La herencia genética europea

La mayoría de los hombres de Europa deben tener antepasados comunes remontándose en mayor o menor medida en la historia.

Científicos aficionados ayudan a resolver el enigma de la herencia genética europea

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Uno de los retos más formidables al que se enfrentan arqueólogos e historiadores es la comprensión de los primeros pasos del Hombre en el continente europeo. Se trata de una tarea descomunal para la que se necesita contar con un equipo enorme de colaboradores.

Por eso investigadores de la Universidad de Sheffield (Reino Unido) recurrieron a la ayuda de «científicos aficionados» para llevar a cabo una investigación crucial sobre la herencia genética europea. Para colaborar no era necesario que estos aficionados contasen con experiencia o formación científica, carencias compensadas por su pasión por el tema. Este es el motivo de que la comunidad científica involucre cada vez más en sus investigaciones a aficionados. En la revista PLoS ONE se ha publicado un artículo sobre esta investigación.

La iniciativa fue coordinada por el Dr. Andy Grierson del Instituto de Neurociencias Traslacionales (SITraN) de la Universidad de Sheffield y contó con la colaboración de científicos aficionados de Europa y Norteamérica. Juntos confiaban en dar con indicios nuevos y trascendentales que revelasen la historia genética de Europa.

El Dr. Grierson explicó la labor realizada: «La comprensión de la historia de Europa desde que el Hombre pisó por primera vez el continente constituye un reto de enormes proporciones para la Arqueología y la Historia. La comunidad científica puede ayudar en esta tarea estudiando la genética de hombres europeos. Todos los hombres son portadores de un cromosoma Y que heredaron de su padre y que se ha transmitido de generación en generación, durante miles de años, de padres a hijos.

Por consiguiente, la mayoría de los hombres de Europa deben tener antepasados comunes remontándose en mayor o menor medida en la historia. Este origen común se puede investigar mediante estudios genéticos del cromosoma Y. Pero hasta ahora no se disponía de datos genéticos suficientes sobre este cromosoma como para identificar con certeza a poblaciones distintas.»

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«Mil Genomas»

Ante esta laguna de conocimientos, el equipo obtuvo datos de genomas humanos obtenidos por el Proyecto «Mil Genomas» del Wellcome Trust Sanger Institute de Cambridge (Reino Unido). A partir de estos datos extrajeron doscientas variantes genéticas novedosas de cromosomas Y del grupo más numeroso de hombres del oeste de Europa. Tras determinar los patrones existentes en estos marcadores en cada una de las muestras de dicho proyecto, el equipo trazó un nuevo árbol genealógico que abarca a la mayoría de los hombres del oeste de Europa.

Esta información ya permite realizar un análisis más detallado de la migración y la expansión de las distintas poblaciones en Europa.

«Este método de trabajo basado en aficionados para la investigación genética podría aplicarse fácilmente a otros ámbitos científicos», aseguró Grierson. «El Proyecto “Mil Genomas” ha proporcionado la secuencia del genoma íntegro de más de dos mil individuos de manera gratuita con fines científicos. Dichas secuencias pueden contener información nueva que aporte pistas importantes en disciplinas diversas, como la medicina clínica y la biología evolutiva.»

La colaboración de los aficionados permitió a los investigadores responsables avanzar en su estudio con mucha más rapidez pese a la ingente labor de análisis de datos que implicaba, destacó Grierson. «Hay miles de licenciados en ciencias que, por un motivo u otro, han dedicado su vida laboral a empleos no científicos», explicó.

«La participación en proyectos científicos como aficionado es una forma de reengancharse a la investigación. Asimismo, hay mucha gente con licenciaturas en tecnologías de la información y computación que cuenta con las clases de habilidades necesarias para analizar secuencias genómicas completas en proyectos como el nuestro.»

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