La «epidemia» de la colza

Distribución geográfica de los afectados por el síndrome en los años 81-82:1​ En rojo, más de 5000 casos: Madrid. / Wikimedia - Autor: España-loc.svg : Miguillen obra derivada: . HombreDHojalata.

El 1 de mayo de 1981 se declaraba en España un primer caso de lo que en principio se denominó neumonía atípica, por la presencia de síntomas respiratorios intensos en los afectados, similares en las radiografías de tórax a las de los afectados de neumonía. En los días sucesivos se fue extendiendo por toda la geografía española causando un auténtico estado de alarma social.

 

CV / Una alarma social a la que contribuyó la manifiesta incompetencia que acreditaron las autoridades sanitarias y políticas del momento, con una situación política truculenta, una UCD que estaba perdiendo el control de la situación por momentos, y con un ministro de sanidad llamado Jesús Sancho Rof, al cual para intentar desdramatizar la situación no se le ocurrió otra cosa que decir en televisión que esta neumonía atípica estaba controlada, porque ya se sabía que la producía un «bichito» que si se caía al suelo se mataba del impacto.

Huelga decir que en lugar de tranquilizar al personal, lo que consiguió fue precisamente el efecto contrario, por el auténtico despropósito científico en que incurrió, y por la alarma que generó que un responsable político pudiera afirmar públicamente tales sandeces. Jesús Sancho Rof, a la sazón Doctor en Física por la Universidad Complutense, se disculpó posteriormente aduciendo que había intentado ilustrar metafóricamente con un ejemplo la neumonía atípica para que lo pudiera entender todo el mundo, aunque careciera de conocimientos científicos… lo que no pudo evitar, en cualquier caso, fue que se le quedara para siempre el apodo de «el del bichito», convirtiéndose en objeto de mofa.

La «epidemia» de la colza se extendió principalmente por los territorios de las comunidades de Madrid, Castilla y León, y Castilla la Mancha. En el resto de España hubo solo casos más bien aislados

La «epidemia» de la colza se extendió principalmente por los territorios de las comunidades de Madrid, Castilla y León, y Castilla la Mancha –especialmente en las provincias de Toledo y Guadalajara, colindantes con Madrid. También, aunque en menor medida, se produjeron casos en Cantabria, Vizcaya –País Vasco-, Asturias y Orense –Galicia. En el resto de España hubo solo casos más bien aislados.

El 10 de junio de 1981, un mes y diez días después de haberse detectado el primer caso, y con una secuela creciente de mortalidad, se estableció que lo que hasta entonces se había denominado neumonía atípica era un síndrome tóxico producido por el aceite de colza desnaturalizado, pensado para uso industrial y que había sido ilegalmente comercializado para consumo humano. La sentencia de 1989 del Tribunal Supremo consideró probada la relación de causalidad entre el aceite de colza desnaturalizado y la enfermedad, procediendo a la condena de los responsables de su distribución –con el estado como responsable subsidiario- por un «desmedido afán de lucro».

En la adopción final de esta tesis influyó también sin duda que algo parecido había ocurrido en Marruecos un tiempo antes. Unos comerciantes locales habían comprado aceite de maquinaria excedente del ejército de los EEUU y lo habían comercializaron fraudulentamente para consumo humano, produciendo muchas muertes por intoxicación. Aun así, no dejó por ello de haber científicos acreditados que negaron esta tesis y atribuyeron la neumonía atípica a otras causas, dejando abierta una brecha que, en realidad, nunca se cerró y dio a pensar que se había dado carpetazo al tema.

La sentencia de 1989 del Tribunal Supremo consideró probada la relación de causalidad entre el aceite de colza desnaturalizado y la enfermedad, procediendo a la condena de los responsables de su distribución

El caso más famoso en España fue el del doctor Antonio Muro Fernández-Cavada,  Frontela, que se opuso a la tesis oficiales del aceite de colza como causante de la intoxicación. Antonio Muro Fernández Cavada, era médico y director del Hospital del Rey de Madrid, uno de los primeros que se encontró con el nuevo síndrome. Se opuso a las tesis oficiales, llevadas a cabo por un equipo científico norteamericano, y sostuvo que el mal se debía no al aceite de colza, sino que la intoxicación se debía a una mezcla de pesticidas, entre los cuales había Nemacur y Oftanol, productos de la casa Bayer, probablemente en tomates y otras hortalizas. Fue destituido fulminantemente el 15 de mayo de 1981. Desde entonces se dedicó a investigar por su cuenta, sosteniendo siempre con criterios científicos, y poniendo en evidencia las contradicciones de la versión oficial. Falleció en 1985.

Casos similares fueron los de los doctores Luis Frontela Carreras, María Jesús Clavera y Javier Martínez. También se criticó mucho que el único equipo científico autorizado para llevar a cabo investigaciones oficiales fue un grupo de expertos norteamericanos aportados por el gobierno de los EEUU, lo que dio pie a pensar en la posibilidad de responsabilidades inconfesables, como que algún avión norteamericano de la base de Torrejón hubiera soltado accidentalmente alguna substancia tóxica, o que en la propia base de Torrejón se hubiera producido algún escape de productos de guerra química.

La sensación de que el debate se cerró en falso sigue de alguna forma presente y bajo sospecha aún hoy, cuarenta años después

Más allá del recurso a las teorías conspirativas de rigor, lo cierto es que los elementos aportados al debate por los científicos citados, y por muchos otros, fueron sistemáticamente ignorados y sus defensores silenciados, desautorizados y represaliados. Y es evidente que sus argumentos no eran tampoco curanderistas ni fantasiosos ni conspiranoicos. Como demostró la doctora Clavera, solo un 3 por mil de los que habían consumido el aceite de marras contrajeron la infección, y había muchas víctimas que no lo habían ni siquiera consumido.

Represaliada ello misma con el despido por sus tesis contrarias al aceite de colza como agente causante, María Jesús Clavera afirmó que desde entonces, “Cuando oigo la palabra científico me da alergia, cuando oigo la palabra «experto» me entran escalofríos. La ciencia es muy bella, pero el científico es corrompible”. Quizás, en «lo de la colza», no ande tan desencaminada.

La sensación de que el debate se cerró en falso sigue de alguna forma presente y bajo sospecha aún hoy, cuarenta años después.

 

TAMBIÉN ESTA SEMANA:

Lunes, 26 de abril de 1930

Se publicaba ‘El proceso’, de Frank Kafka.

Martes, 27 de abril de 1667

El escritor y poeta inglés John Milton, ciego y arruinado, vendía por diez libras esterlinas los derechos de su obra ‘El paraíso perdido’.

Miércoles, 28 de abril de 1921

El jugador de ajedrez cubano, José Raúl Capablanca, se proclamaba campeón del mundo tras vencer al hasta entonces campeón, el alemán Emanuel Lasker.

Jueves, 29 de abril de 1945

La 20ª división blindada del ejército de los Estados Unidos, en su avance por Alemania, liberaba el campo de concentración y exterminio de Dachau, encontrando las primeras evidencias materiales del exterminio sistemático llevado a cabo por los nazis.

Viernes, 30 de abril de 1945

Adolf Hitler se suicidaba en su búnker de Berlín, ocupada en su práctica totalilad por el ejército rojo. Pocos días después, se producía la rendición incondicional de la Alemania nazi.

Sábado, 1 de mayo de 1981

Aparecía en España el primer caso oficialmente reconocido de neumonía atípica, posteriormente conocido como síndrome del aceite tóxico o de la colza. Un caso de intoxicación masiva que afectó a más de 20.000 personas y ocasionó la muerte de alrededor de 1.100.

Domingo, 2 de mayo de 2011

Los Estados Unidos anunciaban que un comando de las fuerzas especiales había localizado y abatido en Afganistán a Ossama Bin Laden, líder del grupo Al Qaeda y el terrorista más buscado del mundo, responsable del atentado contra las Torres Gemelas y el Pentágono del 11 de septiembre de 2001.

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