La evolución biológica y sus prejuicios

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Antes de abordar esta Evolución en la Tierra hay que comprender bien cómo la vida excavó sus cambios durante tantos millones de años. La evolución biológica se halla todavía entre muchos prejuicios e intereses. Existen dogmas, que no ciencia, que niegan la evolución y la encadenan a ideologías y religiones que poco tienen que ver con el progreso científico. Ante ello debemos esgrimir sólidos argumentos para no confundir ciencia con ciencia ficción.

 

David Rabadà | Catalunya Vanguardista  @DAVIDRABADA

Los humanos somos demasiado emocionales y ello nos arrastra a visiones parciales y equívocas. De hecho cuando observamos a los simios nos sorprendemos que estos sean tan humanos. Lo paradójico es que es al revés, hay que sorprenderse que nosotros seamos tan animales. Nuestros prejuicios se hallan en ello, en nuestra parte animal, y aunque preconicemos nuestro ser racional por encima de lo más sumergido, nuestro instinto prevalece. Los humanos somos como un iceberg, un 80 por ciento de emociones subconscientes, y un escaso 20 de racionalidad consciente. Admitido esto podemos abordar con mayor objetividad nuestra evolución con sus mitos y prejuicios. Y si alguien discrepara de lo anterior le invito a seguir este viaje entre prejuicios y evolución biológica. Para el resto espero estar a su altura.

Los humanos somos como un iceberg, un 80 por ciento de emociones subconscientes, y un escaso 20 de racionalidad consciente

Aristóteles decía que, no todo puede ser demostrado, de lo contrario la cadena de la demostración sería interminable. Por algo hay que empezar, y se comienza con ideas que permiten, a pesar no sean demostrables. En tal caso el concepto de evolución es algo muy simple y demostrable. Antes hubo dinosaurios y hoy las aves les suceden, antes hubo Homo erectus y actualmente los sapiens les perviven, y antes hubo mamuts pero en el presente les elefantes han devenido sus posteriores parientes. En fin que la evolución es un hecho ya que sólo significa cambio de especies o variedades, y no ninguna teoría que lo confunda. La vida se ha transformado y ello muestra el hecho de la evolución.

En Biología estos cambios se dan a muchos niveles. Si en el sino de una especie estas transformaciones son leves se habla de variedades sin pensar que una de ellas devenga una especie distinta a la anterior. Sería el caso de las distintas tonalidades de piel en los humanos, las formas de sus narices o las texturas de su cabello. En todo ello, con o sin adaptación, se habla de variabilidad dentro de una misma especie. E insisto, con o sin adaptaciones. No todos los rasgos se explican por adaptación ya que la evolución trabaja sólo con lo antecedente sin conocer el futuro incierto.

Entre variabilidad y especiación, hubo cambios o evolución / Imagen: https://www.needpix.com

Por encima de la evolución por variabilidad puede ocurrir que los cambios alteren tantos patrones que se crea oportuno definir una nueva especie. En tal caso la variabilidad ha dejado paso a la especiación, a la evolución de una nueva entidad genética. Éste fue el caso del paso de Homo erectus a Homo sapiens entre otros. En ambos, entre variabilidad y especiación, hubo cambios o evolución. Es decir, la evolución no es una teoría o hipótesis como algunas ideologías se empecinan a publicar en sus medios. La evolución simplemente es un hecho observable. Una teoría es una asociación de ideas que pretende describir la realidad, no serlo. En cambio la evolución es real en base a los cambios fósiles, a las mutaciones genéticas y a lo más paradigmático, los órganos vestigiales. En breve detallaremos todo ello.

Es un hecho que antes hubo Homo erectus y hoy en día está el sapiens, pero otros se entestan en complicar las cosas diciendo que la evolución es falsa e irreal

En definitiva un hecho, la evolución, es lo que pasa, mientras que una teoría explica por qué pasa. El sol sale por el este, un hecho, pero la humanidad ha estado peleándose entre geocentrismos, dioses y astrología durante milenios. Todo ello por teorías equivocadas que no supieron que la patata terrestre gira hacia el este. Hoy en día ocurre lo mismo con la evolución. Es un hecho que antes hubo Homo erectus y hoy en día está el sapiens, pero otros se entestan en complicar las cosas diciendo que la evolución es falsa e irreal. Me refiero a los testigos de Jehová, a la cienciología, a la fe Baha’í; a los creacionistas del diseño inteligente, y por último a algunas webs del Islam que niegan la evolución.

 

Evolución versus supercherías

Durante algunas discusiones en mis aulas, y ante alumnos influenciados por estas NO ciencias, he tenido que argumentar al respecto. Ellos hablan de apariciones de especies como fe, y yo de su evolución como hecho. Y es que lo evidente está delante de nuestros ojos, hubo cambios de variabilidad y especies, es decir hubo y hay evolución. Éste es un hecho que la Teoría Sintética de la Evolución explica hoy en día. En 1859 Darwin propuso sólo una primera hipótesis, la Selección Natural, para explicar cómo evolucionan los organismos. Desde ese 1859 hasta hoy tenemos una gran teoría que no discute el hecho evolutivo, sólo lo demuestra con decenas de mecanismos. Todos ellos explican los cambios de variabilidad y especies de nuestros ecosistemas.

¿cómo se explica que los entes superiores no diseñaran a la perfección a todos los seres?

Aun así los testigos de Jehová, la cienciología, la fe Baha’í; los del diseño inteligente, algunas facciones del Islam y muchos más publican en contra de esta teoría científica, la ya citada Teoría Sintética de la Evolución. Para ello se empecinan en hallar adaptaciones y funciones en algo que la Biología ha descrito como órganos vestigiales. En ellos las NO ciencias hallan su propia trampa ya que defienden algo que las contradice en su base. Si Dios, Alá, una energía indetectable o un diseño inteligente estuvieron detrás de la evolución, ¿cómo se explica que decenas de nuestros rasgos no ostenten función alguna?, ¿cómo se explica que los entes superiores no diseñaran a la perfección a todos los seres?

Si Dios nos hizo a su imagen y semejanza bajo la perfección, ¿cómo existe la inutilidad de la muela del juicio con sus dolores?

Pongamos el caso de los humanos. Si Dios nos hizo a su imagen y semejanza bajo la perfección, ¿cómo existe la inutilidad de la muela del juicio con sus dolores; la inutilidad del apéndice vermiforme con su apendicitis; la inutilidad del sinus frontal con su sinusitis; o la inutilidad del cóccix con sus lumbalgias? Todos ellos, y más otros cien vestigiales humanos, los explica la Teoría Sintética de la Evolución ya que pertenecen a estructuras heredadas de nuestro pasado evolutivo. Es decir, no fueron diseños inteligentes.

Nuestro acervo genético se halla plagado de genes buenos, malos y neutros. Por eso muchas chacras anteriores son herencia de nuestro pasado evolutivo sin adaptación alguna y con dolencias para muchos. La muela del juicio perteneció a grandes mandíbulas en nuestros antepasados mascadores; el cóccix vertebral a la cola que se redujo durante la evolución de los simios; el apéndice vermiforme a extintas extensiones intestinales cuando digeríamos grandes cantidades de fibra; y el sinus frontal a nuestro cráneo “reptiliano”. Todos los fósiles hallados conducen a tales conclusiones, y los fósiles son hechos. Es más, éstos, si usted deseara quemarlos, no arden. El carbón es una excepción, pero se ensuciaría las manos en tal parco intento.

En resumidas cuentas, y bajo muchas creencias, somos demasiado humanos y demasiado primates / Pixabay

En fin, si el hombre y la mujer no son perfectos, y no fueron creados a la imagen y semejanza de una energía indetectable, de un diseño inteligente o de un Dios, es que simplemente fueron fruto de la evolución biológica de nuestro arcaico planeta. Así que los humanos no representamos una cima evolutiva, y ni mucho menos lastrados con tantas decenas de órganos vestigiales. Estos son restos de nuestro pasado remoto y pruebas de la misma evolución, una evolución que jamás se ha hallado dirigida ni prevista por entes superiores.

Si el hombre y la mujer no son perfectos es que simplemente fueron fruto de la evolución biológica de nuestro arcaico planeta

Insistamos, la evolución resulta incierta y chapucera trabajando con lo antecedente. Así, y sin dirección, deviene un péndulo entre mutaciones, adaptaciones y tasas de reproducción de los organismos. Todo lo anterior jamás responde al dictamen de un diseño inteligente ni de un ser consciente. Somos nosotros quienes inyectamos a veces esas percepciones al respecto. El físico Ilya Progodine dijo una vez que la realidad no es más que una parte de lo posible. En resumidas cuentas, y bajo muchas creencias, somos demasiado humanos y demasiado primates. De todas formas el Darwinismo también esconde un punto débil. A eso vamos en el siguiente apartado.

Este artículo es la continuación de una serie titulada “Evolución en la Tierra“, a cargo de nuestro colaborador científico, David Rabadà.

Entrega anterior: El concepto “tiempo” en geología (entrega 3)

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