El escritor Javier Cercas / UB

Javier Cercas: «Las grandes mentiras se construyen con pequeñas verdades»

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Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962) ha aprendido sobre el engaño de la mano de «el Maradona de la mentira». Con estas palabras, el articulista y escritor se refiere a Enric Marco, el protagonista de El impostor, su última novela. En ella se sumerge en la vida del hombre que se hizo pasar por superviviente del campo de concentración nazi de Flossenbürg e incluso llegó a presidir la Amical de Mauthausen hasta que fue desenmascarado en mayo de 2005 por el historiador Benito Bermejo.

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UB / Con este bagaje en su mochila literaria, Cercas acudió la semana pasada a la Universidad de Barcelona para participar en el curso de Els Juliols La mentira, versión oficial, una reflexión sobre las mentiras del sistema en que vivimos.

Cercas protagonizó la sesión titulada «De la prensa y otros cuentos», en la que conversó sobre la mentira en los medios de comunicación con el también escritor Ramón Andrés, coordinador del curso junto con la profesora de literatura española de la UB Lola Josa. Andrés describió al autor de Soldados de Salamina o Anatomía de un instante como escritor «de corte cervantino que hace ficción de lo que es en esencia real, acostumbrado a tratar la línea fina entre lo verosímil y la aproximación a la verdad».

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La responsabilidad de los medios

Desde el inicio del diálogo, Javier Cercas se mostró crítico con los medios de comunicación. «Fomentan una visión del mundo que es un espejismo; ya que están dominados por la urgencia de lo inmediato y por la dictadura del presente. Sin el pasado, el presente está cojo», subrayó. Cercas también denunció el poder desmesurado de unos medios que no solo no reflejan la realidad, sino que a veces la fabrican.

Cercas también denunció el poder desmesurado de unos medios que no solo no reflejan la realidad, sino que a veces la fabrican

No obstante, el escritor también recordó que gracias a este poder, los gobiernos de los países democráticos están más controlados. «El poder de Obama es ahora más débil de lo que fue en su época el poder de Roosevelt, y eso es positivo», destacó. En este sentido, Cercas subrayó que los periodistas no son siempre conscientes de la responsabilidad que tienen.

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Los secretos de una mentira creíble

Poco a poco, la conversación fue virando hacia El impostor, su personaje principal y cómo consiguió engañar a todo el mundo, incluidos los periodistas. Según el escritor, «hay un elemento fundamental en una mentira que funciona: las grandes mentiras se construyen con pequeñas verdades; sin el sabor de la verdad no funcionan». En el caso concreto de Marco, con el que el escritor se entrevistó en diferentes ocasiones, detrás de cada mentira había pequeñas verdades. Por ejemplo, sostenía que había estado en un campo de concentración alemán y, aunque nunca lo había hecho, sí había estado en Alemania durante los años del nazismo y había estado en la cárcel por otros motivos.

El impostor, su personaje principal, consiguió engañar a todo el mundo, incluidos los periodistas

Otra de las razones de la credulidad respecto a su historia fue, según Cercas, que explicaba lo que todo el mundo quería escuchar: «Era una verdad edulcorada, amable y digerible, con unos buenos muy buenos y unos malos muy malos. Y esta versión de la realidad es lo que los medios y la gente está encantada de difundir», señaló.

Para evitar engaños de este tipo, el escritor recomendó tener en cuenta que a veces los testigos del pasado se equivocan, no comprenden bien lo que pasó en un momento histórico determinado o incluso quieren engañar. «Los testigos merecen todo el respeto y el apoyo, pero sus palabras también tienen que ser contrastadas», apuntó.

Ficción contra una realidad insuficiente

La experiencia de Cercas al recomponer la historia de Enric Marco le ha servido para comprenderse mejor a sí mismo y al ser humano. «Para mí es una hipérbole de lo que somos las personas. Todos nos engañamos a nosotros mismos y necesitamos las mentiras para escaparnos de la vida que tenemos, porque la realidad es insuficiente y brutal», afirmó. En este sentido, el escritor recordó la figura de Alonso Quijano, que se inventa a don Quijote, aunque al final de la obra de Cervantes se da cuenta de que también necesita la verdad.

En esta vía hacia la comprensión de la realidad, el escritor defendió la importancia de la literatura para cartografiar al ser humano suspendiendo el juicio: «La ficción es un engaño consentido que nos aparta de la realidad y nos alivia de lo que tiene de insoportable, y al mismo tiempo nos permite entenderla», concluyó.

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