La Carta Magna

Cotton MS. Augustus II. 106, una de las cuatro copias auténticas sobrevivientes del texto de 1215. Albergada en la Biblioteca Cotton. / Wikimedia

Tal día como hoy… 15 de junio de 1215 Juan I de Inglaterra firmaba la Carta Magna

 

El 15 de junio de 1215, en las praderas de Runnymede, en la ribera sur del Támesis, cerca de Windsor, el rey Juan I de Inglaterra firmaba ante los nobles la Magna Carta Libertatum, conocida como Carta Magna. El documento está considerado un precedente del parlamentarismo, de la limitación de los poderes reales y de las libertades democráticas. Unas afirmaciones que hoy en día se consideran exageradas.

 

CV / Juan I de Inglaterra nunca fue un rey popular, ni ha pasado a la historia con demasiados merecimientos. Menos aún en el campo literario de la novela histórica. Se le conoció como Juan «Sin Tierra» -en el inglés original John Lackland-. Era el menor de los cinco hijos de Enrique II y Leonor de Aquitania, y el apodo se lo puso su propio padre, Enrique II, que lo despreciaba, por ser el más desfavorecido en el reparto de feudos entre los hijos. Luego, al rebelarse sus cuatro hermanos contra el padre y  permanecer Juan fiel a él, se convirtió en su favorito.

Tras la muerte de sus tres hermanos mayores y el breve reinado de  Ricardo I, Juan se convirtió en rey de Inglaterra el año 1199

Pero nada hacía imaginar que llegaría a ser rey. Al parecer no era un mal gestor, pero sí de personalidad vengativa, mezquina y codiciosa, a la vez que artera, «cualidades» que fueron aprovechadas por la literatura para ponerle como el «malo» en los episodios de Robin Hood y las conspiraciones contra su hermano Ricardo Corazón de León mientras este estaba en la Tercera Cruzada. La novela Invahoe, de Walter Scott, no es para nada ajena a la conformación de esta visión de Juan I.

Tras la muerte de sus tres hermanos mayores y el breve reinado de  Ricardo I, Juan se convirtió en rey de Inglaterra el año 1199. Durante el reinado de Ricardo, que había transcurrido con el rey fuera de Inglaterra la mayor parte del tiempo, entre las Cruzadas y las guerras en Francia, Juan había conspirado ciertamente con los nobles normandos para convertirse en rey y con el rey francés Felipe II Augusto, el gran enemigo de su hermano.

Pero una vez con la corona en la cabeza, sus anteriores amigos se convirtieron en enemigos. Precisó de la ayuda de los nobles para defender las posesiones dinásticas en Francia –Normadía y Aquitania- contra su antiguo cómplice, que las ambicionaba y que, en su momento, es muy posible que Juan se las hubiera prometido a cambio de su ayuda.

La Carta Magna se tiene como la cesión de poderes por parte del rey y el fin de la monarquía absoluta

El caso es que perdió la guerra y la mayoría de posesiones francesas, y de vuelta a Inglaterra, tuvo que afrontar las exigencias de los nobles contra los impuestos que había decretado para rehacer la maltrecha economía inglesa. Y contra la Iglesia, celosa siempre de sus privilegios. Y llegó la Carta Magna, que se tiene como la cesión de poderes por parte del rey y el fin de la monarquía absoluta.

En realidad no fue no lo uno ni lo otro. En primer lugar porque la disputa fundamental era quien tenía más derecho a seguir explotando al pueblo llano, si el rey, los arzobispos o los nobles, siendo la Gran Carta de las Libertades el reparto de estos derechos entre las tres partes.

La Carta fue redactada por el arzobispo de Canterbury, Stephen Langton. En segundo lugar, porque ninguna de estas partes firmantes cumplió lo acordado, sobre todo en los pocos aspectos que sí refería a lo que hoy podríamos considerar, visto retrospectiva, pero también extemporáneamente, derechos civiles, aunque restringidos a la nobleza, como el Habeas Corpus.

La evocación de la Carta Magna como paradigma de las libertades y del parlamentarismo surgió siglos después, cuando empezaba a cundir el parlamentarismo tardo medieval

Para Juan Sin Tierra fue una manera de ganar tiempo, hasta que tuviera reclutado el ejército mercenario que estaba organizando. Cuando lo tuvo, se puso bajo la admonición del papa de Roma apelando al derecho divino de la monarquía y declaró nula la Carta. Estalló entonces la llamada Primera Guerra de los Barones (1215-1217). Los nobles y la Iglesia recibieron ayuda de Francia y Juan fue derrotado, muriendo en la retirada. Fue coronado rey su hijo Enrique III, de nueve años, con un barón, William Marshal como regente. La guerra civil continuó hasta la victoria de los realistas en 1217.

La evocación de la Carta Magna como paradigma de las libertades y del parlamentarismo surgió siglos después, cuando empezaba a cundir el parlamentarismo tardo medieval, y durante las guerras del Parlamento con el rey del siglo XVII. Incluso se llegó a considerar que antes de la invasión normanda, había habido con los anglo-sajones un periodo de libertades truncado por la conquista. Y la Carta Magna se vio como un eslabón más en la larga lucha por la «recuperación» de las libertades pretéritas; pero solo las de algunos. Era en realidad una carta medieval que consagraba un orden de cosas no muy distinto que el de otros muchos reinos medievales europeos.

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