La batalla de Little Bighorn

La lucha de Custer, cuadro de Charles Marion Russell (1903). / Wikimedia

El 26 de junio de 1876, el 7º Regimiento de Caballería del ejército de los Estados Unidos, al mando del teniente coronel George Armstrong Custer, era aniquilado en Little Bighorn (Montana) por una fuerza india compuesta de guerreros sioux y cheyennes, al mando de Sitting Bull y Crazy Horse –Toro Sentado y Caballo Loco-. Este episodio se enmarca en lo que se conoce como la Guerra de Black Hills.

 

CV / A principios del siglo XIX, el general y presidente de los EEUU había decretado la deportación forzosa de las tribus indias al oeste del río Mississippi. Dejando los territorios al este como exclusivamente poblados por blancos, tras la adquisición de la Luisiana, comprada a Francia en 1806. El gobierno norteamericano consideró que disponía con ello, de acuerdo con sus capacidades y previsiones por entonces, de suficiente territorio para la colonización y desarrollo del país que había alcanzado la independencia de Inglaterra apenas treinta años antes. Al oeste del Mississippi quedaba la tierra de frontera, en la que, por lo general, solo se adentraban tramperos que comerciaban con los indios adquiriendo las pieles de castor que luego vendían en el este. Pero las previsiones se quedaron cortas.

A principios del siglo XIX, el general y presidente de los EEUU había decretado la deportación forzosa de las tribus indias al oeste del río Mississippi

La guerra con México (1846-1848) alteró completamente este escenario. En una auténtica acción de latrocinio legalizado por la fuerza de las armas, los norteamericanos despojaron a los mexicanos de más de medio país, haciéndose con más de dos millones de km2 de nuevos territorios –Arizona, California, Nuevo México, Nevada- además de incorporar a la Unión el nuevo estado de Texas, que había sido independiente desde su separación de México en 1838 hasta 1846. El estallido de la «fiebre el oro» en California en 1848 fue el detonante de una masiva migración hacia el nuevo territorio situado en la costa del Oceano Pacífico. La repoblación de California se convirtió muy pronto en un objetivo estratégico prioritario. Entre el Mississippi y la costa californiana se extendía un inmenso territorio de millones de kilómetros cuadrados que se convirtió en zona de paso hacia el oeste, y en la cual se fueron produciendo sucesivos asentamientos blancos que muy pronto entraron en conflicto con los originarios pobladores indios, todos ellos tribus nómadas que, en el caso que nos ocupa, dependían de la caza del búfalo.

Este proceso se truncó temporalmente debido a la Guerra Civil (1861-1865), pero se retomó con renovada fuerza tras el final del conflicto, dando lugar a lo que se conoce como las guerras indias. En el norte, tras la guerra de Nube Roja (1866-68) –el más importante de los jefes sioux-, conocida también como la guerra del río Powder, los indios consiguieron mantener todavía extensos territorios en Montana, Dakota y Wyoming, tras el Tratado de Fort Laramie. Pero el tratado, como todos los firmados por los indios por el gobierno norteamericano, fue papel mojado. La ocupación blanca siguió su curso y los indios se vieron progresivamente despojados de sus territorios de siempre. El exterminio de los búfalos les privó a su vez de la que había sido su fuente principal de sustento.

En 1874 se anunció el descubrimiento de yacimientos de oro en Black Hills, las Colinas Negras, territorio sagrado para los indios y que les pertenecía todavía en virtud de los acuerdos firmados con el gobierno norteamericano

En 1874 se anunció el descubrimiento de yacimientos de oro en Black Hills, las Colinas Negras, territorio sagrado para los indios y que les pertenecía todavía en virtud de los acuerdos firmados con el gobierno norteamericano. La invasión de buscadores de oro fue masiva, y los conflictos con los indios también. Violando sus propias promesas y tratados, el gobierno decidió enviar al ejército para proteger a los colonos blancos de las «agresiones» de los pieles rojas, y con la nada disimulada intención de despojar a los indios de los territorios que todavía les quedaban. Los sioux y los cheyennes, además de otras tribus menores, decidieron unirse para hacer frente a este ultraje y librar el último combate por su supervivencia. Es en este contexto que se produjo el episodio de la batalla de Little Big Horn.

Teniente coronel George Armstrong Custer, comandante del 7.º Regimiento de Caballería. / Wikimedia

George A. Custer era un militar norteamericano que había luchado en la Guerra Civil alcanzando el grado de general de brigada. Tras la guerra y consiguiente desmovilización, decidió seguir en el ejército con el grado de teniente coronel y destinado a los territorios en conflicto con los indios, al mando del 7º Regimiento de Caballería. Al estallar la guerra de Black Hills, el gobierno organizó una expedición de castigo contra los indios, con tres columnas que avanzaría por distintas rutas hacia Montana, con la intención de exterminarlos. Una de estas columnas era la de Custer y su 7º de caballería. Las otras dos, al mando del brigadier Terry y el coronel Gibbon, respectivamente, tuvieron problemas en su avance y la operación se aplazó. Custer decidió en cualquier caso proseguir, al parecer por su cuenta y en un acto de desobediencia, tal vez con la intención de apropiarse en exclusiva del mérito y la gloria militar por la victoria.

Pero se encontró en Little Bighorn con una concentración de indios superior a la prevista, entre 1500 y 3500, según distintas estimaciones. No era normal que los indios reunieran un grupo tan numeroso, en cualquier caso muy superior a los apenas 400 hombre de que disponía Cister. Fue completamente sorprendido y derrotado, y el 7º de Caballería completamente aniquilado, incluido el propio Custer, que murió durante el combate.

Toro Sentado se refugió en el Canadá, y Caballo Loco fue asesinado tras rendirse. Por su parte, la figura de Custer se elevó a la categoría de héroe nacional

Pero los indios no estaban en condiciones de aprovechar su victoria, y lo que se vendió como una salvaje masacre de soldados blancos, difundida ampliamente por la prensa norteamericana, reforzó el apoyo de la opinión pública a las campañas de exterminio de los «salvajes» indios que se reforzaron a partir de entonces. Toro Sentado se refugió en el Canadá, y Caballo Loco fue asesinado tras rendirse. Por su parte, la figura de Custer se elevó a la categoría de héroe nacional, dando lugar a una pródiga mitografía que Hollywood trató posteriormente de forma variada según los momentos por que estuviera pasando la propia sociedad norteamericana…

Toro Sentado, líder espiritual de los Lakota. / Wikimedia

Así, en ‘Murieron con las botas puestas’ –‘They died with their boots on’, Raoul Walch, 1941-, protagonizada por Errol Flynn-, Custer es el militar de una pieza y el prototipo del destino manifiesto norteamericano. La película se estrenó unas semanas antes del ataque japonés a Pearl Harbor y de la entrada de los EEUU en la II Guerra Mundial. Estaba muy claro hacia qué había que preparar y predisponer a la población.

Un enfoque parecido, pero con las aportaciones críticas que revelan en el fondo la farsa sobre la cual se construyen posteriormente las gestas épicas, sería ‘Fort Apache’-John Ford, 1948, con John Wayne y Henry Fonda-. Aunque aquí Custer no aparece con su nombre, y el escenario se desplaza a Arizona, siendo los apaches en lugar de los sioux los indios involucrados, y el desierto en lugar de las praderas.

El enfoque es ya algo distinto en ‘La última aventura’ –‘Custer in the West’, Robert Siodmak, 1967, con Robert Shaw en el papel de Custer-, aquí la guerra es simplemente amoral, y Custer una suerte de superhombre nietzscheano al cual lo que le gusta de verdad es combatir a los indios, y que se autoinmola conscientemente cuando comprende que los avances técnicos acaban con el heroísmo y exterminarán a los indios indefectiblemente y que la guerra se acabará porque se quedará sin enemigos a los que combatir. Un concepto algo jungeriano de la guerra, como el que dicho autor expone en ‘Tempestades de Acero’.

La actuación del gobierno norteamericano se atuvo en todo momento al espíritu y a la letra de la famosa frase del general Sheridan: «el único indio bueno es el indio muerto»

Finalmente, para concluir, en ‘Pequeño Gran Hombre’ –‘Little Big Man’, Arthur Penn, 1970, con Dustin Hoffman-, Custer es un sádico enfermizo, un genocida. Lo que estaba detrás de la crítica era, por supuesto, la guerra del Vietnam.

En cualquier caso, y como supo lúcidamente anticipar Alexis de Tocqueville casi medio siglo antes en su ‘La democracia en América’, el destino de los indios estaba escrito de antemano, y Little Bighorn fue, en este sentido, solo una anécdota que propagandísticamente se elevó a la categoría de leyenda. La actuación del gobierno norteamericano se atuvo en todo momento al espíritu y a la letra de la famosa frase del general Sheridan: «el único indio bueno es el indio muerto».

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

Lunes, 20 de junio de 1933

Los aviadores españoles Mariano Barberán y Joaquín Collar, tras atravesar el Atlántico a bordo del aeroplano ‘Cuatro Vientos’, despegan de La Habana hacia México, donde concluía su viaje. Desaparecerán sin dejar rastro, al parecer tras un accidente en las selvas tropicales mexicanas.

Martes, 21 de junio de 1791

El rey de Francia Luis XVI, era detenido con su familia en la población de Varennes, tras haber huido de París para unirse a los ejércitos austríacos que planeaban invadir Francia y restablecer la monarquía absoluta.

Miércoles, 22 de junio de 1941

A las 3:15h de la madrugada, el ejército alemán comenzada la Operación Barbarroja. Más de tres millones de soldados de la Wehrmatch cruzaban la frontera soviética invadiendo el país.

Jueves, 23 de junio de 1894

Se fundaba en París el Comité Olímpico Internacional (COI), bajo los auspicios de barón Pierre de Coubertin, con el objetivo de revivir los Juegos Olímpicos de los antiguos griegos.

Viernes, 24 de junio de 1835

Fallecía en Cegama (Guipúzcoa) el general carlista Tomás de Zumalacárregui, a consecuencia de las heridas recibidas por un disparo durante el sitio de Bilbao, unos días antes.

Sábado, 25 de junio de 1856

En París, Charles Baudelaire publicaba su libro de poemas ‘Las Flores del Mal’.

Domingo, 26 de junio de 1876

Batalla de Little Big Horn (Montana, EEUU) entre las fuerzas del Séptimo de Caballería, al mando del coronel George. A. Custer, y una coalición de indios sioux y cheyennes, que concluyó con la muerte de Custer y la aniquilación total de las fuerzas estadounidenses. Es la mayor y más espectacular derrota sufrida el ejército norteamericano a lo largo de las guerras indias.

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