La COVID-19 ‘tendría’ que mejorar nuestra sociedad

«En un futuro todo cuanto sea político ‘debería’ tomar más en serio los datos científicos»

 

 David Rabadà mira la actual pandemia con una poliédrica mirada en su libro “Covid, crisi i oportunitats”. Crítica política, reflexiones y aforismos no exentos de humor arremeten contra un modelo político-social sacudido por el inesperado detonante de la COVID-19. Y propone un triple remedio: ciencia, ciencia y más ciencia.

Covid, crisi i oportunitats

Eva Serra | Catalunya Vanguardista

Este libro fue escrito en tres días tras analizar su autor la prensa y el transcurso de los hechos que vivimos marcados por una pandemia que parece trastocar los cimientos de tirios y troyanos. «Ahora solo hay tres tipos de personas, los de derechas, los de izquierdas y los políticos», asegura.

David Rabadà (Barcelona, 1967), divulgador científico y escritor, se doctoró en Ciencias Geológicas en 1995. Ha recibido diferentes premios por sus libros. Actualmente es profesor de Ciencias Geológicas, académico del ACVC, redactor científico en Catalunya Vanguardista, y responsable de prensa de Profesores de Secundaria.

 

Parece que la Covid-19 ha salpicado con fuerza tus estímulos reivindicativos. ¿Consideras, como muchos, que esta crisis puede transformar el modelo de sociedad que hasta ahora conocemos?

El libro trata de demostrar que la falta de conocimientos puede comportar muchos errores en las decisiones

Utilizaré el condicional: ‘tendría’ que mejorar nuestra sociedad. El libro trata de demostrar que la falta de conocimientos puede comportar muchos errores en las decisiones. En él abordo sobre todo la importancia del conocimiento, de tener información contrastada y en base a ello tomar la mejor decisión, justamente lo que se hace en ciencia. Tienes unos datos, los contrastas, buscas causa y efecto y finalmente tratas de interpretarlos. ¿Cómo? Buscando la hipótesis más parsimónica posible, la que responda a más preguntas con menos complicaciones. Este sistema no se aplica, o raras veces, en política donde pesan más las ideologías.

“Pan y circo para el ciudadano”, describes en alusión a la sátira romana. ¿Son los políticos los verdaderos instigadores de ese engaño o son quizá víctimas a su vez de tal herencia?

Políticos los hay de muchos tipos. No podemos clasificar y ponerlos a todos en un mismo nivel. Habrá quienes tengan ideales y pretendan defenderlos pero también una minoría, seguramente bastante culta, que sí utilice ese “pan y circo” para mantener sus intereses intactos. Esos intereses abarcan la política, las empresas, la banca y otros poderes fácticos.

Acusas también a una “Europa egoísta” que nos da la espalda en momentos como el actual. ¿Cuál sería a tu modo de ver una actitud solidaria y cómo llevarla a cabo?

Si se quiere construir una Unión Europea firme se necesita una normativa clara respecto a fondos solidarios y también una buena gestión de quienes los reciben

Por un lado, en España quizá hemos sido demasiado latinos y no hemos sabido gestionar bien nuestra economía; y por otro, sobre todo la Europa del Norte, no está muy conforme en dar subvenciones. Si se quiere construir una Unión Europea firme se necesita una normativa clara respecto a fondos solidarios y también una buena gestión de quienes los reciben.

En tu libro apuestas por el regreso al mundo rural, al teletrabajo o al comercio de proximidad ¿no sería regresivo en términos de modernidad? ¿Cómo encajar tales propuestas en un mundo interconectado e interdependiente?

Yo provengo de familia de campo, de Vila-rodona. El sector rural está muy despoblado y bastante descuidado. Cada vez hay menos terreno cultivable y el sector primario no es precisamente una prioridad para los políticos. Hoy estamos viendo la necesidad de los alimentos en plena crisis, hay que entender que ese sector hay que potenciarlo con tecnología.

Hoy en día la tecnología permite realizar muchas cosas. Esta misma entrevista la estamos haciendo por vídeo-conferencia. Gracias a ella se pueden impulsar muchas mejoras sociales, de hecho ya se está haciendo. Lo positivo sería que su aplicación sea por parte de todos, desde el empresario, al político y al trabajador.

Te muestras crítico contra el reparto de dispositivos telemáticos en los centros educativos pero en situación de pandemia han demostrado ser la única solución posible para continuar con los estudios.

Antes de disponer de herramientas digitales es necesaria una herramienta mental que es la comprensión lectora. Un 30% de los alumnos no la tiene

Planteo que puede estar bien pero antes hay una prioridad. Muchos alumnos que nos llegan a primero de la ESO no dominan bien la compresión lectora y la expresión. El confinamiento nos podría permitir potenciar estos déficits. Antes de disponer de herramientas digitales es necesaria una herramienta mental que es la comprensión lectora. Un 30% de los alumnos no la tiene.

En el libro explico que esto puede lograrse con métodos tan sencillos como cancioneros, leyendo cuentos, escuchando música o mirando películas subtituladas que obligan a leer a los niños… y eso puede favorecer mucho la compresión lectora y la expresión, una prioridad en el sector educativo.

Hay quienes afirman que la eclosión de dispositivos y nuevas tecnologías propicia que los alumnos lean más, no hablamos de calidad pero sí de cantidad.

Hubo una corriente pedagógica que pretendía eliminar muchos libros clásicos como El Lazarillo de Tormes o El Quijote alegando que eran sexistas, machistas, clasistas, racistas… y se ha creado una literatura infantil de muy baja calidad. Sí que leen más, porque están muchas horas con dispositivos, pero la calidad de las lecturas ha caído en picado. Y esto lo han propiciado ‘grandes teóricos de la educación‘.

Portada del libro (Editorial Fleminc)

De los muchos temas que abordas no olvidas la religión que contrapones al espíritu científico.

La moral o la ética intentan discernir entre el bien y el mal. Yo me centro en la ciencia, que intenta buscar de entre todas las posibles interpretaciones la más plausible. En ese terreno sería buscar lo más óptimo para cualquier sociedad. Cada religión defiende su propia moral, creo que hoy en día hay unas seiscientas, ¡no puede ser que todas tengan razón! Las hay que defienden el machismo, el clasismo, otras el genocidio… Si las pasáramos por el filtro de la parsimonia científica muchas caerían en picado.

Defiendes la ciencia y el método científico como propuesta para combatir las ideologías, las creencias y los intereses pero la ciencia, por desgracia, no siempre queda al margen de esto.

Es un problema que tenemos los humanos, somos más emocionales que racionales. Compramos compulsivamente, nos enamoramos sin saber el porqué, defendemos nuestro equipo de fútbol pensando que el otro siempre es peor… La ciencia es humana y también cae en sus propios prejuicios o intereses.

¿El conocimiento científico puede ser bien interpretado sin una cultura humanística?

La ciencia debe regirse por la lógica. La cultura humanística ayuda mucho, son caminos de conocimiento muy positivos, se trata de combinar el conocimiento científico y el humanístico para poder contrastar, plantando cara a los intereses y los prejuicios. Muchos científicos tienen grandes pasiones humanísticas.

Durante estas semanas hemos visto opiniones científicas muy bien contrastadas y las decisiones políticas han tardado mucho en llegar

En algún momento de tu libro invocas a la “Santa Covid”: «Oh Santa COVID, haz que el país se haga más culto y crítico!» ¿Crees que la relevancia de la investigación científica, tan relegada por costumbre de las portadas y los titulares, puede emerger ahora con mayor interés para la audiencia y/u obtener mayor financiación por parte del poder político?

Como al inicio de la entrevista, afirmo con un condicional: ‘debería ser así’. Sin embargo, durante estas semanas hemos visto opiniones científicas muy bien contrastadas y las decisiones políticas han tardado mucho en llegar. De nuevo, ha pesado más la ideología que los datos de los expertos. En un futuro creo que todo cuanto sea político ‘debería’ tomar más en serio los datos científicos y tomar decisiones rápidas y contundentes aplicando la lógica.

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