La boda de Lutero y una monja

Retrato de Catalina de Bora, esposa de Martín Lutero, por Lucas Cranach el Viejo. 1526. Wartburg-Stiftung, Eisenach, Alemania. / Wikimedia

El tema del matrimonio y el celibato eclesiástico había sido desde siempre conflictivo en el cristianismo desde sus mismos orígenes, con posicionamientos a favor y en contra, a partir del surgimiento de una clase de personas dedicadas a Dios como tarea fundamental y primordial, es decir, lo que luego devino el estamento religioso: los sacerdotes, frailes, monjes y monjas. Lutero lo rompió definitivamente casándose él mismo con una monja.

 

CV / El problema era si la dedicación en exclusiva a Dios excluía la posibilidad de casarse y fundar una familia, por problemas de incompatibilidad; una incompatibilidad a la que más adelante, a medida que la Iglesia se fue jerarquizando y convirtiendo en una poderosa institución, se le unió el problema del patrimonio, de ahí lo que luego fueron los votos de ordenación: pobreza, obediencia y castidad. Tener que cuidar de una familia y sacarla adelante era una tarea que podía interferir en la dedicación esperada de un religioso, entrando en conflicto de intereses con cualquiera de los tres votos mencionados, no solo el de castidad.

En 1525, el monje agustino alemán Martín Lutero era ya una figura relevante del movimiento que dio pie a la reforma protestante

Desde sus comienzos, la cosa se fue sobrellevando con más o menos contratiempos y altibajos a lo largo de los primeros siglos, hasta la reforma gregoriana del siglo XI, llevada a cabo por el papa Gregorio VII, que prohibía taxativamente el matrimonio en aquellos que hubieran recibido el sacramento de la orden sacerdotal. Esto producía situaciones paradójicas. Un sacerdote no se podía casar por su condición, pero en cambio, si se producía amancebamiento, la cosa estaba mucho más tolerada porque lo importante, el patrimonio, no peligraba. Y la categorización del pecado de la carne era en este sentido similar si los pecadores eran seglares que si eran eclesiásticos. Cada uno a su nivel según el rango jerárquico, desde el cura de pueblo, hasta los altos prelados y los papas, hay toda una amplia y documentada tradición al respecto.

Martin Luther by Cranach-restoration / Wikimedia

En 1525, el monje agustino alemán Martín Lutero era ya una figura relevante del movimiento que dio pie a la reforma protestante. Contra la opulencia y la lujuria de la Roma renacentista del momento –la de Miguel Ángel y Leonardo, aupados por distintos papas, Lutero seguía en principio las doctrinas heréticas en la línea de Jan Hus o de John Wyclif, pero pronto constituyó la suya propia. Para Lutero había que acabar con el hiato existente entre la vida civil y la religiosa; entra lo sagrado y lo profano. Había pues que cerrar los conventos, pero no para renunciar a los valores monásticos, sino para abrirlos a toda la sociedad, convirtiéndola en un inmenso convento. Y por ello también, en justa reciprocidad, desde la devaluación de la trascendencia de la condición sacerdotal, ahora mucho más inmanente, los nuevos pastores debían poder casarse.

En abril de 1523, Lutero ayudó a escapar a doce monjas del monasterio cisterciense de Nimbschen (Sajonia), al parecer sacándolas de allí metidas en barriles

En abril de 1523, Lutero ayudó a escapar a doce monjas del monasterio cisterciense de Nimbschen (Sajonia), al parecer sacándolas de allí metidas en barriles. Tres de ellas regresaron con sus familias, liberadas de sus votos; las otras nueve fueron llevadas a Wittenberg, por entonces un feudo luterano. Entre estas se encontraba Katharina von Bora, hija de unos nobles sajones venidos a menos. Como era de esperar, el destino natural de las monjas liberadas era casarlas.

A Katharina le surgieron varios pretendientes en Wittenberg, hasta dónde se sabe, Jerone Baumgartner –un estudiante de la universidad de la ciudad-, el doctor Kaspar Glatz –médico local- o Nikolaus von Armsdorf –teólogo y colaborador de Lutero-. Katharina parecía tener muy claro que quería hacer un buen matrimonio y se decantó por este último, hasta que irrumpió Lutero, con quien se casó el 13 de junio de 1525. El matrimonio tuvo seis hijos, la mayoría de los cuales murieron muy pronto. La sexta hija, Margaretha, nacida en 1534, se casó con un noble prusiano. Murió en 1570 a los 36 años, pero de ella proviene el único linaje de Lutero que se mantiene en la actualidad.

Con su matrimonio, Lutero incurrió en una definitiva ruptura con la Iglesia católica ya sin punto de retorno

Con su matrimonio, Lutero incurrió en una definitiva ruptura con la Iglesia católica ya sin punto de retorno. Se cuenta una anécdota, probablemente difundida por sus enemigos, según la cual Lutero era muy consciente del pecado sacrílego en que estaba incurriendo al casarse. Al parecer, estaba en cierta ocasión la pareja paseando en un día soleado, cuando Katharina levantó la vista y le dijo a su esposo: “Fíjate en el cielo ¡qué hermoso es!”, a lo que Lutero le respondió: “Sí, pero no es ni para ti ni para mí…”

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

Lunes, 7 de junio de 2011

Fallecía en París Jorge Semprún (n. 1923), escritor, intelectual y político español. Fue miembro del PCE durante la resistencia antifranquista, posteriormente expulsado de dicho partido, y ministro de Cultura entre 1988 y1991.

Martes, 8 de junio de 1949

Se publicaba la novela ‘1984’, de George Orwell, una distopía sobre los totalitarismos.

Miércoles, 9 de junio de 68

El emperador Nerón se suicidaba, asistido por su esclavo y secretario Epafrodito, para no caer en manos de la rebelión que puso fin a sus catorce años de mandato.

Jueves, 10 de junio de 1926

Fallecía en Barcelona, atropellado por un tranvía, el arquitecto Antoni Gaudí, máximo representante del modernismo catalán.

Viernes, 11 de junio de 2002

El Congreso de los Estados Unidos reconocía póstumamente al ingeniero ítalo-americano Antonio Meucci (1808-1889) como inventor del teléfono, desposeyendo de dicho reconocimiento al norteamericano Graham Bell (1847-1822), que lo había patentado antes, aunque pudo haberle robado el diseño.

Sábado, 13 de junio de 1991

La ciudad rusa de Leningrado recuperaba su antiguo nombre de San Petersburgo.

Domingo, 13 de junio de 1525

El moje agustino Martín Lutero, impulsor de la reforma protestante, rompía el celibato casándose con la monja Katharina von Bora.

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