La aniquilación de los templarios

Batalla de los Cuernos de Hattin, en 1187, momento decisivo de las cruzadas. / Wikipedia

De los mitos y lugares comunes propios del imaginario medieval cuya tradición sigue perviviendo, el de los templarios es uno de los que más juego ha dado. Su aniquilación, una auténtica razzia policial con una avanzada logística que sorprende por la época, cuadra a su vez con el halo de misterio que siempre envolvió a la orden desde sus comienzos y que ha contribuido a generar la fascinación que los caballeros templarios siguen suscitando aún hoy en día.

 

CV / También, sin duda, el hermetismo propio de la orden en lo referente a su funcionamiento interno contribuyó a dar pábulo a la fantasía popular y a la leyenda negra que se construyó sobre ella. Ciertamente, pocos son los lugares comunes propios del imaginario esotérico medieval del que no formen parte los templarios, al menos parcialmente: desde estar en posesión del santo grial e iniciados en sus secretos y poderes, hasta la celebración de secretos rituales heréticos y satánicos, con prácticas de sodomía y de bestialismo. Un halo de misterio que fue hábilmente aprovechado y difundido por con finalidades propagandísticas por el rey de Francia, con fines muchos más prosaicos que los que adujo para aniquilarlos. En realidad, estaba endeudado hasta las cejas con los templarios y codiciaba sus riquezas y poder. ¿Pero qué fueron verdaderamente los templarios?

Un halo de misterio que fue hábilmente aprovechado y difundido por con finalidades propagandísticas por el rey de Francia, con fines muchos más prosaicos que los que adujo para aniquilarlos

Los Pauperes Commilitones Christi Templique Salomonici o, lo que es lo mismo, los Pobres Caballeros de Cristo del Templo de Salomón, fue una orden religiosa y militar creada por el caballero francés Hugo de Payns y ocho seguidores suyos, con la finalidad de asegurar la defensa de los Santos Lugares tras la Primera Cruzada (1096-1099). Sus miembros eran monjes guerreros que destacaron por su capacidad combativa y por su modélica organización. Con el tiempo, sus actividades devinieron muy lucrativas, y se dotaron de una poderosa estructura que funcionó a la vez como agencia de viajes, entidad financiera transnacional –concedieron créditos a los reyes, emitieron pólizas de seguros, cheques de viaje…-, orden religiosa y ejército al servicio de sí mismo, sin otra autoridad testimonial que la del papa de Roma. Es decir, una multinacional que funcionaba como un estado reticular dentro de las monarquías medievales occidentales.

La caída de Jerusalén (1187) y las derrotas que les infligió el sultán Saladino mermó en algunos enteros su prestigio militar, pero no su poder económico, que siguió creciendo de forma imparable a lo largo de los casi dos siglos de existencia de la orden. Tras la pérdida de San Juan de Acre (1291), su existencia empezó a cuestionarse interesadamente, aduciendo la desaparición de la función para cuyo desempeño se habían creado, aunque en realidad era por el recelo que su inmenso poder y riquezas suscitaba entre los reyes europeos, ya por entonces con el proyecto de monarquías absolutas en ciernes, que acabaría cuajando un par de siglos después.

Fue el rey francés Felipe IV «el hermoso» quien les propinó el golpe de gracia, inquieto por el inmenso poder de la orden y codicioso de sus riquezas

Fue el rey francés Felipe IV «el hermoso» quien les propinó el golpe de gracia, inquieto por el inmenso poder de la orden y codicioso de sus riquezas, urdiendo un meticuloso plan que desplegó escalonada y sucesivamente en el plano político, en el propagandístico, en el doctrinario y en el policial. Para ello se las arregló para convencer al papa del peligro que representaban para la fe cristiana, apelando a sus supuestas prácticas heréticas y al incumplimiento de sus votos.

También atizó debidamente el flanco propagandístico, difundiendo relatos sobre los supuestos rituales secretos que celebraban, contaminados de islamismo y de judaísmo, empezando por pagar a un desertor para que los acusara de sodomía y de bestialismo. También se resaltaron oportunamente sus actividades financieras judaizantes y su condición de «extranjeros», al menos en la medida  que no estaban sujetos al poder «nacional» del rey. También supo aprovecharse de las pocas luces del Gran Maestre templario Jacques de Molay. La operación policial para neutralizar toda posible resistencia fue cuidadosamente planificada por el ministro del rey, Enguerrand de Marigny.

El pistolezazo de salida lo dio la propuesta de fusión de todas las órdenes militares en una –templarios, hospitalarios…- bajo el mando de un rex bellator, según la propuesta lanzada por Ramon Llull, que acometiera la tarea de reconquistar de una vez Tierra Santa para la cristiandad. Ni que decir tiene que el propio Felipe IV se ofreció gustosamente a ejercer como tal rex bellator y que, aunque el monarca francés no tuviera la menor intención de lanzar una nueva cruzada, con ello ponía a los templarios bajo su férula, que es de lo que se trataba precisamente.

El propio Jacques de Molay fue quemado en la hoguera tras un largo proceso de encarcelamiento y torturas

Pillado por sorpresa, el gran maestre templario Jacques de Molay rechazó frontalmente la propuesta de fusión, pero no supo ver el alcance real de los designios del monarca francés para con su orden. Intentó negociar apelando al papa, y la redada le sorprendió sin capacidad de hacer nada para contrarrestarla. En menos de dos semanas, casi en «tiempo real» para la época, todas las propiedades y castillos templarios fueron ocupados, y sus miembros detenidos y obligados bajo tortura a confesar sus herejías y prácticas sexuales «nefandas».

El propio Jacques de Molay fue quemado en la hoguera tras un largo proceso de encarcelamiento y torturas, no sin antes emplazar ante juicio de Dios en el plazo de un año y un día, al papa y al rey de Francia. Ambos, Felipe IV y el papa Clemente V, murieron antes del término del año en curso, a los 46 y 50 años de edad, respectivamente. El rey a causa de un derrame cerebral durante una partida de caza, el papa de una rápida y sobrevenida enfermedad.

Sobre la celebración del juicio divino, carecemos de información.

 

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Lunes, 12 de octubre de 1492

La expedición naval encabezada por Cristóbal Colón para dar con una ruta hacia Asia por el oeste, arribaba a la isla caribeña de Guanahani, en el archipiélago de las Bahamas. Este hecho se conoce como el descubrimiento de América.

Martes, 13 de octubre de 1307

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