El resultado del estudio evidenció que las frecuencias de las variantes analizadas eran muy similares entre flamencos originarios de las ciudades arrasadas y el resto de los habitantes de Flandes

Los tercios de Flandes no dejaron huella en el ADN de la población flamenca actual

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Lo demuestra una investigación en la que ha participado Francesc Calafell, investigador del IBE y profesor del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud, y que ha liderado la Universidad Católica de Lovaina. Las atrocidades de la Furia Española son aún tan presentes en la memoria colectiva, que se da por hecho que las personas morenas descienden de las tropas de Felipe II.

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Felipe II. / UPF

Felipe II. / UPF

UPF / En el siglo XVI, durante la ocupación de Flandes por parte de las tropas de Felipe II, se saquearon y destruyeron ciudades como Malinas (1572), Aalst (1576), Amberes (1576) y Zichem (1578). Los hechos, conocidos con el nombre de Furia Española, incluyeron violaciones, robos y asesinatos a gran escala, y fueron de una gravedad inusual incluso para los estándares de la época. Las atrocidades de aquella guerra están tan presentes en la memoria colectiva de los belgas que aún se sigue dando por hecho que las personas con el cabello y la piel oscuros descienden de los soldados españoles.

Ahora, un grupo de genetistas liderado por Maarten Larmuseau, de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) y en el que ha participado Francesc Calafell, investigador del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) y profesor del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud (CEXS) de la UPF, ha demostrado que la huella genética española no está presente en la población flamenca. El estudio, titulado «The black legend on the Spanish presence in the low countries: Verifying shared beliefs on genetic ancestry», ha sido publicado en el American Journal of Physical Anthropology.

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La clave, rastrear el cromosoma Y

A pesar de que representa solo el 1% del genoma masculino, el cromosoma Y es el responsable de que los hombres sean anatómicamente hombres; es el encargado de evitar que se formen los ovarios en el feto y de permitir que se desarrollen los testículos. Existen numerosas variantes genéticas del cromosoma Y, de las que, mediante el análisis de muestras de hombres de diferentes países, se conocen el origen, la dispersión y la distribución geográfica.

En el estudio liderado por Larmuseau se estudiaron las frecuencias, en una muestra de hombres belgas y holandeses, de dos variantes del cromosoma Y mucho más frecuentes en la península Ibérica que en el resto de Europa: la R1b-Z195 y la R1b-SRY2627. La muestra consistió en 116 voluntarios que conocían su genealogía por vía paterna, que tenían antepasados que vivían en Malinas, Aalst, Amberes o Zichem antes del año 1700, y cuyos apellidos habían sido documentados en alguna de estas ciudades a finales del siglo XVI.

También se demostró que las variantes eran muy similares a las de áreas vecinas como el norte de Francia, donde casi no hubo presencia española

El resultado del estudio evidenció que las frecuencias de las variantes R1b-Z195 i R1b-SRY2627 eran muy similares entre flamencos originarios de las ciudades arrasadas y el resto de los habitantes de Flandes. Y no solo eso, sino que eran muy similares a las de áreas vecinas como el norte de Francia, donde casi no hubo presencia española. Así pues, el impacto de los ataques de las tropas de Felipe II en la variación genética no fue suficientemente significativo como para dejar una huella evidente en el ADN de las poblaciones autóctonas actuales, ni siquiera en hombres que descienden de las comunidades que fueron víctimas de la Furia Española durante la segunda mitad del siglo XVI.

«El hallazgo no niega la brutalidad de las tropas españolas, sino que revela que pocos de los nacimientos fruto de las agresiones sexuales que se perpetraron sobrevivieron y dieron lugar a linajes presentes en la población belga actual», puntualiza Calafell.

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Referencia bibliográfica: 
Larmuseau, M.H.D.; Calafell, F.; Princen, S.A.; Decorte, R. & Soen, V. The black legend on the Spanish presence in the low countries: Verifying shared beliefs on genetic ancestryAmerican Journal of Physical Anthropology. 2018; 1-9 DOI: 10.1002/ajpa.23409
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