La coordinación musical para la ciencia

Descubrieron que la calidad de la representación mejoraba cuando los movimientos del director y los músicos estaban más coordinados.

La armonía en el trabajo en equipo crea las mejores melodías

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Según la comunidad científica, la acción concertada es fundamental para fomentar la interacción social. Un equipo internacional de científicos ha descubierto, gracias a un nuevo estudio, que las representaciones musicales se ejecutan mejor y con más calidad cuando la comunicación sensomotora no verbal entre el director y el músico se potencia al máximo.

Rattle dirigiendo a la Filarmónica. Imagen: Wikipedia

El estudio, publicado en PLoS ONE, fue respaldado por dos proyectos financiados por la Unión Europea: Siempre («Interacción social y ocio mediante la experimentación con representaciones musicales») y Poeticon («La poética de la vida diaria: conexión de recursos y mecanismos para agentes artificiales»). «Siempre» recibió cerca de 2 millones de euros y «Poeticon» más de 3 millones de euros en virtud del tema «Tecnologías de la información y la comunicación» (TIC) del Séptimo Programa Marco (7PM) de la UE.

En el estudio, dirigido por la Universidad de Ferrara y el Instituto de Tecnología de Italia (IIT), colaboraron investigadores de Francia, Italia, Turquía y Estados Unidos que midieron la cinemática de directores de orquesta y violinistas mediante la observación de los movimientos de la batuta y los arcos empleados durante la interpretación de una composición de Mozart. Descubrieron que la calidad de la representación mejoraba cuando los movimientos del director y los músicos estaban más coordinados.

Esta coordinación es fruto del liderazgo del director y, por lo tanto, un director con gran capacidad de liderazgo logra que la orquesta le siga con mayor precisión y realice una interpretación mejor.

Imagen: Wikipedia

«La apreciación estética es una capacidad humana sorprendente y todavía uno de los aspectos más intangibles de la cognición superior», redactaron los autores en su estudio. «No obstante, la exploración de las normas que rigen esta experiencia podría entrañar una gran relevancia para la neurociencia. De hecho, las bellas artes pueden aprovecharse para estudiar los mecanismos cerebrales pues, según Zeki y Lamb, “los artistas [visuales] exploran inconscientemente la organización del encéfalo visual mediante técnicas decididamente exclusivas”. La música, en este sentido, podría utilizarse como una ventana para explorar otros procesos encefálicos integradores complejos.» Según los investigadores, un compositor podría adentrarse en procesos visuales y espaciales complejos, mientras que una interpretación concreta podría perjudicar las capacidades de integración sensomotora del oyente y la interacción entre los músicos.

Sus resultados, señalan, se suman a un corpus científico al alza que considera a los músicos como un modelo con el que investigar la organización y la plasticidad sensomotora del encéfalo. «En este estudio utilizamos músicos como modelos para descubrir la efectividad de la comunicación sensomotora en función de una coordinación gestual eficiente», indicaron.

«Cada músico sigue una partitura, posee una elevada formación sobre la pieza a interpretar y puede escuchar y ver lo que hacen los demás músicos. Pero al mismo tiempo el violinista ha de seguir al director, que proporciona información esencial sobre la manera de interpretar cada frase. Por lo tanto los músicos han de construir expectativas eficientes relacionadas con múltiples fuentes de información y combinarlas para ejecutar la obra como es debido.»

Este estudio permitió calcular los patrones de comunicación no verbal que se desarrollan entre el director y los músicos, los cuales influyen en el concepto intangible de cualidad estética de la música.

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