósiles estriba en la escala temporal. Según el Biomass Energy Centre, si se gestiona de forma sostenible, la biomasa se cosecha como parte de un cultivo que se repone constantemente. De esta manera se mantiene un ciclo de carbono cerrado, sin incrementos netos de CO2 en la atmósfera. 

Pero quizás no llegue nunca a materializarse ese proyecto de ciclo de carbono cerrado. Además, la cuestión de la sostenibilidad no se circunscribe al aspecto de las emisiones de CO2, sino que abarca consideraciones como la biodiversidad y la seguridad alimentaria. 

En el congreso de AEBIOM, diversos representantes de la Comisión Europea reiteraron la conclusión al respecto de este organismo, según la cual no es necesario introducir criterios vinculantes relativos a la sostenibilidad, en lo que concierne a la biomasa sólida y gaseosa, para alcanzar los objetivos marcados para 2020. 

Giulio Volpi, de la Dirección General de Energía, declaró: «Los riesgos de que se produzcan consecuencias medioambientales no deseadas [por la biomasa] se pueden solventar y reducir al mínimo mediante medidas nuevas o ya existentes de la UE en otros sectores que no son el energético. […] La biomasa presenta un gran potencial que hay que aprovechar, y debemos asegurarnos de que el marco político sea propicio para la biomasa». 

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La sostenibilidad como reto

No obstante, la sostenibilidad sigue siendo un reto singular para este sector. Peter Wilson, de la iniciativa industrial Sustainable Biomass Partnership (SBP, o «Asociación por una biomasa sostenible»), destacó el grado insuficiente de aprovechamiento de estructuras ya existentes dedicadas a la sostenibilidad (FSC y PEFC) en áreas clave que afectan a las fuentes de recursos silvícolas. Se refirió al Biomass Assurance Framework («Marco para el aseguramiento de la biomasa») de la SBP como una «solución puente» que ofrece un conjunto de normas y procesos que permitirán que las empresas del sector demuestren su cumplimiento de los requisitos legales, normativos y de sostenibilidad empleando mecanismos ya existentes. 

Uwe Fritsche, del «Instituto internacional de análisis y estrategia de sostenibilidad» (IINAS), ofreció una perspectiva científica e hizo una relación de las adversidades que conllevará la transformación hacia una bioeconomía en la que la biomasa represente un componente importante. Entre ellas: las emisiones de gases de efecto invernadero por el cambio en el uso del suelo y en las existencias de carbono; los problemas de biodiversidad por la conversión de herbazales, humedales y turberas; la seguridad alimentaria, cuestiones relativas a la posesión de la tierra, y la acidificación. 

El Sr. Fritsche destacó también el «problema del combustible», y en concreto: «Cuanto más comerciemos con bioenergía, y cuanto más valoricemos los productos silvícolas, mayor será el riesgo de emplear inadecuadamente parte del combustible necesario para la subsistencia de buena parte de la población terrestre». 

IINAS trabaja actualmente con el Centro Común de Investigación (JRC), la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) y otras entidades para valorar los avances científicos más recientes y pertinentes para estas cuestiones. El Sr. Fritsche indicó que hay en marcha conversaciones sobre la posibilidad de crear una matriz que esclarezca los riesgos, en cuanto a gases de efecto invernadero, que conlleva el uso de productos silvícolas. 

IINAS participa también en uno de los numerosos proyectos financiados con fondos europeos que estudian el potencial y la sostenibilidad de la biomasa. S2BIOM pretende mejorar el perfil de sostenibilidad de la cadena de suministro de biomasa. Desde septiembre de 2013, el equipo responsable de esta iniciativa trabaja para diseñar y evaluar tales cadenas de suministro y estrategias óptimas al respecto para sustentar una aportación sostenible de materias primas de biomasa a escala local, regional y paneuropea.