Ejemplar macho de la mariposa Graellsia isabelae /  Foto: Wikipedia – Yeray Monasterio

La historia de la Graellsia isabelae, la mariposa más bella de Europa

El descubrimiento de esta mariposa nocturna en 1848 causó una verdadera conmoción entre los entomólogos europeos, que viajaron a España para capturarla. La Saturnia isabelae es una especie que está en expansión por las zonas montañosas de Europa occidental, y que se distribuye principalmente en las montañas del centro y del este de España, y en los Alpes franceses y suizos. 

.

MNCN  / DICYT.   Según las crónicas, parece ser que el médico de la corte y naturalista suizo Juan Mieg (1780-1859), al que se considera precursor de la entomología en España, fue quien tuvo la fortuna de ser el primero que vio esta especie hacia 1835 en la Granja de San Ildefonso (Segovia) y la confundió con la mariposa americana Saturnia luna (Actias luna), tal vez por el hecho de no encontrar ejemplares vivos, únicamente restos de alas.

La primavera de 1849, Mariano de la Paz Graells consiguió un ejemplar adulto hembra en los montes de Peguerinos en Ávila/blocktext]

Un día en el que Mieg hablaba con Mariano de la Paz Graells (1809-1898), le comentó el hallazgo de este bello lepidóptero en la sierra de Guadarrama. Esto no hizo sino despertar la curiosidad del hombre que tres lustros después dirigiría el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), hasta el punto de que Graells dedicaría más de una década a buscarlo. Pero no fue hasta el mes de agosto de 1848 cuando descubrió una oruga, que bien podría ser la mariposa tan buscada. Con la esperanza de encontrar individuos adultos volvió al mismo lugar, en los montes de Peguerinos (Ávila), durante la primavera de 1849 y allí consiguió un ejemplar adulto hembra, dice la leyenda que con la ayuda de su perra. Actualmente en el sitio del descubrimiento, hay una placa metálica conmemorativa sobre una roca, colocada por los Ingenieros de Montes

Curiosamente, el hallazgo no satisfizo sus expectativas de dar con el saturnido americano que andaba buscando, ya que al examinarlo con detenimiento, le surgió la duda de que se tratase de una especie nueva. Para acabar con la incertidumbre, Graells envió el ejemplar al Museo Británico, donde le pidieron precio por la mariposa. Lo único que se sabe de aquella consulta es que los británicos abonaron las 500 pesetas que les pidió Graells y que el ejemplar pasó a ser propiedad del museo de Londres.

El descubrimiento de esta bella mariposa, a la que en principio pensó en llamar Saturnia diana y posteriormente se la dedicó a la reina de España Isabel II, con el nombre de Saturnia isabelae, supuso para Graells una gran satisfacción. Pero el hallazgo no estuvo exento de polémica ya que muchos entomólogos europeos negaban su procedencia española. Por aquel entonces los entomólogos alemanes y franceses que realizaban excursiones entomológicas por tierras españolas, casi siempre se dirigían hacia Andalucía y más tarde hacia Aragón durante los meses de verano, lo que hacía imposible su captura al ser una especie primaveral y, por entonces, sólo conocida en la sierra de Guadarrama.

Los británicos pagaron 500 pesetas por la mariposa encontrada por Mariano de la Paz Graells en 1849 y pasó a ser propiedad del museo de Londres

El hecho de que en las primeras publicaciones impresas no se mencionase el lugar exacto del hallazgo, únicamente se hacía referencia a “los montes de su real majestad”, ni la planta de la que se alimentaba la oruga, despertó la suspicacia en sus colegas europeos. Sin embargo, los borradores de la descripción de la especie en latín, así como los dibujos, que se conservan en la biblioteca del Real Monasterio del Escorial, desmienten que Graells omitiese esta información. Si hubiera que buscar responsables de que no se incluyeran estos datos habría que señalar a dos entomólogos franceses amigos suyos: Fairmaire que tradujo la memoria del español al francés, poniendo el nombre de isabellae en lugar de isabelae como originalmente estaba escrito, y, especialmente, a Feisthamel que pidió a este último que no diese esta información e hizo eliminar las hojas de pino de la lámina en la que se representaban las orugas, de la Memoria que presentó Graells en la Société Entomologique de France en diciembre de 1849, y que aparecería en los Anales de dicha Sociedad en 1850.

Habría que esperar hasta mayo de 1853 para que se conociera al macho de la especie. Graells dio cuenta de su hallazgo en la Parte Zoológica de las Memorias de la Comisión del Mapa Geológico de España, que se publicaría en 1855, y en el que se indicaba que la mariposa se encontraba en la sierra de Guadarrama, en la provincia de Madrid. Como hemos indicado anteriormente, Graells dedicó la mariposa a Isabel II; según las crónicas, la soberana agradeció el homenaje del entomólogo, luciendo en una recepción en palacio un ejemplar de la especie montado sobre un collar de esmeraldas.
.

Taxonomía controvertida

Ejemplar histórico de Graellsia isabelae / Foto: MNCN

La taxonomía de la mariposa isabelina ha sido controvertida desde su descubrimiento. Graells la describió en 1849 nombrándola Saturnia isabelae, pero algunos entomólogos discrepaban y optaron por incluirla en el género Actias. Durante casi medio siglo continúo la polémica y en 1896 el americano A. Grote creó para ella el género Graellsia, separándolo de Actias. Actualmente, se ha vuelto a despertar la polémica ya que el alemán W. Nässig (1991) establece la sinonimia del género Graellsia con Actias, pero según el detallado análisis cladístico, morfológico y molecular de Ylla, Peigler y Kawahara (2005), Graellsia es un buen género y perfectamente separado de Actias.

Sobre lo que no hay dudas es que la graellsia es una mariposa nocturna que vive en los pinares montanos de pino silvestre (Pinus silvestris) y pino laricio (Pinus nigra). Las orugas, que se encuentran en las partes altas del árbol, se alimentan exclusivamente de las acículas de los pinos y solo bajan al suelo para construir el capullo; la vida de los adultos no suele superar los 8 días. Hoy se sabe que es una especie que está en expansión por las zonas montañosas de Europa occidental, que se distribuye principalmente en las montañas del centro y del este de España, y en los Alpes franceses y suizos. Aunque el entomólogo español Ramón Agenjo (1908-1984), que dirigió del Instituto Español de Entomología entre 1967 y 1978, dedujo que esta especie fue introducida en los Alpes franceses, con ejemplares procedentes de España, los estudios genéticos sugieren un origen autóctono.

En la actualidad, el Museo custodia más de 360 ejemplares de Graellsia isabelae, entre ellos un ejemplar histórico de la colección de Graells y el neotipo de la especie que designó R. Agenjo en 1965. En la exposición Fauna del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, los visitantes tendrán ocasión de ver dos cajas entomológicas que muestran la variabilidad morfológica de esta especie emblemática.

 

Share