Fizi, un bonobo macho adulto en Lola ya Bonobo, República Democrática del Congo / Christopher Krupenye, Universidad de Duke.

Los bonobos prefieren a un imbécil antes que a un buenazo

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Desde muy pequeños, los bebés humanos muestran de forma natural una fuerte preferencia por las personas que son más amables y colaborativas. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de los bonobos, uno de los parientes más cercanos de los humanos, protagonistas del #CienciaaloBestia de esta semana. Un estudio de la Universidad de Duke (EE UU) demuestra que prefieren a un idiota que a alguien gentil.

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Este hallazgo parece indicar que la naturaleza colaborativa de los seres humanos es algo único entre los primates

SINC / Investigadores de la Universidad de Duke (EE UU) publicaron en 2007 un estudio que mostraba cómo los bebés humanos tienen preferencias por las personas colaborativas. “Fue algo sorprendente e inesperado. Este tipo de motivaciones parecen ser centrales en la naturaleza inusualmente cooperativa de los humanos”, declara Christopher Krupenye, científico de la Universidad de Duke y coautor de un nuevo trabajo, publicado en la revista Current Biology, donde se analiza este comportamiento en otra especie: el bonobo (Pan paniscus).

Lo científicos querían saber si la motivación para preferir a compañeros colaborativos era algo exclusivo de los humanos. Para ello, escogieron observar el comportamiento de los bonobos, por su reputación amistosa y por ser uno de nuestros parientes más cercanos.

En el santuario de bonobos hérfanos de Lola ya Bonobo, en la República Democrática del Congo (África) los investigadores realizaron varios experimentos. Por un lado, enseñaron a un grupo de estos chimpancés 24 vídeos, parecidos al juego Comecocos, en el que formas animadas se ayudaban o se obstaculizaban entre sí, algo muy similar a lo que les mostraron a los bebés humanos en el estudio previo.

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Preferencias

Después, evaluaron la preferencia de los bonobos por un personaje u otro del juego, colocando encima de una rebanada de manzana los dos personajes recortados en papel. “Nos sorprende que muchos hayan caracterizado a los bonobos como el primate más cooperativo”, añade Krupenye, que añade: “Nuestros experimentos demuestran que sí son muy tolerantes en los entornos alimentarios, ya que se ayudan y cooperan con los alimentos de manera que no vemos en otros chimpancés. Sin embargo, la jerarquía aún juega un papel importante en sus vidas”.

En experimentos adicionales, se les dio la opción de interactuar con humanos desconocidos que habían observado, ya sea en el rol de ayudantes u obstaculizando la acción. En todos los casos, los bonobos mostraron habilidades para diferenciar ambos roles. Sin embargo, su preferencia fue siempre la de acercarse a los más idiotas y poco cooperativos. Un último experimento apunta que esta predilección podría explicarse porque les atraen los individuos más dominantes.

En los humanos, evitar a las personas necias no solo ayuda a evitar malas compañías, sino que también los desanima a comportarse mal bajo la amenaza del rechazo social

En los humanos, evitar a las personas necias no solo ayuda a evitar malas compañías, sino que también los desanima a comportarse mal bajo la amenaza del rechazo social. Esto los mantiene bajo control. Este sesgo puede ser lo que permite a los humanos trabajar juntos en grandes grupos, incluso con completos extraños, de una forma que no existe en otras especies.

“Los humanos pueden tener esta preferencia única por la gente cooperativa, que es realmente el corazón de por qué somos tan colaborativos”, asegura el científico. Este hallazgo parece indicar, por tanto, que la naturaleza cooperativa de los seres humanos es algo único entre los primates. “Los bonobos exhiben un alto nivel de inteligencia social. Sin embargo, lo que motiva estas preferencias sociales es diferente en bonobos y humanos”, concluye Krupenye .

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Referencia bibliográfica: 
Christopher Krupenye and Brian Hare. Current Biology. “Bonobos Prefer Individuals That Hinder Others Over Those That Help”, enero de 2018. https://doi.org/10.1016/j.cub.2017.11.061