La Bella Otero

Fue la reina indiscutible de la farándula parisina y emblema de la Belle Époque / Wikimedia - Léopold-Émile Reutlinger

Tal día como hoy… 4 de noviembre de 1868 nacía Agustina del Carmen Otero Iglesias, más conocida como La Bella Otero

 

El 4 de noviembre de 1868 nacía en Valga, un municipio gallego situado en la cuenca del Ulla, Agustina del Carmen Otero Iglesias, más conocida como La Bella Otero. Cantante y bailarina exótica de extraordinaria belleza, fue la reina indiscutible de la farándula parisina y emblema de la Belle Époque.

 

CV / En el siglo XIX España estaba considerada desde la Europa industrializada como un lugar exótico donde el tiempo se había detenido. El imaginario creado por los escritores románticos dejó muy arraigados toda una serie de tópicos sobre bandoleros, gitanos, toreros, navajas, bailaoras y mujeres fatales… Pensemos, por ejemplo, en cómo dos obras tan distantes en género y perspectiva, ‘Carmen’ de Merimé o ‘El derecho a la pereza’ de Paul Lafarge, incurren en los mismos tópicos. Casi podría decirse que en el siglo XIX, los personajes más representativos de cualquier pueblo de la serranía andaluza eran el cura, el alcalde, el gitano y el poeta inglés que había venido allí a buscar inspiración… Así estaba la cosa.

Agustina del Carmen era hija de madre gallega y padre marino griego. Creció en la más absoluta pobreza y no recibió apenas instrucción escolar alguna

Y aunque la Bella Otero no era andaluza, pronto simuló serlo al comprobar lo rentable que resultaba la impostura. Para una bailadora, ser andaluza tenía mucho más pedigrée que ser gallega, y si además de andaluza era de ascendencia gitana, pues entonces ya era el no va más y todos los europeos a babear… El Spain is different no es más que uno de tantos lodos que trajeron aquellos polvos.

Agustina del Carmen era hija de madre gallega y padre marino griego. Creció en la más absoluta pobreza y no recibió apenas instrucción escolar alguna. Parece ser que a los once años fue objeto de una violación por parte del zapatero del pueblo. Se ignoran más detalles, pues ella nunca habló de este trance, pero el caso es que huyó de su pueblo y comenzó su andadura en una compañía de cómicos ambulantes portugueses. También de estos tiempos data su cambio de nombre, Agustina del Carmen por Carolina. Actuaba de cantante y bailarina, ejerciendo también la prostitución con cierta frecuencia.

Con 20 años, conoció en Barcelona a un banquero que se propuso promocionarla en Francia, llevándosela a Marsella. Allí comenzó la construcción de su propia autobiografía, que utilizó para su autopromoción. En poco tiempo, fue famosa en toda Francia, presentándose como una bailarina andaluza de origen gitano, La Bella Otero.

Se retiró de la escena en 1910, estableciéndose en Niza, completamente arruinada / Wikimedia

Fue uno de los símbolos de la Belle Époque. Desde París, realizó giras por todo el mundo: Nueva York, Buenos Aires, La Habana, San Petersburgo… Técnicamente, la Bella Otero no era una bailarina profesional, su arte era más intuitivo que técnico, y era también una buena cantante y actriz.  Arrasó allí donde fue. Se dedicó también, como era usual en la época, a ejercer de cortesana, teniendo por amantes a prácticamente toda la realiza europea de la época, Guillermo II de Alemania, Nicolás II de Rusia, Eduardo VII de Inglaterra, Aristide Briand.

Acumuló una gran fortuna, que fue a parar, debido a su ludopatía, a los casinos de Montecarlo y Niza. Se retiró de la escena en 1910, estableciéndose en Niza, completamente arruinada y viviendo de una pensión que le asignó el casino de Montecarlo en agradecimiento por los millones que se había dejado allí.

La Bella Otero murió en 10 de abril de 1965 en Niza, a los 96 años de edad.

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