El cambio se da en aquellos jóvenes que pertenecen a un nivel socioeconómico más bajo

El uso del preservativo refleja las desigualdades socioeconómicas entre los adolescentes de Barcelona

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Glòria Pérez, responsable de Sistemas de la Información del Área de Salud Sexual y Reproductiva del Servicio de Sistemas de Información Sanitaria de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) y profesora asociada a la Universidad Pompeu Fabra, lidera una investigación sobre las diferencias en el uso del preservativo entre jóvenes de diferentes clases socioeconómicas de Barcelona. Los resultados aparecen publicados en el Journal of Urban Health en un artículo firmado por Laia Alvarez-Bruned, como parte de su tesina final en el máster en Salud Pública ofrecido por las universidades Pompeu Fabra (UPF) y la Autónoma de Barcelona (UAB).

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El uso del preservativo durante este período de tiempo pasó del 80,5% en el año 2004 hasta el 68,3% en el año 2012

UPF / Entre los años 2004 y 2012 se produjo un descenso en el uso del preservativo en los chicos y chicas adolescentes de la ciudad de Barcelona. Se ha visto que este descenso es más marcado entre los jóvenes de clase social más desfavorecida. Estos resultados se basan en las encuestas a estudiantes de secundaria FRESC realizadas durante los años 2004, 2008 y 2012 a chicos y chicas de escuelas de Barcelona, diferenciando su nivel socioeconómico según el barrio en el que estudian y distinguiendo también entre escuelas públicas y escuelas privadas y concertadas.

De forma global, la prevalencia en el uso del preservativo durante este período de tiempo pasó del 80,5% en el año 2004 hasta el 68,3% en el año 2012. Además, el estudio distingue entre chicos y chicas, concluyendo que la utilización del preservativo por parte de las chicas en sus relaciones es menos frecuente (el 64,7% de las chicas encuestadas en 2012 afirmaba haber utilizado condón durante su última relación sexual frente al 76,2% de los chicos).

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El nivel socioeconómico marca las desigualdades

Los adolescentes parecen seguir una tendencia diferente en el uso del preservativo según el nivel socioeconómico al que pertenecen. No se ven diferencias destacables en el uso del preservativo por parte de chicos y chicas de nivel socioeconómico alto. El cambio se da en aquellos jóvenes que pertenecen a un nivel socioeconómico más bajo.

Los adolescentes parecen seguir una tendencia diferente en el uso del preservativo según el nivel socioeconómico al que pertenecen

Los chicos pertenecientes a un bajo nivel socioeconómico redujeron en un 20% el uso del preservativo, pasando del 91% en el año 2004 al 69% en 2012. De forma no tan drástica, pero también preocupante, es el descenso en el caso de los chicos que estudian en escuelas concertadas y privadas, donde el número de chicos que afirmaban haber utilizado condón durante su última relación sexual disminuyó en un 10%.

En las chicas, las tendencias son similares, aunque el descenso no es tan visible. Entre 2004 y 2012, un 16% más de las chicas pertenecientes a un nivel socioeconómico bajo afirmaba no haber utilizado preservativo durante su última relación sexual.

Estos resultados podrían deberse al incremento del uso de la píldora anticonceptiva por parte de las chicas y al del métodocoitus interruptus por parte de los chicos. No obstante, en este estudio, el descenso en el uso del preservativo no se atribuye a la mejora en el acceso a la píldora de emergencia, como pasa en otros países donde las píldoras de emergencia también se venden sin prescripción médica.

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Mejora de la educación sexual

Los resultados obtenidos en este estudio muestran que las chicas de Barcelona hacen menor uso del método que protege no sólo contra el embarazo, sino también contra las infecciones de transmisión sexual, y que, de forma generalizada, los jóvenes que pertenecen a un nivel socioeconómico desfavorecido han reducido la utilización de este método.

Glòria Pérez atribuye estos hechos a las carencias en la educación afectiva y sexual por parte de escuelas y familias

Glòria Pérez atribuye estos hechos a las carencias en la educación afectiva y sexual por parte de escuelas y familias. “No sólo es necesario explicar qué es la reproducción, sino cómo se utiliza un preservativo. También es necesaria la educación sexual y afectiva poniendo énfasis en todos los aspectos de la sexualidad, y reforzando las habilidades para negociar el método anticonceptivo con la pareja, saber decir no en caso de que no haya acuerdo”.

Aumentar la cobertura de los programas de educación sexual y afectiva en los centros educativos de la ciudad de Barcelona, que los programas de educación afectivo-sexual lleguen a donde ahora no lo hacen, incluir la perspectiva de género dentro de estas estrategias y promover el acceso universal a la anticoncepción en la adolescencia son algunas de las recomendaciones que Pérez propone para fomentar el uso del preservativo entre chicos y chicas y promover la práctica de relaciones sexuales seguras.

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