La batalla de Trafalgar

Este óleo que Auguste Mayer pintó en 1836 representa al Bucentaure recibiendo una andanada del HMS Sandwich durante la batalla de Trafalgar. En realidad el pintor ha cometido un error pues el HMS Sandwich fue retirado del servicio activo en 1797 y nunca intervino en Trafalgar / Wikimedia

Tal día como hoy… 21 de octubre de 1805 tenía lugar frente a las costas gaditanas la batalla de Trafalgar

 

El 21 de octubre de 1805 tenía lugar frente a las costas gaditanas la batalla de Trafalgar, uno de los combates navales más famosos de la historia. Se enfrentaron la escuadra inglesa, comandada por el almirante Nelson, y la franco-española, al mando del almirante francés Pierre Villeneuve. La victoria inglesa consolidó su dominio indiscutible de los mares y obligó a Napoleón a renunciar a sus planes de invadir Inglaterra. Para España, fue el final de su fuerza naval, que ya nunca recuperó.

 

CV / En el año 1805 la Francia de Napoleón era la mayor potencia continental sin discusión alguna. Solo Inglaterra, amparada en su insularidad y su dominio del mar, se le resistía. España, por su parte, había participado en las dos primeras coaliciones europeas contra la Francia revolucionaria, pero en un brusco cambio de política, el primer ministro Godoy decidió aliarse con Napoleón. La batalla de Trafalgar tuvo lugar en el contexto de la tercera coalición, que enfrentó al Reino Unido, Austria, Rusia, Nápoles y Suecia, contra Francia, a la cual se unió España.

La batalla de Trafalgar tuvo lugar en el contexto de la tercera coalición, que enfrentó al Reino Unido, Austria, Rusia, Nápoles y Suecia, contra Francia, a la cual se unió España

Para lo único que le servía España a Napoleón era para disponer de su armada, poniéndola a disposición de la francesa. La fuerza naval española era todavía por entonces de cierta consideración y su oficialidad de las mejores de Europa, pero el pésimo mantenimiento de los barcos y el escaso adiestramiento de la marinería los situaba en inferioridad en inferioridad frente a los experimentados marineros ingleses. Técnicamente los ingleses disponían también de superioridad artillera gracias al sistema de retroceso de sus cañones, mientras que, por el contrario, los españoles y los franceses tenían que encaramarse sobre ellos para recargarlos. Esto daba a los británicos una cadencia de tiro superior a la de sus rivales. El famoso ‘Nelson touch’ no era sino una forma de aprovechar esta superioridad. Sin ella no hubiera tenido sentido.

Napoleón entendió que su enemigo más peligroso era Gran Bretaña, y decidió invadirla apostando 200.000 soldados en Boulogne, dispuestos a lanzarse sobre la isla. Pero esto era imposible con la flota inglesa controlando el canal de la Mancha. Decidió entonces una discutible maniobra de distracción que consistió en enviar su escuadra al mando de Villeneuve al Caribe, con la aparente intención de saquear las posesiones británicas. Luego, cuando la flota inglesa acudiera, les daría esquinazo y se dirigiría a toda prisa hacia Europa para dar cobertura al desembarco francés en Gran Bretaña, antes de que los ingleses se dieran cuenta del auténtico objetivo. Pero Nelson no era tan tonto.

Al principio, pareció que los ingleses mordían el anzuelo

Al principio, pareció que los ingleses mordían el anzuelo. Efectivamente, el Almirantazgo envió a Nelson en persecución de Villeneuve, y cuando éste puso rumbo a Europa, Nelson lo persiguió y derrotó en la batalla del cabo Finisterre. Refugiado en la Coruña, Napoleón le ordenó dirigirse hacia Boulogne, pero Villeneuve desobedeció y se dirigió a Cádiz. Nelson no se hizo esperar, y desde su base en Gibraltar bloqueó a la flota franco-española. La escuadra permaneció en Cádiz más de un mes, sin salir a enfrentarse a los ingleses. En realidad no le faltaban razones. Con Nelson al acecho, salir a plantarle batalla era un suicidio. Pero Napoleón dispuso entonces la destitución de Villeneuve. Y al llegarle a éste oficiosamente la noticia, decidió zarpar antes de que llegara su relevo.

Los jefes españoles – Federico Gravina, Cosme Damián Churruca, Hidalgo de Cisneros y Dionisio Alcalá Galiano, era del parecer que había que esperar, porque el barómetro estaba bajando. El lugarteniente de Villeneuve, el almirante francés Charles Magon, replicó entonces que lo único que estaba bajando era el valor. Alcalá Galiano y él se retaron entonces a duelo. Pero nunca pudieron batirse porque ambos murieron en la batalla. Villeneuve hizo valer su autoridad como almirante jefe de la flota y ordenó zarpar.

En el cabo Trafalgar, frente a las costas de Barbate (Cádiz), se enfrentaron cuarenta buques hispano-franceses contra 33 buques británicos

En el cabo Trafalgar, frente a las costas de Barbate (Cádiz), se enfrentaron cuarenta buques hispano-franceses –entre navíos de línea, fragatas y bergantines- con un total de unos 27.000 hombres, contra 33 buques británicos y 18.000 hombres. El combate duró unas siete horas y se saldó con la absoluta victoria inglesa. Los franco-españoles perdieron 22 navíos, unas 7.000 bajas y otros tantos prisioneros. Los ingleses, unos 2.000 y ningún buque perdido. La mayoría de jefes de las armadas murieron a consecuencia de la batalla. Nelson, Churruca, Alcalá-Galiano y Magon durante los combates; Gravina, un tiempo después a consecuencia de las heridas recibidas.

En cuanto a Villeneuve, no se sabe si se suicidó o si fue «suicidado». Fue capturado con su barco y trasladado a Inglaterra como prisionero. Liberado unos meses después, regresó a Francia con la intención de disculparse ante Napoleón, que lo había denostado públicamente a la vez que lamentaba no haberle dado el mando a Gravina. Camino de París, Villeneuve se alojó en una posada en Rennes. Al día siguiente lo encontraron con seis puñaladas. Se dijo que fue un suicidio…

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