María Bleda y José María Rosa, forman una de las referencias más destacadas de la fotografía española contemporánea / Fotografía: Pablo Hojas

“El espacio es el paisaje, el territorio. El tiempo es la memoria”

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El tándem fotográfico formado por María Bleda y José María Rosa, una de las referencias más destacadas de la fotografía española contemporánea, conduce el curso magistral Bleda y Rosa. Metodología de un proyecto a partir de cinco supuestos, que se celebra esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

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UIMP / Santander. A la hora de definir su trabajo, Bleda y Rosa, merecedores del Premio Nacional de Fotografía en 2008, abrazan la idea de la construcción del paisaje. “Nos acercamos al territorio y construimos paisajes partiendo del elemento histórico, de la memoria”, dice Rosa. “El espacio es el paisaje, el territorio. El tiempo es la memoria. Según el trabajo, hacemos más hincapié en la forma que adquiere uno u otro, los abordamos de una manera diferente”, añade Bleda.

La idea es, partiendo de un proyecto acabado, caminar hacia atrás

“En este curso tratamos temas universales –como la relación entre el paisaje y el elemento cotidiano, o la relación entre la memoria y la historia– a través de cinco supuestos prácticos que son cinco proyectos nuestros”, explica Rosa. “La idea es, partiendo de un proyecto acabado, caminar hacia atrás. Como los alumnos provienen en su mayoría del campo de las Bellas Artes, la imagen o la fotografía, y muchos de ellos tienen que enfrentarse a realizar un proyecto, queremos mostrar el proceso desde que tienes la idea hasta que llegas al resultado final, explicar qué pasa durante esos años de trabajo para que algo adquiera una forma u otra”, señala Bleda. Rosa complementa: “Analizamos en voz alta nuestra experiencia con la intención de que pueda servir a otros, no como modelo a imitar sino como un referente de cómo alguien se enfrenta a algo partiendo de una idea básica y llega a producir un trabajo”. Algo que, según ellos, trasciende poco porque se queda siempre en el estudio del artista.

El curso se articula en torno a una mesa por la que van circulando las diferentes piezas que forman parte del proceso de construcción de sus proyectos: libros, libretas con notas, fotografías descartadas, pruebas de presentación o fotografías definitivas. “En muchas ocasiones los talleres pasan por un filtro que los neutraliza y uniforma, acabas haciendo una especie de conferencia en la que todo tiene la misma materialidad. Sin embargo, nuestra idea era hacer un taller práctico no tanto en el sentido de producir un proyecto sino de poner en escena todos los elementos que forman parte de él”, especifica Rosa.

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La idea por encima de lo estético

Además de ver cómo crece un proyecto desde cero, los alumnos tienen la oportunidad de apreciar la evolución de la trayectoria de Bleda y Rosa, viendo cómo se concatenan las diferentes series de fotografías con la idea del paso del tiempo como hilo conductor, que se aborda de una manera diferente en cada una, trabajando con los conceptos tiempo y espacio (o memoria y lugar).

La técnica tiene que estar en sintonía con aquello que estás mostrando, porque si no desviaría la lectura

Para Bleda y Rosa, prima la idea por encima de lo estético. “Pero la técnica tiene que estar en sintonía con aquello que estás mostrando, porque si no desviaría la lectura. Si tienes una imagen muy distorsionada estéticamente probablemente te vas a fijar más en lo matérico y no vas a trascender tanto en la idea que te está intentando aportar”, analiza Bleda. “Intentamos construir imágenes que sean capaces de hablar por sí mismas. Es una cuestión más de lenguaje que de estética”, señala Rosa. En este aspecto, Bleda puntualiza: “También es una cuestión estética, pero quizá no tanto de buscar el preciosismo, la calidad en el detalle, sino de la idea, del conjunto. No buscamos la belleza por sí sola”.

Rosa admite que el hecho de salir a fotografiar constituye menos del diez por ciento de su trabajo, aunque ambos coinciden en que es lo que más disfrutan. Se intuye una gran labor documental detrás de cada fotografía. “Hay un estudio previo pero no generamos un volumen inmenso de documentación como se podría entender a nivel académico. Esa parte teórica también es muy plástica para nosotros, responde al proceso creativo. Es una fase que requiere mucho tiempo en la que definimos qué es el proyecto y nos documentamos; buscamos, leemos, miramos, conocemos”, explica Bleda. “Más que documentarnos, es por el afán de conocer la historia, de saber lo que ha ocurrido. De estructurar el trabajo y darle forma. Es fascinante”, concluye Rosa.

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