Sylvaine Peruzzetto es también magistrada de la Corte de Casación, el tribunal de más alta jerarquía en Francia

“Hay que continuar avanzando en la transferencia de soberanía”

.
Sylvaine Peruzzetto, catedrática de Derecho internacional privado de la Universidad de Toulouse y destacada experta en Derecho comunitario, impartió una conferencia en la Facultad de Derecho. Es también magistrada de la Corte de Casación, el tribunal de más alta jerarquía en Francia.

UAB / Sylvaine Peruzzetto, magistrada de la Corte de Casación (el tribunal de más alta jerarquía en Francia) y catedrática de Derecho internacional privado de la Universidad de Toulouse, impartió la conferencia “The judge and the comparative law” el 11 de diciembre, en la Facultad de Derecho de la UAB, en el marco de las actividades del Máster de Integración Europea de esta universidad.

Peruzzetto ha impartido docencia sobre Derecho de la competencia, Derecho comunitario y Derecho internacional privado y es autora de numerosas monografías y artículos sobre temas relacionados con el Derecho comunitario, entre otros.

.

¿En qué consiste el estado de emergencia en el que se encuentra Francia actualmente?

Es una medida prevista por la Constitución que permite ejercer poderes necesarios durante una situación de emergencia. La policía puede emprender investigaciones sin la autorización del juez y evitar el retraso procesal. Es un poco lo que conocemos en materia de delito flagrante, extendido durante el periodo del estado de emergencia.

.

¿Cómo ha recibido la sociedad francesa estas medidas?

Es difícil hablar de “la sociedad francesa” porque, como todas, está compuesta por múltiples grupos. Pero, de manera general, como pasó después del atentado de enero contra Charlie Hebdo, la sociedad y el conjunto de la clase política apoyaron en un primer momento al gobierno y el estado de emergencia fue aceptado. Pero en Francia hay una gran cultura crítica y luego, con la distancia y la reflexión, los defensores de la libertad individual han expresado que esas medidas podrían conducir hacia efectos criticables.

.

La llegada masiva de personas refugiadas y los atentados de noviembre en París han provocado un cierto debate político. ¿Cree que el espacio de Schengen puede acabar siendo modificado de una manera u otra?

Europa ya está construida sobre círculos diferenciados y lo esencial es avanzar con los que están convencidos

Europa, hoy, está obligada a afrontar el problema de migración y el de Siria. Es decir, debe haber una política europea sobre esas cuestiones. Si eso no se logra entre los 28 [estados miembros de la UE], lo debe hacer el núcleo duro que cree en ello. Europa ya está construida sobre círculos diferenciados y lo esencial es avanzar con los que están convencidos. Para mí, es incluso una oportunidad el hecho de estar obligados a avanzar encontrando los medios institucionales.

.

¿Qué hace falta para profundizar en un espacio europeo de libertad, seguridad y justicia?

Una verdadera política europea, es decir, con transferencia de soberanía en ese ámbito. Con la libre circulación de personas, Europa ha tomado una dimensión política. Hay un hiato entre la realidad y unos gobiernos que actúan como si fueran los únicos que tienen que decidir. Ya  hay transferencia de soberanía pero estamos a medio camino. Hay que continuar avanzando y tener una verdadera política europea en torno al euro, la seguridad y la inmigración.

.

¿Avanzamos hacia la idea de una ciudadanía europea?

Europa se construye a través del derecho. Es una bella conquista haber levantado un imperio sin las armas, sólo con la ley. Pero hemos construido finalmente cosas que, a veces, son un poco artificiales: los conceptos jurídicos existen pero la realidad social no los sigue. Y, si preguntamos quién siente la ciudadanía europea, obtendremos muy pocas respuestas positivas. La ciudadanía europea quiere decir mucho jurídicamente: la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UE, caso por caso, ha ido extendiendo ese concepto que, en un primer momento, era relativamente restringido. Pero la idea de un pueblo europeo aún está por hacer.

.

¿El entorno académico ha contribuido a construir la ciudadanía europea?

Hay que continuar avanzando y tener una verdadera política europea en torno al euro, la seguridad y la inmigración

Es incluso su responsabilidad. No podemos formar a personas que sólo piensen en un sistema nacional. El conocimiento, ahora, se construye sobre un espacio europeo, y los intercambios se realizan en ese contexto. Soy una gran partidaria de los programas de intercambio como Erasmus. Las personas que se han movido por Europa no son como las que no se han movido. Es importante el concepto de ciudadanía europea y que el Tribunal de Justicia lo desarrolle, pero hay toda una cultura de la ciudadanía que se construye poco a poco y, sobre todo, a partir de intercambios. Por ejemplo, la doble titulación de derecho entre la Facultad de Derecho de la UAB y la Universidad de Toulouse, en la que los estudiantes pasan un tiempo en cada ciudad, forma parte también de la construcción de una ciudadanía europea.

.

Para acabar, ¿podría hablarnos de la Corte de Casación de la que usted forma parte y del sistema jurídico francés?

El sistema de justicia francés está muy centralizado. Comporta un primer nivel de jurisdicción, luego 36 tribunales de apelación y, finalmente, un solo tribunal para unificar en caso de divergencia de jurisprudencia entre los tribunales de apelación. Ésa es la Corte de Casación. Se encuentra en París y trata litigios en materia civil (hay también un tribunal para los litigios administrativos, el Consejo de Estado, y el Consejo Constitucional se ocupa de la interpretación de la Constitución). La Corte de Casación tiene un papel de unificación del Derecho y sólo se pronuncia sobre cuestiones jurídicas, es decir, los litigios que trata jamás se refieren a los hechos sino a la posible violación de la ley y al desarrollo del proceso en las cortes de apelación.

.