La angustia tras un trauma

Sus hallazgos podrían conducir al desarrollo de terapias nuevas para personas que han vivido una experiencia traumática.

Investigación científica sobre por qué se mantiene la angustia tras un evento traumático

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¿Resulta fácil olvidar la angustia que provoca un suceso traumático? Un equipo de científicos alemanes opina que no.

Científicos de las Universidades de Bonn y de Berlín (Alemania) informaron mediante un artículo publicado en The Journal of Neuroscience que han dado con un mecanismo capaz de detener el proceso que permite librarse de la ansiedad tras un suceso estresante.

Afirmaron que los sentimientos de ansiedad no se relajan si no se segrega suficiente dinorfina en el encéfalo. Sus hallazgos podrían conducir al desarrollo de terapias nuevas para personas que han vivido una experiencia traumática.

La ansiedad ayuda a evitar peligros, sobre todo a aquellas personas que ya han sufrido una experiencia estresante, pues les mueve a evitar situaciones que provocan miedo. No obstante, los síntomas del miedo suelen aplacarse cuando no se presenta una nueva situación opresiva.

«El recuerdo de los sucesos terribles no se borra así como así -afirmó el Dr. Andras Bilkei-Gorzo del Instituto de Psiquiatría Molecular de la Universidad de Bonn-, sino que los afectados asimilan mediante un proceso de aprendizaje activo que ya no es necesario sentir temor pues el peligro ya ha pasado.» No obstante, es posible desarrollar distintas patologías crónicas relacionadas con la ansiedad tras haber sufrido estrés físico extremo provocado por situaciones de guerra, toma de rehenes, accidentes o catástrofes.

Pero, ¿qué provoca que un suceso cree más estrés que otro? ¿Por qué algunos sucesos no llegan a olvidarse nunca mientras que otros se acaban por diluir en el recuerdo? «Logramos demostrar mediante una serie de experimentos que la dinorfina desempeña una labor importante en la reducción de la ansiedad», destacó el profesor Andreas Zimmer, director del Instituto de Psiquiatría Molecular de la Universidad de Bonn.

Según los investigadores, el grupo de sustancias implicadas son los opioides, entre los que se incluye la endorfina segregada, por ejemplo, por los deportistas y que provoca efectos analgésicos y eufóricos. La dinorfina produce el efecto contrario y amortigua las emociones.

El equipo investigó la influencia de las dinorfinas en distintas personas y descubrió que los síntomas de la ansiedad no se disipaban en ellos tanto si se habían expuesto a un estímulo negativo durante un periodo prolongado como si no. Los autores señalaron que un suceso estresante como quemarse la mano en un fogón no se olvida con facilidad, pero no así una lista de vocabulario pues esta acción es tediosa y no está relacionada con las emociones.

«Aprovechamos las variaciones naturales del gen de la dinorfina que provocan que cada persona libere concentraciones distintas de esta sustancia en el encéfalo», indicó el profesor Henrik Walter, director del área de investigación de la mente y el encéfalo de la Clínica Universitaria de Psiquiatría del Hospital Charité de Berlín, profesor con experiencia anterior en este tipo de experimentos científicos en la Clínica Universitaria de Bonn.

El equipo dividió a 33 sujetos sanos en dos grupos en función de la intensidad de liberación de dinorfina establecida por su genética. Así se pudo afirmar que los sujetos con una actividad génica menor respecto a la dinorfina sufrirían reacciones al estrés que durarían mucho más que las del segundo grupo.

Los escáneres encefálicos mostraron que la amígdala, una estructura ubicada en los lóbulos temporales del encéfalo y dedicada al procesamiento de los contenidos emocionales, también se activaba. «Tras detener el estímulo láser negativo, la actividad de la amígdala se debilitó de forma paulatina», informó el profesor Walter. «Esto significa que la reacción adquirida de ansiedad ante el estímulo se había olvidado. Este efecto no fue tan intenso en el grupo con menos actividad de la dinorfina, en el que la ansiedad duró más. No obstante, el “olvido” de las reacciones de ansiedad adquiridas no es un proceso gradual espontáneo sino activo en el que interviene la corteza prefrontal ventromedial. Es muy probable que las dinorfinas afecten de manera crucial a la manera en la que se olvida el miedo gracias a la mediación de esta estructura.»

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