La Crisis de los misiles

Mapa que muestra el alcance potencial de los misiles soviéticos en Cuba / Wikimedia - CIA

Tal día como hoy… 28 de octubre de 1962 se iniciaba la crisis de los misiles

 

El 28 de octubre de 1962, el presidente de los EEUU, John F. Kennedy, se comprometía a no invadir militarmente Cuba tras el anuncio, por parte del líder soviético Nikita Khruschev, de retirar los misiles balísticos instalados en la isla. La «crisis de los misiles», que había llevado al mundo más cerca que nunca de una III guerra mundial, había concluido.

 

CV / Fue la vez que más cerca se estuvo de llevar la guerra fría a temperaturas termonucleares. La revolución cubana de 1959 había liquidado la dictadura de Fulgencio Batista y llevado al poder a «los barbudos» encabezados por un hijo de gallegos inmigrantes llamado Fidel Castro. Sus posiciones en aquellos momentos se enmarcaban en el anticolonialismo, sin duda prosocialistas, pero ideológicamente poco ubicados, y  políticamente no alineados en ningún bloque, más allá de la retórica antiimperialista al uso. La hostilidad norteamericana contra los nuevos gobernantes cubanos tampoco fue, de entrada, ideológica, sino puramente crematística. Cuba había sido una franquicia norteamericana desde 1898 y había poderosos lobbies dispuestos a no perder influencia ni negocios.

Cuando John F. Kennedy accedió a la presidencia de los EEUU en enero de 1961, su posición inicial con respecto a Cuba era más bien contemporizadora

Cuando John F. Kennedy accedió a la presidencia de los EEUU en enero de 1961, su posición inicial con respecto a Cuba era más bien contemporizadora, pero se encontró con un proyecto urdido por la anterior administración, consistente en una invasión militar de Cuba, utilizando mercenarios –exiliados cubanos y de otras procedencias- armados con apoyo directo norteamericano, y bajo su dirección y cobertura. Fue lo de «Bahía Cochinos», la fracasada intentona de invadir Cuba en mayo de 1961.

No está claro hasta qué punto la nueva administración estaba al corriente de la auténtica envergadura de la operación que «heredó» del equipo de Eisenhower. Lo más probable es que las previsiones contemplaran la adhesión de la población cubana a la invasión, de manera que la intervención norteamericana se limitara a los primeros momentos, y que luego bastara con el inevitable apoyo logístico. No era la primera vez que una operación así se llevaba a cabo en el «backyard» caribeño. Pero esta vez las cosas se torcieron. La población no secundó la invasión y el desembarco en Bahía Cochinos solo consiguió reforzar el apoyo popular al régimen de Fidel Castro.

Los opositores cubanos siempre consideraron que Kennedy los dejó en la estacada, que los traicionó

Cuando quedó claro el fracaso del intento de invasión y la evidencia de la implicación norteamericana, Kennedy ordenó la suspensión de la cobertura aérea y el cese de toda implicación directa de las fuerzas estadounidenses. Los invasores fueron derrotados, y los supervivientes cazados en los manglares por el ejército cubano. Los opositores cubanos siempre consideraron que Kennedy los dejó en la estacada, que los traicionó.

La reacción cubana no se hizo esperar. Fidel Castro se declaró marxista-leninista y se acogió al apoyo soviético. Para la URSS, Cuba era una perita en dulce, a pocas millas de las costas de Florida, podía amenazar directamente el territorio de los EEUU y desbarataba toda la estrategia norteamericana de la guerra fría. En 1962, los servicios de información norteamericanos detectaron la existencia de bases militares soviéticas en Cuba, con misiles con cabezas nucleares. Kennedy ordenó el bloqueo de la isla y la intercepción de cualquier barco que se dirigiera a ella. Si los soviéticos persistían, el estallido de la tercera guerra mundial estaba a la vuelta de la esquina. Cuando buques de guerra americanos interceptaron y detuvieron barcos soviéticos que se dirigían a Cuba, el mundo estuvo al borde de la guerra.

Los rusos procedieron a retirar efectivamente sus misiles nucleares de Cuba, pero mantuvieron su influencia en la isla y siguieron prestando a Fidel Castro apoyo militar

Al final, el dirigente soviético Nikita Khruschev anunció que la Unión Soviética renunciaba a instalar misiles nucleares en Cuba y retiraba los que ya tenía. En contrapartida, los Estados Unidos renunciaron formalmente a invadir la isla, y aceptaron retirar sus misiles nucleares de las bases en Turquía.

Los rusos procedieron a retirar efectivamente sus misiles nucleares de Cuba, pero mantuvieron su influencia en la isla y siguieron prestando a Fidel Castro apoyo militar convencional. Los misiles norteamericanos en Turquía, que amenazaban directamente territorio soviético, se retiraron también. Pero fue más un acto testimonial que otra cosa, porque se trataba de misiles obsoletos que probablemente hubieran sido retirados también en cualquier caso. Cuba no fue invadida, pero los sabotajes a cargo de la CIA persistieron durante los años siguiente, y el bloqueo económico, también.

Khruschev fue destituido cono líder soviético apenas algo más de un año después –a principios de 1964-, desplazado por los sectores más intransigentes, que consideraron que había cedido ante los EEUU mostrando debilidad. Kennedy, por su parte, había sido ya asesinado en Dallas el 22 de noviembre de 1963. De entre las distintas hipótesis que se han barajado sobre la conspiración, la participación de los exiliados cubanos ha estado presente en casi todas, con distinta relevancia según el caso.

En cierto modo, ambos, Kennedy y Khruschev fueron víctimas de sus propias actuaciones durante esta crisis. Quizás fuera el precio que pagaron por haber salvado al mundo de la guerra.

Dejar comentario

Deja tu comentario
Pon tu nombre aquí